4 de abril de 2017

EL GOLPE EN LA OEA

Un grave problema en el Gobierno pluritutifrútico en Bolivia es que ha perdido el rumbo de su accionar comunicacional. No hay mejor demostración para ello que la portada del periódico oficialista CAMBIO del día de hoy.

Lo que ha sido un tremendo gafe diplomático que ha puesto a Bolivia como un Estado títere, o al menos al servicio de una dictadura como la venezolana, y a su embajador Diego Pary como a un payaso desconocedor del sistema y las normas de la Organización de Estados Americanos, está siendo mostrado en Bolivia como un intento de impedir que nuestra representación ejerza la presidencia del Consejo Permanente de la OEA, que le toca los próximos tres meses.

Cada día que pasa creo más que el gobierno de Morales Ayma se miente a sí mismo, lo que le ha hecho perder el rumbo de sus decisiones. Si una equivocación de magnitud, como la ocurrida este fin de semana con relación a Venezuela, que comienza con el comunicado oficial de apoyo incondicional al frustrado auto-Golpe de Estado propiciado por Maduro y termina con la acusación de Golpe Institucional en el seno de la OEA, no concluye con una crítica interna y un pedido de excusas, sino a la inversa, victimándose ante el resto de las naciones, solo seremos el hazmerreír del sistema internacional y peor aún, de nuestros históricos adversarios.

Estoy pensando en la Causa Marítima. ¿Con qué cara podremos esgrimir nuestros argumentos no solo en La Haya, sino en la OEA, después de semejante desaguisado? Mientras Diego Pary esté hablando del tema en las sesiones o los pasillos de la OEA, un chascarrillo de risas recorrerá el ambiente, y Chile se regodeará por ello. Lo mínimo que tendría que hacer el dizque embajador Pary es renunciar a ese puesto y no aparecer más en el ambiente de los diplomáticos en serio. Y Bolivia, el gobierno boliviano, lo mínimo que puede hacer es callarse en siete idiomas y no abrir más la boca sobre este tema por un tiempo.