ALTERNATIVAS

17 de abril de 2013

¡TIENEN UN PLAN!

El masismo venezolano (allá se llaman chavistas) acusa a Capriles de tener un plan, como si ellos no tuvieran otro u otros varios, según la contingencia. Lo peor sería que Capriles no tuviera un plan y que la recuperación de la democracia en Venezuela estuviera en manos de un grupo de improvisados que van tomando decisiones según vienen los acontecimientos.

Que detrás de Capriles estén los poderes de occidente es otro cantar, mitad verdad mitad mentira, fruto también de la esquizofrenia paranoica con la que los populismos autoritarios leen la realidad del mundo: un cerebro que planifica el dominio del planeta para beneficiar a las transnacionales y al perverso capital, para lo cual tienen que someter (ni más ni menos que) a los gobiernos del ALBA, mientras los otros países retozan y crecen en el vecindario, gozando de mejor salud y democracia.

No todos los planes salen como quisiéramos. Siempre hay el imprevisto cruel de que Chávez se nos ha muerto sin avisar y que tuvieron que sacar de la cajuela algún dirigente alternativo, sin experiencia ni brillo, para continuar con las andadas. Quién se iba a imaginar antes lo del pajarito chiquitico; pero así es la vida y hay que meterle nomas… dicen que con Diosdado les hubiera ido mejor, aunque pesaban dudas sobre su relación con el narcotráfico.

Planes más y estrategias menos, las cosas han quedado así. No se sabe quién ha ganado en Venezuela, porque ambos candidatos reclaman la victoria y yo me inclino por creerle a ninguno; la diferencia es tan pequeña, que descubrir un error o una ligera manipulación podría cambiar los resultados, una y otra vez. Solo hay una solución para ese entuerto: recontar los votos, uno a uno; recontar todos los votos. Lo propuso primero el Vocal (Rector le llaman allá) del Consejo Nacional Electoral venezolano, lo planteó y acepto en segundo lugar el propio ganador oficial y Presidente en funciones, Nicolás Maduro, mientras que Henrique Capriles solo se plegó a la solicitud, siendo el tercero en pedir lo que ahora exige.

Y de allí en más queda poco por hacer. O el Maduro recuenta los votos o quedará la sensación de un asqueroso fraude sobrevolando su gestión y reclamando por su ilegitimidad. O Maduro recuenta los votos uno por uno, o tendrá que detener por la fuerza las protestas de quienes legítimamente dudan de su victoria. ¡O Maduro recuenta los votos o reprime a su pueblo! Vaya manera de comenzar a gobernar el legado de Chávez, el “redentor”. Maduro convertido en un tirano, desde un inicio, antes incluso de tomar asiento en el festín populista del poder venezolano.


Yo no sé si ese era el plan, más bien creo que a Capriles esto le salió a tropezones. Pero si fue un plan, hay que contratarlos.

4 de abril de 2013

DESEANDOTE MUCHA SUERTE

Me gustó lo de Rodríguez Veltzé, una verdadera personalidad para representar a Bolivia ante el Tribunal Internacional de La Haya. Difícilmente Chile podrá superar la altura de un ex-Presidente de una Corte Suprema y ex-Presidente Constitucional de una República (antes de este Parque Temático que tenemos hoy, en este mismo lugar de Sudamérica, había una República), que es un currículo que pesa en cualquier Embajada, más aún en territorio del Reino de los Paises Bajos, que se precia de mantener uno de los protocolos más cerrados y estrictos en Europa.

Es de esperar que semejante personalidad lleve entre sus manos una demanda que presentada de buena manera, nadie pueda soslayar, y que demuestre que Bolivia tiene razón en su reclamo centenario.

En todo este zafarrancho marítimo hay una cosa que se ha realizado bien, y que parece que Evo Morales y sus muchachos saben hacer realmente, y es que el centenario problema boliviano se ha vuelto un problema de verdad; la comunidad internacional se ha visto ante un pataleo que no es de ahogo aunque parezca, sino rabieta desorganizada, pero rabieta al fin. Hay un país que no olvida, que reclama, que puede improvisar cosas, porque ese es el Presidente que tenemos, que no tiene vergüenza (ni ajena ni propia) de soltarlas en público, para mal de nuestros adversarios, que se deben preguntar qué hacer con sus vecinos del norte, que por sobre todas las improntas y el ridículo al que se exponen muchas veces, pueden sorprender por imprevisibles.

Quiero decir que a veces eso de andar por la vida tan perdido como un masista en biblioteca no había sido tan-tan malo, puesto que desconcertó por un momento al adversario chileno, que no reaccionó bien ante tal rabieta, con un soberano “cocacho” (que a muchos cuicos, ganas no les debe faltar), porque se vería feo, demostraría que Chile no tiene voluntad de arreglar las cosas por las buenas, como repiten siempre y en todos lados. Parece que valió la pena por un rato esto de darle al asunto por arriba y por abajo, bilateral, trilateral, multiplurisuperlateral, a charangazos, el foros donde no correspondía, por donde se pueda… incluyendo la ridiculez de las medallas a los soldaditos extraviados allende la frontera, hasta eso sirvió para algo.

Lo de Rodriguez Veltzé es diferente. Llama la atención, por raro. Podían, en su lugar, haber nombrado a un dirigente cocalero como están acostumbrados, por méritos sindicales y sin títulos universitarios, a ver que vaya a La haya a propagar nuestra cultura original y milenaria, como enseñan hoy en la Academia ex-Diplomática en Cancillería, a khoar una mesa de brujos andinos o a mostrar lo colorido de nuestros ancestrales bailes, porque no supiera hacer otra cosa; haber si así convencemos a esos jueces y les ganamos la batalla judicial que hemos abierto. Suerte que no pasó, como en muchos otros casos.

¡Que sea el fin de la improvisación!

¡Felicidades Eduardo, y muchísima, pero muchísima suerte! Estamos para lo que necesites. Porque acompañado como vas de acompañado, vas a necesitar suerte, realmente.

1 de abril de 2013

Campaña democrática contra la re-re-elección



AULA LIBRE de Teoría Política y Ejercicio Ciudadano ha lanzado una campaña para recolectar adhesiones de personas que quieran manifestar su desacuerdo con la ilegal decisión de habilitar al Presidente Evo Morales para una tercera reelección.

Invitamos a leer y firmar el manifiesto que está disponible en la página Web del AULA LIBRE

LEER Y FIRMAR EL MANIFIESTO

21 de marzo de 2013

ANTES MUERTOS

Lo de Oruro no tiene parangón, la gente ha estado en las calles  tirando piedras, o se ha integrado a un piquete de huelga de hambre de los que se tenían nuevos cada día mientras duró el conflicto; las oficinas y colegios cerraron, los maestros y universitarios bloquearon calles y caminos, la producción paralizada, mientras un grupo de campesinos dijo amenazar con cercar la ciudad y llevar las cosas al extremo del enfrentamiento. Me recuerdo la Edad Media europea, cuando las ciudades se movilizaban en defensa de su libertad, frente al poder de los príncipes feudales que imponían sus designios desde fuera de los burgos, desde el campo y con el apoyo de los campesinos, sus vasallos; una batalla superada hace siglos en el mundo, pero que mantiene atávica vigencia en la estepa altiplánica boliviana, perdida en medio de los Andes.

[ACLARACIÓN: escribo esto de “perdida por los Andes”, en un esfuerzo por recalcar la marginalidad de estos rencores, en un mundo que ha encontrado caminos para superar pasadas rencillas coloniales y camina, como nuestro subcontinente, hacia la modernidad, la democracia, la igualdad, la integración y el desarrollo; proceso del cual seguimos siendo marginales.]

Todo porque a un grupo de asambleístas plurinacionales del aquel departamento se le ocurrió, sin que nadie los llamara (según versión del propio interesado), cambiarle el nombre al aeropuerto de esa ciudad y ponerle, cómo no… ¡Evo Morales Ayma! Se les han dicho de todo y quiero sumarme a los gritos e improperios que se han hecho escuchar en los rincones patrios, para calificar a esa caterva de llunkus.

De allí en más fueron las protestas y las agresiones. Protestas contra el abuso y agresiones contra la historia y la memoria colectiva de una ciudad. Hemos escuchado a los masistas denostar la memoria de Juan Mendoza, que vaya uno a saber bien quién nomas sería, pero que por voluntad y reconocimiento de sus contemporáneos, terminó con su nombre identificando el aeropuerto orureño y siendo parte constitutiva de su identidad urbana. Han borrado su nombre argumentando que este es otro aeropuerto y que ahora es internacional, aunque dicho apodo no se si le sienta bien, porque habrá que esperar algún vuelo internacional que llegue y veremos desde donde; mientras tanto es pura demagogia gubernamental, sigue siendo el aeropuerto de siempre, con unos ladrillos más, y algún avión, de vez en cuando.

Pero en el Estado plurinacional nada es de sorprender y todo puede pasar, se suma este conflicto absurdo en la Villa de San Felipe de Austria. Lo que indigna es la actitud del Presidente de este estado de cosas, quien no se conmovió siquiera ante la posibilidad de que los ciudadanos orureños estucieran a “un pelo” de agarrarse a pedradas por su nombre. Ese es Evo Morales Ayma retratado de cuerpo entero.

¿Y es a ese déspota insensible, que le importa poco la suerte de su pueblo, que miente, maniobra, engaña, incumple lo que dice y vaya uno a saber cuántas otras cosas más que no se saben, al que le estamos pidiendo que cumpla su palabra y de un ejemplo de honorabilidad dejando su candidatura en las próximas elecciones, para cumplir con la democracia y con las leyes y para el bienestar de la nación?

Antes muertos… no él… todos nosotros, si fuera necesario.


Claro que Oruro ya dijo su palabra y el autócrata y sus obsecuentes seguidores fueron derrotados. No podía ser de otra manera, ha sucedido ya cuando la subida de precios de los hidrocarburos, cuando el apabullante voto blanco y nulo en las elecciones "truchas" que consolidaron el actual Poder Judicial (ilegítimo a todas luces), cuando las victorias democráticas en Sucre y el el Beni. Se suma Oruro que nos muestra que cuando el pueblo tiene una causa común y está unido, no puede ser derrotado ni vencido.

6 de marzo de 2013

Y COLORÍN COLORADO...

Mi abuelo me llevó un día a la calle para ver pasar un ataúd. La gente lloraba parada en las aceras y al acercarse el féretro llegó al paroxismo; recuerdo una anciana corriendo entre el gentío, gesticulando a gritos como si hubiera muerto el mismísimo Jesucristo; pero no, quien cayó abrazado entre las llamas de su helicóptero un 27 de abril de 1969, era el Presidente de la República (entonces pretendía haber una República), Gral. René Barriento Ortuño, líder carismático que movía masas indígenas arengándolas en quechua, repartiendo billetes y prometiendo el oro y el moro desde un “pacto militar-campesino” que se inventaron y que funcionaba tan bien como los “movimientos sociales” de ahora. Unos lloraban y otros no; recordemos que fue en ese tiempo que mataron al "Che" Guevara, paladín de la igualdad, la liberación y el "hombre nuevo", y muchos creerían que se trataba de una muerte presidencial bien habida y celebrarían a puerta cerrada, en la privacidad de sus casas.

Ya de joven, estudiante de sociología y ciencia política en la Complutense de Madrid, supe que un lustro antes, el año 1975, la muerte del Gral. Francisco Franco convocó al luto y a la pena, cuando un 20 de noviembre parecía llorar el Reino entero y la gente colmó sus calles; pero luego me contaron a hurtadillas que todos los supermercados, los almacenes y hasta las tiendas de barrio acabaron con las existencias de champan, fueran cuales fueran los orígenes, las marcas y la calidad de esos vinos espumosos que se usan para brindar en las grandes ocasiones.

A la inversa, la muerte de otros dictadores, que fueron derrocados como en Irak o en Libia estos últimos años, convocaron a los vencedores a derrochar alegrías y a bailar la fanfarria de un asomo de libertad que no llegó aún al final de los finales, mientras en sus casas otros lamentaron y se entristecieron en silencio por la pérdida de quienes consideran verdaderos libertadores con mayúsculas.


Es la muerte de los caudillos.

Venezuela llora hoy en las calles, el luto y el dolor embargan las manifestaciones, porque ha caído una de las figuras descollantes del poder latinoamericano; ha concluido su ciclo un nuevo Perón, como fuera ese otro coloso del poder en Argentina, un gigante de los desarrapados, de los más pobres. Otros, en privado, celebran este final sin hacerlo notar, festejan la muerte del tirano, de aquel que en nombre del pueblo le puso tranca al desarrollo de la nación y la llevó a la cima de la corrupción, la inseguridad y el desastre económico en medio de tanta plata chauchitada a puro mal utilizar.

El momento final de los caudillos.


Y todos tenemos la razón.