22 de febrero de 2008

RECORDATORIO


Una vez, otra vez y otra vez más. Escribo indignado.


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La primera fue la suprapartidaria. Un intento de juntar fuera del marco constituyente a jefes y jefecillos de partidos y partidillos (sin presencia de la principal agrupación opositora), para discutir un acuerdo que viabilizara un texto constitucional concertado. Esa suprapartidaria, reunida en La Paz, bajo la presidencia de Su Excelencia el Vicepresidente de la República, llegó a acordar una propuesta, rechazada por los chuquisaqueños y que no fue conocida ni tomada en cuenta, cuando los militantes del MAS en la Asamblea Constituyente decidieron presentar y aprobar unilateralmente y por si solos, un texto redactado también fuera del ámbito constituyente, en el seno del MAS y disque apoyado por los movimientos sociales, que no sé muy bien cual es el rol que cumplen en este juego, sino ser utilizados de manera poco democrática para rellenar las decisiones gubernamentales con multitudes (?) coloridas y exaltadas.


La segunda fue la aprobación ilegal de ese texto, redactado fuera del marco de la Asamblea Constituyente (ni siquiera se tomaron en cuenta las propuestas de 21 comisiones organizadas con ese fin), cuyos delegados no lo conocían hasta entonces y que fue votado a mano alzada, sin presencia de la oposición, dentro de un cuartel militar en el municipio de Yotala, bajo la protección de soldados y policías, contra la protesta y la indignación populares, lo que tuvo un saldo de tres muertos y más de cien heridos. La constitución se tiñó ese díade sangre .


La tercera fue en Oruro, el único departamento que queda como absolutamente fiel al MAS y al dirigente orureño, Evo Morales Ayma. Otra vez fuera del ámbito constituyente, rodeados de una multitud que solo dejó pasar a los asambleístas del MAS (no pudo entrar ni la prensa, sólo el canal gubernamental que transmitió el cónclave, acordémonos), se convocó a esa plenaria de la Asamblea el mismo día de la reunión, para que no pudieramos manifestar contrariedad, oposición y enojo. Allí se produjeron modificaciones a lo aprobado en el cuartel de La Glorieta. Es decir el texto que evacuó Oruro era otro y distinto, al que se aprobó junto a los muertos en Chuquisaca.


La cuarta fue la de una comisión de redacción y compatibilización del texto final, que puso y quitó a su gusto, fuera del marco constituyente y del debate y la participación de los miembros de la Magna Asamblea; se modificó según las necesidades del momento y siguiendo las instrucciones de Palacio en La Paz.


La quinta fue el intento palaciego de modificar el texto, en lo que se simuló como un acuerdo con las regiones. Ya sabemos, fue un recurso teatral entre los prefectos y Su Excelencia, el Presidente de la República, Jefe Nacional del MAS y líder indiscutible de todas las federaciones y confederaciones de productores de coca en el Chapare (no lo escribo de mala fe, lo hago para que quede claro-clarísimo, y podamos entender de a poco lo que nos está sucediendo). El esfuerzo fracasó, pero mostró a todas luces que existe la voluntad de volver a cambiar el texto constitucional fuera del ámbito constituyente y bajo el imperio de la sola voluntad del MAS.


Como todo dios protesta, ahora viene la sexta. Como lo incoherente-contradictorio del texto entre masista y franklinsteniano no le convence a nadie, que sean ahora los diputados y los senadores, esta vez en el Parlamento Nacional, quienes intenten rearmar, recortar y pegar, las modificaciones pertinentes y le vuelvan a meter mano a los aprobado con los muertos de por medio en el cuartel de La Glorieta; lo modificado a media noche en Oruro; lo corregido en comisión según se ordenaba desde el Palacio de Gobierno. Un guiñapo no lo acepta casi nadie (quienes lo aceptan, concentrados en las tierras altas, ni siquiera lo han leído y responden a una consigna diseñada vaya uno a saber donde, si en Sinaota, en Orinoca o en Caracas). Es esa cosa muerta y remendada que le llaman propuesta de constitución.


¡Es que ni el MAS la reconoce y la valída! Cada dos por tres quiere cambiarla. ¿Eso es lo que los bolivianos vamos aceptar como propuesta, vamos a digerir y luego votar en un referéndum para que sea la ley de nuestras leyes? ¡Ni drogados con toda la cocaína del Chapare! Ese texto es impresentable, inaceptable, inconocible e inaprobable. Es un insulto al pueblo y a la ciudadanía.


De seguir así, mañana, Evo podrá decir: "de que se quejan bolivianos, a mi me entregaron un país y yo les devuelvo dos países; es como multiplicar los peces y los panes...".


La historia nos recordará en la resistencia.