27 de marzo de 2009

la caida


Hace tres años, en marzo de 2006, se decía del “contenido de clase” del Estado que inauguraba el gobierno de Evo Morales Ayma, afirmando que la visión del mundo de los recién llegados era campesina, agraria; también retrógrada y atrasada, poco desarrollada, para decir lo menos. Afirmar esto no es agredir a nadie, como se piensa desde nuestros ancestrales complejos, es solo decir que las visiones agrarias de la vida y del mundo son atrasadas, acá, en la China o en las Islas Seychelles, desde que la hegemonía de las ciudades inauguró la modernidad hace cinco siglos atrás, en beneficio del bienestar general y de la humanidad.

Tengo que aclarar que cuando escribo atrasado, no quiero sino describir el fenómeno y no valorarlo (debiera habilitar una contextopedia personal para ello). Me refiero a las condiciones de subdesarrollo y extremo conservadurismo de las sociedades agrarias, que inhabilitan a los grupos sociales que las padecen, para incorporarse a los procesos globales de desarrollo en el siglo XXI. Ser pobre, subdesarrollado, atrasado o ultraconservador (retrógrado) no es algo malo en sí mismo, es una condición más, como cualquier otra, pero no la que yo quisiera para los bolivianos de hoy, ni para nuestros hijos.

El resultado (general) es la nueva Constitución Política del Estado, que es atrasada y retrógrada, como sus inspiradores. Una constitución que retrotrae la ciudadanía al origen de la gente, volviendo a poner la etnia, la raza y la cultura, como factores para determinar el valor de las personas, en contra de lo alcanzado por la humanidad (por lo menos en occidente), donde todos somos iguales ante la ley y donde debieramos ser también iguales en oportunidades.

El resultado (particular) es la ley electoral de transición, que es retrograda y atrasada. Que privilegia a la minoría campesina que terminará sobre-representada en la Asamblea Plurinacional (nótese la diferencia conceptual frente a un Parlamento o Congreso Nacional), como ahora se llama. El resultado será una Asamblea pobre y atrasada, aunque espero que no necesariamente retrógrada.

En fin… hacia allá vamos. La sociedad boliviana, pobre y atrasada, tardará años en comprender que el camino que ha escogido la lleva a reproducir la pobreza, a eliminar la estructura de incentivos, a desvalorizar la creatividad individual, el esfuerzo propio, la producción, el trabajo…

Ahora, estos días, todo pasa por la aprobación o no del engendro, pobre, retrógrado y atrasado, que se llama proyecto de ley transitoria electoral. Después será el padrón electoral. Algún momento se producirá el clivaje y empezaremos a frenar esta caída, a detener esta alienación colectiva (no hay dengue que dure cien años, ni pueblo que lo resista). Por el momento hay que seguir empujando el carro de la racionalidad, la modernidad, la justicia, la igualdad y la democracia.