9 de diciembre de 2009

A llorar al río...

llorar



Reconozco un error grave en lo que fuera mi análisis de la estructura del voto pre-electoral. Quiero pedir disculpas a todos y todas quienes confiando en mi, cambiaron el sentido de su voto. He recibido reclamos y debo reconocerlo, confié obstinadamente en las encuestas que hasta días antes de la votación nos brindaron los medios de comunicación y las propias candidaturas.

Un mínimo de contrición y arrepentimiento, impone reflexión y silencio por un tiempo. Vale decir, observar y callar, hasta redescubrir las razones que permitieron tal error, como dice alguno de mis críticos más severos comentando en este mismo blog: “perdido hasta en las sumas y las restas” y si no se hacen bien las operaciones aritméticas básicas —añado yo— hay que volver a la primaria, por un tiempo.

Pero si el papel aguanta de todo y da para reconocer errores y proclamar arrepentimientos, también da para enarbolar aciertos y reafirmar convicciones.

Sostuve y sostengo la idea que guió todo lo que hice y dije: a más centro, menos MAS. Si se fijan bien, el gran perdedor de estas elecciones no son una o dos personas, es el centro. Finalmente Tuto Quiroga y Manfred Reyes Villa han repetido la pertinaz votación de un casi 30% uno detrás del otro, mientras que el centro se ha hecho pedazos (el centro-izquierda donde gente como yo militamos desde siempre). Los esfuerzos por construirlo y asentarlo fueron inútiles y quienes nos prestamos a ello estamos (azorados y confundidos) donde estamos; es decir, en el limbo. No puede haber en política, peor castigo.

Fuimos consecuentes: frente a la Bolivia conservadora y restauradora de derechos espurios del inmediato pasado, hoy atrincherada en lo que queda de oposición, sin organización ni propuesta, y frente al etnonacionalismo populista, hoy vencedor y dueño de todo el poder; era y es necesario construir una alternativa respetando el proceso abierto y sus contenidos, que los masistas llaman "el cambio", pero valorizando la democracia, recomponiendo una nueva institucionalidad republicana, respetando la independencia y el equilibrio de poderes, garantizando las libertades y los derechos ciudadanos, en fin, todo lo que va a ser arrasado ahora de un plumazo, por un gobierno que tiene el poder, la legitimidad y el derecho para hacerlo. Por eso fue que convocamos en su momento a Victor Hugo, a Samuel, a Germán Antelo (un sobreviviente, ¡salud! por ello), les dijimos de hacer cosas juntos y los apoyamos uno a uno, sin escatimar esfuerzos.

No quiero correr el riesgo de volver a equivocarme, aunque afirmaría esto  cuantas veces se necesitara, pero existe una remota posibilidad de un golpe de timón en el rumbo gubernamental, y que el voto de las clases medias, más una tímida incorporación al proceso, incida verazmente (así debiera ser) al interior del MAS y esto deje de ser un populismo barato, para convertirse en un gobierno de la izquierda de a de veras... demosles esa oportunidad, por si las dudas.

Volvamos a la idea principal. Por uno o por otro motivo, quienes intentaron liderar el centro se fueron quedando en el camino: Carlos Mesa, Victor Hugo Cárdenas, Samuel Doria Medina no son los unicos perdedores, hasta habría que reconocerles el esfuerzo, sin olvidar sus negativos que quedan en el trastero, a ver si llega un momento. Los verdaderos perdedores somos nosotros, habitantes de las ciudades, que nos consideramos de clase media, que somos mestizos, con raíces propias y con antenas desplagadas hacia lo que vive y se mueve en el mundo, y que hemos sido arrastrados a votar y confiar por un proyecto político que no es nuestro. La verdadera derrota es nuestra propia alienación. Y eso también merece algo de reflexión y mucho de silencio.

araña



Por lo demás, si los cálculos porcentuales eran malos, el resultado fue el previsto. “A menos centro más Evo”, he visto escrito por ahí, en algún muro entre las redes sociales de la nube virtual, en Internet. Está claro, quienes pusieron su granito de arena para hacer del centro lo que se ha hecho con nosotros, son también parte de la victoria inobjetable de Evo Morales y el MAS, junto a sus militantes y dirigentes, a los que hay que reconocer y felicitar, deseándoles lo mejor de lo mejor, porque si les va mal a ellos, “jodidos estamos todos ustedes…” como dice el dicho viejo.

La gente en las ciudades y ciudades intermedias que no votó por el centro, votó por el MAS (puede que no en todo el país, pero el peso demográfico de occidente nos permite afirmar esto), Manfred no se llevó un solo voto, como previnimos en su tiempo. Ese fue el error de cálculo más importante de todos, porque de haberse fortalecido el centro, Manfred hubiera logrado el mismo resultado, mientras el MAS hubiera disminuido, dejando espacio para opciones alternativas. Pero es pura especulación pos-electoral. Mejor es callarse, para no hacer el ridículo repitiendo los mismos cuentos a pesar de los magros resultados.

Mejor es ir, callado y humilde, a llorar al río.