14 de noviembre de 2012

Emponchamientos

La “fortuna del Presidente” ha desatado un confuso debate. Entre lo que tiene y no tiene, entre lo que gana y no gana, entre lo que le regalan y lo que no debieran. A mí me ha quedado claro que Evo Morales ha aumentado estos últimos años su patrimonio (lo que me parece natural en una persona que trabaja en un cargo tan importante), que es el Presidente que menor sueldo tiene entre todos los presidentes habidos y por haber (lo que dice no muy bien de él, ni del país que gobierna) y que ha acumulado muchísimos ponchos.


Está claro que con lo que el Presidente gana es imposible que haya triplicado su patrimonio, de nacuerdo al detalle de su declaración patrimonial jurada. Algo más de lo que gana tiene que haber utilizado para ello y deberá explicarlo en algún momento. Tampoco es enorme su fortuna, tiene lo que cualquier cocalero bien acomodado del Chapare, o algunos gremialistas de la Uyustos, incluso menos.


Gana poco. Su sueldo como Presidente es de los más bajos entre los presidentes del continente y eso parece ser algo valorable desde la concepción del mundo y del valor del trabajo, según sus seguidores. Yo tampoco le pagaría más, porque la formación profesional, intelectual y académica de nuestro Presidente tampoco da para mayor sueldo, si se la compara con la de los otros mandatarios de los estados vecinos, sin ir más lejos. Da (eso si), como para deprimirse un poco o sufrir algo de envidia, pero cada pueblo vota y decide sobre quienes y como van a gobernarles, por lo menos en democracia.




[caption id="" align="aligncenter" width="448"] 22 Emponchados en la foto, son $us 11.000.-, a decir del Presidente. ¿Quién los habrá pagado en esa ocasión? ¿Plata del Estado para ponchos de regalo?[/caption]

Y sobre los ponchos, poco que decir. Nuestro presidente tiene muchos ponchos. No debiera de haberlos recibido de regalo, pero tampoco va a negarse a ello, desanimando a sus admiradores y admiradoras que tanto esfuerzo ponen en emponcharlo. Para eso debe ser también el museo de Orinoca, con una sala especial para exponer los logros de la revolución plurinacional: una enorme colección de coloridos ponchos.