26 de septiembre de 2013

DE ALTERNATIVA SE TRATA

¿Cómo que no hay una agenda alternativa a la perspectiva que nos dejan ocho años de gobierno populista y autoritario? La historia no se detiene y menos cuando un pueblo toma conciencia de su realidad, asume su responsabilidad ciudadana, entiende su lugar y rol en el mundo global, se pone de pie y comienza a caminar.

Hasta aquí … hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez

Hay problemas que el MAS ya no puede solucionar, ni siquiera prometer. El narcotráfico ha penetrado las raíces del proceso por una relación orgánica, no interrumpible, con los productores de coca-cocaína, cuya siembra se ha extendido a todo lugar. O la corrupción, que ha invadido las instituciones, ahora que a nadie le sorprende que ningún funcionario se mueva sin la respectiva coima; más aún en instituciones tan importantes como la Justicia o la Policía, que han logrado dar el salto al amedrentamiento y la extorsión, consolidando verdaderas mafias.

Los problemas son más grandes que Evo Morales y requiere la fuerza de un acuerdo nacional que él ya no puede convocar.

La paradoja marítima, mirando el Pacífico y los mercados del Asia, por la que Bolivia expresa cada día su vocación, y sin embargo se han construido todos los escollos posibles para no poder lograrlo. Y otro asunto que no se puede resolver con este equipo gubernamental es el tema autonómico regional, acorralado por una comprensión sesgada y racista, que privilegia los derechos originario/indígeno/campesinos frente a las ciudades, la cultura rural frente a la cultura global, y nos encierra con barrotes de ignorancia y atraso, dignos de siglos atrás.

El otro gran tema: los hidrocarburos que ya no hay. El actual régimen se ha beneficiado de de una larga saga que instaló a Bolivia como una potencia gasífera en la región, iniciada durante la Guerra del Chaco y la Revolución Nacional en 1952, continuada por Banzer que abrió las compuertas con Brasil, Paz Zamora que cerró los contratos, Goni que construyó la infraestructura, y Hormando Vaca Diez que recuperó de las transnacionales el pago de utilidades e impuestos; para que llegaran Evo, sus muchachos y la "nacionalización" (figurada, porque cuando se nacionalizan los recursos naturales, el Estado se apropia de las plantas productoras, no del gas; en 1952 se nacionalizaron las minas, no los minerales) y dilapidaran el dinero de los bolivianos. No hay hidrocarburos plurinacionales y se están terminando los neoliberales. Superar este problema sin cambiar las limitantes constitucionales y aplicar otro modelo de producción que acorte los plazos entre inversión y extracción es algo que tampoco puede hacer el actual gobierno, atrapado entre sus propias normas, y obligado a prostituirse si quiere nuevo gas dentro de ocho o diez años (en menos tiempo es imposible), evadiéndolas.

No se ha invertido en la mentada “industrialización, o se ha hecho tan mal, que no funciona; no vale la pena reiterar la lista, pero se podría hacer: el acero del Mutún, el litio de Uyuni, el plomo de Karachipampa... y podríamos seguir. No hay una sola experiencia al margen del capitalismo estatal, clientelar, corrupto y depredador, que muestre un atisbo de modelo alternativo de producción, y por tanto de organización social más equitativa o igualitaria, como se nos prometió. El MAS es un “bluff”, el MAS no ha hecho nada en el campo de revolucionar el viejo modelo de acumulación.

Frente a tales temas, la recuperación de la democracia, el retorno a la libertad, el fin del etnonacionalismo autoritario (emulando fascismos), la revalorización del conocimiento, la productividad y del trabajo intelectual, junto a la recuperación de una mínima capacidad de gestión administrativa en las instituciones estatales y paraestatales, son importantísimas, pero son un detalle trillado que ha comprendido y embandera la oposición en su conjunto. No me preocupan tanto.

Me preocupa, en cambio, quién lo pueda hacer. ¿Samuel,  Rubén, o Juan? parecen dar la talla, han logrado subir al podio de la preferencia electoral. Pero no se les escucha aún con una propuesta alternativa de futuro, sino preocupados sustancialmente porque Evo se vaya, y eso no es una propuesta alternativa. Si el plan de gobierno que se propone es que “Evo se vaya”, no vamos a llegar muy lejos. Y ellos tres están atrapados eventualmente por entornos, los unos sin vínculos orgánicos con las instancias vivas de la sociedad, los otros conservadores y restauradores, y los demás, empeñados en competir con Evo el liderazgo del “proceso de cambio” y redireccionarlo, lo que les resta credibilidad.

Por eso es necesaria la convergencia, la integración de las pocas virtudes que sí hay, por eso el camino a la Unidad, que cada uno de ellos pregona a su manera. Pero para lograrlo, ninguno de los tres les puede pedir a los otros que se suba a “su proyecto”. Por lo menos dos, sino los tres, tienen que encontrarse como iguales, hablar entre iguales y concertar una alternativa programática con los grandes temas, cerrar un acuerdo y ponerse a caminar. Un eventual tercero y los otros aspirantes a candidatos más pequeños tendrán que subirse a ese carro, para sobrevivir, o marginalizarse y desaparecer. Entonces sí estaremos viviendo otro momento.


Nos guste o no nos guste, esto es lo que hay hasta el momento. O lo tomamos o continuaremos permitiendo y protestando el prorroguismo del MAS

No importa tanto el candidato (ese es un problema que tienen que resolver ellos), nos debe importar construir alternativas, mejor si la posible, la viable, a la que debemos apoyar para que se construya ya.