15 de febrero de 2016

COHECHO

A ver si nos aclaramos. El cohecho presidencial está comprobado, no requiere ninguna investigación. Lo que requiere es que el Fiscal General inicie un proceso penal contra Evo Morales Ayma; lo que si debe investigar el Fiscal es si Evo Morales es un partícipe indirecto (alguien que permitió que el hecho sucediera) o es directamente el autor del ilícito (que lo indujo o lo provocó).

El Sr. Morales, a la sazón Presidente del Estado plurinacional, mantuvo una relación y tuvo un hijo con una persona de sexo femenino, cuyo nombre es Gabriela Zapata Montaño. Ese es un hecho comprobado.

También queda claro que Evo Morales Ayma intentó ocultar esa relación, al decir que no veía a esa persona desde el año 2007 hasta la fecha, lo que resultó ser una mentira que él mismo tuvo que reconocer. Ese intento de ocultar ese vínculo también está comprobado.

La Sra. Gabriela Zapata Montaño fue nombrada Gerente Comercial de una empresa transnacional china (la CAMC) con oficinas en el país. Ese es otro hecho comprobado.

La empresa CAMC tiene relaciones comerciales millonarias y hace negocios con el Estado Boliviano, cuyo presidente es el Sr. Evo Morales Ayma, quien fue pareja y tuvo un hijo con la Gerente Comercial de dicha empresa. Es un hecho comprobado.

El perfil profesional de la Sra. Gabriela Zapata Montaño, ni de lejos alcanza los mínimos necesarios para ser una funcionaria de cuarto nivel en una empresa como la mencionada. Es un hecho comprobado. Algo especial tiene que haber sucedido para que sea invitada a una responsabilidad igual o comparable con una gerencia.

Que la Sra. Zapata gastó una gran cantidad de dinero el último tiempo, mucho más allá de lo que una joven de 28 años puede tener, también es algo fácil de comprobar. El auto que maneja, la casa donde vive, la empresa particular de la que es prooietaria..., queda por investigar si tiene otros bienes dentro o fuera del país; lo mismo que cuentas bancarias, vaya uno a saber dónde. Ese dinero tiene que haber salido de alguna parte.

Antes y después del contrato mencionado en la Gerencia Comercial, la CAMC logró calificar una licitación del Estado boliviano, y fue invitada para otros seis de manera excepcional y directa; los montos contratados superan los quinientos millones de dólares americanos. Es un hecho comprobado.

Hasta un estudiante de derecho sabe que lo que se acaba de describir puede ser calificado como un cohecho flagrante y comprobado. No requiere ni de contralores controlados, ni de comisiones parlamentarias, porque no tienen ni gozan de jurisprudencia para ser parte acusadora de un proceso penal, donde ya no hay nada que investigar.