19 de febrero de 2016

OBSECUENCIA

El latrocinio expuesto a la luz pública desde el Fondo Indígena, la corrupción demostrada con la CAMC china y la amante y madre del hijo muerto del Presidente Morales en medio de una lluvia de billetes, y ahora la muerte de seis ciudadanos en medio de un incendio provocado y azuzado por militantes del MAS, deben poner punto final a la obsecuencia.

El resultado del referéndum, en el que se demuestra que más de medio país le ha dicho NO al continuismo, y el esfuerzo por mentir, alterar los resultados y no "obedecer al pueblo", como ha expresado oficialmente y en tono de amenaza el Vicepresidente García Linera, debiera ser también un alerta para ese partido, que por mucho que pierda esta contienda, seguirá siendo una organización importantísima en la política nacional.

Si no aparece un solo dirigente masista que públicamente exprese, por lo menos su descontento, sino una protesta clara sobre lo que está aconteciendo en su partido, terminaré por estar seguro que un cáncer moral ha invadido la conciencia de nuestros gobernantes y sus seguidores, y que se expande dentro de la intersubjetividad ciudadana.

Si algún dirigente del MAS, mínimamente instruido y formado, no se da cuenta de lo que está sucediendo al interior de su partido, luego de vistas las señales que vienen a ser los últimos acontecimientos, y obsecuente con sus líderes continua repitiendo como loro y pensando como borrego, lo que se define en obscuras oficinas estatales, el mal que se incuba en ese partido no tiene solución.

Tan es así, que me inclino a pensar que lo mejor que le podría suceder al MAS, y con él al país, es el resultado que se avecina este domingo en las urnas; porque obligará, si o si, a la renovación interna, que con suerte podría traer consigo una reconcientización sobre la realidad, que requiere a gritos una reforma ética al interior del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos