ALTERNATIVAS

14 de diciembre de 2015

La Campaña del NO en diciembre

Hoy vamos a hablar de la estrategia del NO en la campaña para el referéndum del 21 de febrero de 2016, donde deberemos definir si se cambia o no la Constitución Política del Estado plurinacional de Bolivia, para permitir que Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera puedan intentar perpetuarse en el poder, de manera ilegítima, por un cuarto periodo presidencial consecutivo, lo que les permitiría gobernar Bolivia durante 20 años seguidos.

En una campaña se trata de conseguir votos; no se trata de decir lo que creemos, porque suele suceder que nuestros mensajes son útiles para gente igual a nosotros, que ya ha decidido votar NO y no hay nada de que convencerlos. Se trata de influir en quienes piensan votar SI y pudieran cambiar al NO (10% del total) y para quienes no han decidido aún qué votar (otro 10%). Ambos grupos simpatizan con Evo Morales mayoritariamente, han votado por él las últimas elecciones, por lo tanto, toda campaña que tome en cuenta esta variable no debe atacar a Evo radicalmente; cuanto más se predique que queremos que Evo Morales se vaya, más estamos fortaleciendo el SI entre estos votantes, que son los que van a definir el resultado del referéndum.

Hay que concentrarse en las tres cosas que afectan a ese electorado y mostrarlas como las desventajas del prorroguismo: 1. la corrupción y la impunidad de los dirigentes del partido de gobierno, 2. el egoísmo y el despotismo de Evo que lo hace capaz de cambiar la Constitución solo para quedarse él en el poder, y 3. el sentimiento casi intuitivo de la población sobre la artificialidad de la bonanza económica, lo que nos hace pensar a los bolivianos que este proceso terminará en una crisis letal, similar a la que vive Venezuela.

A esto hay que ponerle una dosis de alegría y mucho humor. Es como organizar una fiesta, que para que sea exitosa tiene que contar con la mejor música, la mejor comida y bebida de buena calidad. Nadie puede organizar una fiesta hablando de situaciones que espantan y asustan; por un par de meses debemos olvidar el insulto o la denuncia directa. Eso convierte en SI un voto que potencialmente podría ser NO. Y de esos votos depende el resultado.

Proponemos una campaña cargada de futuro, que les explique a los bolivianos que Evo Morales es un tapón para cientos de bolivianos jóvenes que tienen el derecho de aspirar a tomar la posta del poder con nuevas ideas, con soluciones innovadoras; empezando por los propios masistas y siguiendo con la oposición. Cuando votamos NO, estamos pensando en los líderes del futuro; estamos pensando en desbloquear la historia hasta ahora enroscada a los mismos dirigentes y candidatos de hace quince años. Como agua estancada el poder en Bolivia empieza a oler a podrido.

A ello hay que agregar el espectacular lanzamiento de la campaña ciudadana y espontánea, con muchos NOs diferentes, que responden a iniciativas y visiones distintas, incluso dispares, y la imposibilidad de detener esa dinámica. La campaña del NO emergió por todos lados, con diferentes colores y consignas, hizo masa crítica y ha empezado a andar, por si sola.

El MAS ha perdido por primera vez la iniciativa, no logra concretar una respuesta porque una sola respuesta es imposible en el mundo de la cultura de la abundancia, que es el mundo de las redes distribuidas, el rasgo cultural que se ha impuesto en la campaña del NO. El MAS no tiene nada que hacer ni decir, porque cada día que pasa suena más ruidoso y desafinado.

El MAS sabe ordenar, imponer su pensamiento y comprar las decisiones y conciencias de la gente con dinero, pero no sabe debatir, no sabe convencer. Y la campaña en curso es un debate continuo y creativo, allí el MAS está perdido, porque no tiene una cultura democrática y no sabe cómo.

4 de noviembre de 2015

EL MODELO

El viaje del Presidente Evo Morales a Nueva York, acompañado de su ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, en esta visita cumpleañera que costó medio millón de dólares sin contar pasajes y viáticos de medio gabinete, gracias a los cuales pudieron repetir eso del nuevo Modelo boliviano, propagando sus éxitos a todos los vientos del capitalismo mundial, buscando -dicen- nuevas y fructíferas inversiones. Más allá del respeto expresado por los educados asistentes, no creo que nadie, salvo los propios bolivianos de por acá, en tierra adentro, se hayan creído eso del Modelo.

Porque en la estructura económica nacional, no vamos a encontrar absolutamente nada de novedoso que no lo hayamos inventado hace muchos años; nada nuevo bajo el sol desde 1952, cuando se crearon las dos grandes empresas que sostienen hasta hoy las arcas del Estado, destinadas a la minería la una (COMIBOL) y a los hidrocarburos la segunda (YPFB); tampoco la conquista del oriente es más nueva que lo aconsejado por el Plan Bohan allá por los años 40, cuando se empezaron a abrir los caminos rumbo a la amazonia. Si algo pudiéramos añadir sería la creciente participación del dinero negro del narcotráfico, más intenso ahora que antes, pero que tampoco es un invento plurinacional, que ya en los años 70 era un excelente negocio.

Desde 1952, cuando la Revolución Nacional (que es la única Revolución que ha habido por estos lados), la economía boliviana ha consolidado un modelo de economía monoproductora, altamente dependiente de los mercados y precios internacionales de materias primas, centrado geográficamente en el eje La Paz - Cochabamba - Santa Cruz, que funciona gracias a la inversión pública organizada detrás de oligarquías corruptas, enroscadas en el poder que maneja empresas ineficientes. Si durante estos diez últimos años el Gobierno hubiera impulsado la creación de por lo menos una fábrica de calcetines organizada de una manera distinta, por ejemplo, cooperativa o autogestionada o comunitaria, podría uno reconocer que se trata de un Modelo distinto, así sea de manera embrionaria. Pero ni eso, ni nada.

Tampoco la inversión pública, de la que el actual gobierno se ufana, porque sostiene que ha autonomizado el mercado interno, en lo que se basa la sostenibilidad del crecimiento, pero esto no es así, porque esta sigue siendo dependiente de los ingresos por exportaciones de nuestras materias primas y de sus precios espectaculares estos últimos diez años. Cuando los ingresos por exportaciones bolivianas eran veinte veces menores a las actuales, la inversión pública era diez veces menor; se invertía más en ese entonces que ahora, solo que se notaba menos. Y así, si comparamos una y otra cosa; por ejemplo los caminos, de los que ahora tantos se construyen, comparados en términos relativos al ingreso nacional, hubieron momentos que se hicieron más que los que ahora, con tantísimo dinero. El mercado interno sigue dependiente de la inversión pública, y esta del ingreso por las exportaciones; bajan los precios en el exterior y "el Modelo" habrá periclitado y habrá que empeñar el país acrecentando la deuda, como ha empezado a suceder.

La economía boliviana se ha desarrollado pendularmente entre las fuerzas privatizadoras y las estatistas, y sobre esto hay una enorme cantidad de escritos e investigaciones, que nos describen cómo actúan desde las oligarquías con pretensiones de burguesas, hasta las oligarquías partidarias que se desarrollan enroscadas a los aparatos burocráticos estatales. Evo Morales es solo otro momento del péndulo catastrófico, actualmente en su momento estatista y rentista, y nada más. No hay Modelo, ni renovado, ni nuevo.

La Revolución Nacional abrió el camino a fuerzas sociales organizadas, con proyectos diferentes, pero nunca más allá del péndulo catastrófico que hemos descrito; tampoco más allá del discurso de lo nacional-popular y su consecuente accionar populista, recargado de vicios como el clientelismo, el patrimonialismo, el caudillismo y el autoritarismo. La Revolución se ha desarrollado sobre tres versiones, un ala democrática organizada alrededor de los partidos políticos, otro ala militar organizada alrededor de las Fuerzas Armadas, y un ala corporativa organizada alrededor de los sindicatos, fundamentalmente los agrarios, que es la que gobierna hoy.

Cada una de las versiones ha gobernado el país a su manera y ha dotado a los diferentes momentos de nuestro desarrollo de una personalidad distinta; pero ninguna ha logrado superar el péndulo desastroso, aunque desde las demandas sociales de participación, cada uno de estos momentos han aportado con enriquecedoras características, que hacen posible la Bolivia de hoy, más integrada, más igualitaria, que las Bolivias del pasado.

Pero de nuevo Modelo nada. Ni comunitario, ni andino, ni ancestral, ni plurinacional, ni nada de nada. Evo Morales y el MAS son parte de la Revolución Nacional abierta el año de 1952, en su versión corporativa, cuyas características son la alta participación de entidades predemocráticas y de bajo desarrollo político, ideológicamente agrario-campesinas. No tienen mucho que ofrecer en el mundo de hoy (menos un Modelo), pero corresponden a las necesidades de una sociedad habida de participación, en la que la segregación y la exclusión eran insoportables.

El futuro está abierto para construir un país entre todos, que ahora sí estamos sentados a la misma mesa en condiciones de igualdad; pero no lo pueden hacer ni el viejo militarismo, ni las oligarquías partidarias del pasado, ni el populismo corporativo y autoritario de hoy. La Bolivia del futuro emprenderá la síntesis de esas vías fracasadas, para superarlas definitivamente; lo que no sabemos aún es el cuando sucederá.

29 de octubre de 2015

¿INVERSIONES?

Nuestro Presidente se fue a Nueva York a celebrar su cumpleaños; lo acompañó medio gobierno, lo que costó nadie sabe la cantidad de cientos de miles de dolares que yo considero tirados a la basura, porque no creo que nadie de quienes lo acompañaron a soplar las velitas, que fueron ciento treinta empresarios de tercera linea, haya salido convencido de que venir a invertir en Bolivia valga la pena, por lo menos mientras el régimen etnonacionalista, populista y autoritario siga gobernando este folclórico país sudamericano.

Digo esto por las afirmaciones presidenciales. La primera da susto, porque pone en evidencia la concepción errática del Presidente y sus ministros, cuando califica a la economía boliviana como de “perspectiva mundial”. La economía boliviana representa el 0,038784535 por ciento (2013) de la economía mundial, es decir, si nos borraran del mapa podrían pasar varios años antes de que alguien se diera cuenta. No se puede ser tan poco serios ante personas mínimamente informadas.

La otra es la "garantía de la propiedad privada", que se expuso a todo volumen, como si se tratara de los más conspicuos representantes del liberalismo, sin que a nadie se le coloreara la cara plurinacional. Un inversor internacional, por muy pequeño que sea, se informará antes de venir con la chequera, sobre quienes son Evo Morales y sus secuaces, y cualquier consultor en el mundo, así sea también de tercera, le explicará lo de las nacionalizaciones (tomas militares de empresas, de por medio), las amenazas, el apoyo a las expropiaciones por invasión de minas y terrenos, la existencia de una "justicia comunitaria" de igual valor a la Constitución y las leyes, las dificultades para establecer legalmente una empresa, el enredado sistema de impuestos, y la CORRUPCIÓN gubernamental. Es decir, un país donde no vale la pena invertir sino mucho después de que se vaya este gobierno.

Huelgan más argumentos y palabras. Si apareciera alguien a decir que se ha convencido después de escuchar a Morales Ayma y Arce Catacora, habría que sospechar que más que una inversión se trata de algún turbio negociado.

20 de octubre de 2015

FALSOS ARGUMENTOS

Los masistas se han llenado la boca hablando de Merkel en Alemania y de cómo esta ocupa el poder desde hace más de diez años, haciendo de Alemania un país de alto crecimiento y respetado por todos. A algún masista le he escuchado incluso nombrar los ejemplos de Konrad Adenauer y Helmut Khöln, en el mismo sentido.

Si el desarrollo alemán se debiera a estos personajes, el MAS estaría reconociendo que el desarrollo es fruto de largos gobiernos de la derecha conservadora, porque los dos mencionados son parte del partido Demócrata Cristiano Alemán. Al contrario, son los gobiernos socialistas alemanes aquellos que han construido el Estado de Bienestar, Willy Brandt, Helmut Schmidt y Gerhard Schröder.

Hay que aclararles que Alemania tiene un régimen parlamentario y que cuando hablamos de su Presidente y Jefe de Estado no hablamos de sus primeros ministros, llamados allá cancilleres; los presidentes no solo no se reeligen más de una vez, sino que nadie sabe por acá como se llaman. Para información, el Presidente de Alemania en este momento se llama Joachim Gauck, que es un pastor luterano que está en el cargo desde el 18 de marzo del año 2012.

El Presidente Alemán Joachim Gauck y la Primera Ministra o Canciller, Ángela Merkel. Él ha sido elegido en elecciones, mientras que ella ha recibido el encargo del Parlamento Alemán para dirigir el Gabinete de Ministros y encabezar el Gobierno. Como cualquier ministro puede permanecer en su cargo mientras no la destituyan.


Los Primeros Ministros europeos no se reeligen porque gobiernan mientras mantienen la confianza de sus congresos de diputados. El Parlamento Alemán puede retirar a Ángela Merkel de su cargo de Canciller el momento en que le de la gana, porque ella es una diputada (no candidatea para Canciller) que ha recibido un encargo no permanente de formar y encabezar el gobierno Alemán.

Para ser Canciller o Primer Ministro en Europa, durante el tiempo que el Parlamento lo decida, primero se candidatea para diputado o diputada en los sistemas parlamentarios (se puede ser diputado o diputada toda la vida, depende de los ciudadanos que votan a sus representantes). El día en que el Parlamento le quita la confianza el gobernante de turno deja de gobernar ese mismo día y el Parlamento elije otro Canciller o Primer ministro de entre sus miembros, y si no puede consensuar una mayoría, se adelantan las elecciones de parlamentarios; una vez electos el Parlamento vuelve a escoger a uno o una al quien le dan el encargo de encabezar el gabinete.

Hay que decirles a los masistas que utilizan cada día más ese argumento, que dejen de mentirnos y de aprovechar la ignorancia del pueblo, que no es obligación de nadie estar enterado de todos estos detalles. Los sistemas en el mundo occidental, presidencialistas y parlamentarios, no son comparables.