ALTERNATIVAS

31 de diciembre de 2018

REQUIEM A LA SEGURIDAD SOCIAL

Gran pregunta la de John Arandia:

¿Si el Gobierno pluritutifrútico del MAS establece un seguro universal y gratuito de salud para toda la población, por qué los trabajadores tenemos que seguir aportando, dado que las prestaciones y servicios serán los mismos para quienes pagan y quienes no?


Si podemos desafiliarnos y dejar de pagar la Seguridad Social ya que tendremos un Seguro de Salud similar o mejor que el de hasta ahora, ¿por qué no ahorrarnos el 10% de nuestro salario y utilizarlo para otras cosas? Trabajadores y empresarios pueden ponerse de acuerdo para eliminar este gasto que ya será insulso frente al buen Seguro Universal de Salud que promete el Gobierno. Algo así como mitad para ti, mitad para mi, ahorran las empresas, aumenta sus ingresos los trabajadores.

El Seguro Universal de Salud que plantea Morales Ayma demagógicamente, para recuperar popularidad ante las elecciones de este 2019, no solo va a destruir la calidad de la atención médica en el país, por falta de sustentabilidad, como lo han demostrado las y los médicos en sus análisis; sino que va a destruir el sistema de Seguridad Social de las y los trabajadores, porque la tendencia subterránea será dejar de aportar, que las empresas y sus empleados necesitamos esa plata en medio de una crisis creciente que nos está desmejorando la calidad de vida, la capacidad de consumo y las posibilidades de ahorrar e invertir.

8 de diciembre de 2018

PRESOS

Ahora la represión va a empezar metiéndonos a todos presos. Los opositores vamos a ir a la cárcel, exactamente como se hizo en Venezuela. El libreto se copia y se repite, ya que desde Caracas alcanzó buenos resultados.

Hace dos años, cuando el Referéndum del 21F, el MAS llegó a una conclusión, consecuente con curarse de semejante error y de la derrota que los ha metido en un callejón sin salida, porque el país les espetó en la cara, un rotundo ¡Bolivia dijo NO! Primero habilitar a Morales Ayma (ellos le llaman Evo) -dijeron- y después barrer con los opositores; cuando lleguemos a las elecciones el año 2019 no debe haber nadie en Bolivia que hable mal de Evo. Así lo expresaron, esa es una consigna.

La receta Venezolana es sencilla. Esperar y fomentar que líderes y lideresas de la oposición democrática llamen al pueblo a protestar en las calles, ahora que hay furor y rabia. Y provocar enfrentamientos hasta que se produzcan uno, dos tres... cien muertos. Y entonces tomarnos presos, bajo la acusación de haber incitado a la violencia y ser culpables de los muertos.

Mientras tanto, con los ciudadanos de a pie, uno a uno según su influencia, según el malestar de quienes toman decisiones, según la consideración que tenga el tira encomendado para seguirte y perseguirte: Primero amenazas, amedrentas, le haces dar una pateadura y te encargas de que se sepa, lo metes preso unos días, algo de tortura a alguno sentaría bien, lo desapareces de ser necesario. El miedo, hay que instalar el miedo, pero el miedo de verdad.

El miedo genera ansiedad, incita a defenderse, a rebelarse antes de tiempo, a golpear sin tener la fuerza suficiente. Eso es lo que quieren ellos.

Ellos saben que la única ruta de resistencia democrática posible son las elecciones. Ellos quieren que los grupos radicales, normalmente de gente joven y sin experiencia, que busca soluciones rápidas y que piensa que puede soliviantar al pueblo con cuatro consignas irresponsables, nos arrastren lejos de las urnas y allí nos dispersemos; mientras las y los masistas cuentan votos azules en su Tribunal Electoral.

No hay camino de unidad si no es el de las urnas. Las otras opciones, violentas y no democráticas pasan por las armas y yo proclamo hoy, como siempre, un rotundo NO A LAS ARMAS, NO A LOS GOLPES MILITARES, NO A LA GUERRA. La resistencia es pacífica y es democrática. Vaya por donde vaya, tiene que terminar frente a una urna de votación y con una papeleta multicolor y multisigno en las manos. Eso construirá la Unidad en grande y coronará la lucha con una rutilante victoria.



¡RESISTIR SERÁ VENCER!

23 de noviembre de 2018

EL EMBROLLO


En medio del apuro, acelerados por las presiones plurinacionales que los obligan a organizar elecciones primarias que no estaban previstas, los del Tribunal Electoral apretaron un botón equivocado y todo se desordenó. Imagino que eso es lo que pasó para que desate el tremendo lío sobre las afiliaciones partidarias, en las que miles de ciudadanos bolivianos, dentro y fuera del país, tenemos un registro equivocado.

Quienes hemos manejado una planilla de Exel alguna vez, sabemos cómo puede pasar. Si filtramos una columna (nombres y apellidos, por ejemplo) y la ordenamos por orden alfabético, y si no hemos organizado el sistema para que arrastre detrás suyo al conjunto de columnas adyacentes, que tienen otros datos correspondientes a cada uno de los nombres que se están ordenando, suele pasar que alguna columna no se mueva y entonces se desordena todo.

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Me parece así de simple lo que pasó. Alguien le dio "guardar" y todo se fue al garete. Publicaron los resultados y miles de bolivianos aparecimos con los datos equivocados, y vaya a saber uno si pasó solo con esa columna, podríamos estar con fotografías que no corresponden, sexo cambiado y ojala que no, podrían haberse desordenado direcciones o recintos y mesas donde corresponde la votación. Eso no se ha verificado.

Toda base de datos, en cualquier programación, suele mantener copias de seguridad correspondientes a cada cambio que se realiza, lo que permite retornar a un punto anterior del error cometido. El Tribunal Electoral (porque eso de supremo es ya una broma) debiera anunciar que tiene una copia de seguridad, volver a un punto anterior, reponer este registro de cara al público y pedir que volvamos a intentar conocer nuestra adscripción a algún partido político o nuestra independencia. ¡Por ahí se arregla!

Y si no tiene dato alguno, si no tiene un backup grabado, si la irresponsabilidad, la improvisación, la negligencia y la falta de profesionalismo se imponen, entonces hay que borrarlo todo y empezar de nuevo. No le pueden echar la culpa a los partidos políticos, porque la falla atraviesa todo el sistema y no solo señala la militancia de quienes no la tienen, sino que han borrado también los registros de aquellos que sí tienen militancia, y eso no es sino atribuible al Órgano Electoral.

16 de septiembre de 2018

EL FALLO

 ¿A qué le llamamos los bolivianos un fallo favorable en La Haya?

A que la CIJ sentencie el 1º de octubre que Chile está OBLIGADO a negociar, que ha INCUMPLIDO sus compromisos durante 100 y más años, y que determine un PLAZO para que de buena fe, Chile nos retorne una salida SOBERANA al Océano Pacífico.

¡Lo demás es cuento!


Si El Fallo en La Haya no contemplara ninguno de estos tópicos, sería una sentencia más bien favorable a Chile, y un siglo de reivindicaciones y esfuerzos bolivianos se clausurarían para siempre. Desde luego que no va a suceder, porque la demanda boliviana está bien hecha y mejor planteada (recordemos el rol protagónico de Carlos Mesa y Eduardo Rodriguez) en ese plano, y de los abogados (ninguno boliviano) en el desarrollo técnico y las presentaciones en sala. Pero (todo hay que decirlo) esto fue jugar con fuego.

Si la CIJ determina que únicamente la obligación de ambas partes a sentarse juntas a negociar de buena fe, Chile va a decir que siempre estuvo dispuesto a hacerlo así y propondrá un plazo, empezando por la presencia de un Mandatario Boliviano que ha enrarecido la relación, esperando que el año 2020 haya otro Presidente, dado que las leyes bolivianas así lo establecen. Y entonces empezamos -dirán-.

Si la CIJ no sentencia que Chile ha incumplido sus compromisos, el fallo no tendrá el peso que Bolivia requiere, porque Chile entenderá que lo ha hecho bien hasta ahora y tratará de continuar por la misma linea, los próximos cien años. El fallo sobre incumplimiento permite a Bolivia replantear el método de trabajo, y eso es muy importante.

Y si la sentencia no establece un plazo de tiempo, no servirá para mucho, porque puede pasar un nuevo siglo (a eso Chile le puede llamar un “plazo razonable”) y seguiremos en las mismas.

Finalmente, si el fallo no condiciona el resultado y expresa con claridad que la negociación debe culminar con el retorno de Bolivia al mar, a través de un territorio soberano, el esfuerzo y la demanda no tendrán sentido. Este detalle es el más importante y el más difícil de lograr (yo creo que es imposible), aunque si se da, Chile se negará a la negociación y esgrimirá una condición: “con Haya o sin ella, aquí no se habla de soberanía”.

El Presidente Morales Ayma nos ha mentido al presentar esta demanda como el despliegue máximo al que Bolivia puede aspirar en la historia de este conflicto, más aún, haciéndole creer al pueblo que ya tenía el mar en el bolsillo. Desde luego que pasado el orgasmo mediático que se transmitirá desde el Palacio de Evo como desde una jaula de pavoreales, habrán otras mejores opciones en que pensar para el futuro, aprovechando (no hay que quitarle méritos) los resultados favorables de la demanda presentada.

Como dije el año 2013, un día después de la demanda: “Esto es un puro saludo a la bandera”.

Y hablando de banderas, ¿alguien se acuerda de aquella de chiquicientos kilómetros que mandaron a hacer, iniciando el capítulo folclórico/reivindicativo? Debiéramos sacarla de nuevo este 1º de octubre para aprovechar, al menos, tanta tela.

6 de septiembre de 2018

LOS DADOS ESTÁN ECHADOS


y hemos entrado en el juego. Nos guste o no el MAS con su mayoría parlamentaria ha diseñado un proyecto hecho a su medida y que tiene como objetivo un acto electoral en el que Morales Ayma sea el único candidato con opciones; pero no se lo vamos a dejar tan fácil.

El gran error que los masistas cometieron fue confiar en que ganarían el referéndum del 21F el año 2016, exceso de autoconfianza, que se llama; y lo siguen cometiendo porque el nuevo error radica en empadronar a la mala a más de un millón de personas, haciéndolas pasar por “militantes” y creer que significarán más de un millón de votos. Espejito, espejito, ¿cual es el partido más poderoso del mundo? Puro grito de pajpaku para impresionar al público.


Ante ese panorama solo hay un camino a seguir. Nosotros lo sabemos y ellos también lo saben; cuentan con la debilidad de que quienes tienen al frente no puedan superar el escollo de una difícil unidad con candidato único y tienen razón, no va a haber un solo candidato, pero si puede haber un candidato ganador. Al estilo boliviano, como sabemos hacerlo y lo hemos hecho varias veces, una coalición de partidos debe presentar un Frente Político que convenza a la población de que puede enfrentar al monstruo del etnonacionalismo autoritario, que lo puede derrotar en las elecciones y que podrá gobernar, a pesar del MAS, cuya cultura es premoderna y antidemocrática.

La nueva Ley de Partidos y Organizaciones Políticas cierra las puertas a las organizaciones regionales, a los representantes de los mentados pueblos indígenas, a los comités cívicos y a las plataformas ciudadanas. El escenario es exclusivamente de los partidos, que son los sobrevivientes de un sistema que los masistas no han podido destruir: la Democracia. Morales Ayma le ha puesto una camisa de fuerza a la sociedad boliviana y nos tiene maniatados, por eso el gobierno que viene ha de ser de transición, cuyo objetivo principal debe ser renovar las instituciones democráticas del Estado, hacer cumplir las leyes y soltar la camisa de fuerza que está llevando a Bolivia a una segura bancarrota, económica, tecnológica, moral y cultural.

Pasado ese momento, en condiciones de democracia, justicia y libertad plenas, los bolivianos podremos pensar en alternativas más sofisticadas, entre la derecha y la izquierda, entre el ecologismo y la depredación, entre el feminismo y el patriarcado, entre todo lo que se nos ocurra y concurra con las demandas de la población. Este no es el momento.

Cocinemos la receta:

Los partidos habilitados y dispuestos a dar esta batalla, juntos a los potenciales candidatos, deben decidir una coalición, un Frente Político; lo deben inscribir, organizar y asistir a la elección primaria de una candidatura a Presidente y Vicepresidente. Lo deben hacer sin complejos, a sabiendas que sus listas serán más pequeñas que las engordadas por el MAS. Un millón de votantes a un lado, obligados y acarreados, frente a cien mil al otro; no es problema, es cosa de cumplir la ley y explicarle a la gente el porqué de esas diferencias impuestas por el oficialismo.

Los candidatos posibles son los que hay, nos gusten o no: Carlos Mesa Gisbert, Victor Hugo Cárdenas y Samuel Doria Medina. De no querer el uno está el otro, y de no poder está el tercero; cualquiera de ellos puede jugar ese papel de buena manera, ventajas más, ventajas menos. ¿No nos gustan? Pues tampoco para mi son la panacea, pero es lo que hay y debemos apoyarlos ahora, que mañana puede ser tarde. Pragmatismo, que así se llama.

El o la Vicepresidente debe ser cruceño o cruceña y debe contar con el pleno apoyo de Rubén Costas y de los otros liderazgos del Oriente boliviano, por muy peleados que estén, y si lo están, pueden expresar sus apoyos por separado. Ninguno de los candidatos collas puede enfrentar a Morales Ayma sin el apoyo del electorado camba, al que le corresponde un espacio de privilegio a pesar de no tener una o un candidato con posibilidades de disputar la Presidencia, porque el liderazgo cruceño no ha logrado trepar aún la cordillera. Todo intento de encabezar una candidatura desde el llano está destinado al frracaso; es una pena, pero es lo que es.

A ese acuerdo se deben sumar todos los partidos, y los que no se sumen (que no van a faltar), que se frieguen, como ha pasado en nuestra historia de coaliciones victoriosas. Seguidamente las organizaciones de la sociedad civil, comités cívicos, gremios, sindicatos y plataformas ciudadanas debemos hacer lo mismo: subirnos a ese tren en marcha; unos tomarán la iniciativa y otros seguirán de largo libremente y se perderán en los recovecos de la historia.

Las Plataformas y Colectivos ciudadanos somos actores preponderantes del proceso. Tenemos una doble responsabilidad, subirnos al tren mencionado y jugar el rol de seguir organizando el ¡Bolivia dijo NO!, como hasta ahora. Debemos seguir fortaleciendo la consigna hasta el mismo día de las elecciones en octubre de 2019 y pasadas, de ser necesaria una segunda vuelta. ¿Es posible ganar? Las encuestas dicen que sí, todas las encuestas, incluidas las del MAS, que es lo que explica esta exagerada preocupación, tan parecida a la desesperación.

Hay que seguir con el ¡Bolivia dijo NO! hasta el último día y en todos los lugares, allí donde un masista asome la nariz, debemos estar las plataformas, como si nos pagaran por ello. No hay nada que le haya hecho tanto daño y que haya desgastado la figura de Morales Ayma como el ¡Bolivia dijo NO!, que en campaña puede desligarse ya del 21F, porque nos recuerda y alerta a las y los bolivianos sobre este intento delincuencial de querer perpetuarse para siempre en el poder, que en manos de los masistas por tantos años es hoy sinónimo de corrupción, prebenda, abuso, ineficiencia, retraso e ignorancia.

Otros seguiremos mostrando y amplificando las acciones mafiosas masistas, que documentación y pruebas sobre esto hay para largo. Sus vínculos con el narcotráfico, sus coimas en todas las obras emprendidas, el uso y abuso de la justicia para conseguir sus fines, y un pervertido etcétera para los gustos y colores más variados.

Solo falta el detalle de las listas de candidatos que acompañen al binomio democrático. El tema da para perder el sueño, pero debieran ser las y los más destacados ciudadanas y ciudadanos que den confianza a la población. No pongo nombres para no sesgar esta propuesta de acción inmediata, pero imaginemos una lista impecable de personalidades de diferentes profesiones y oficios, de todas las razas y culturas, paritaria en términos de las opciones sexuales y de género, de todas las religiones incluidos los ateos… en fin, de jóvenes y viejos, pero sobre todo jóvenes para incorporar las nuevas ideas y abrir la puerta a los liderazgos renovados. Se puede hacer, aunque la pelea será dura como es la política cuando se trata de alcanzar la representación y el poder; pero es que en este momento nadie puede "quitarle el poto a la jeringa, porque ha llegado el momento de los quehubos”.

¡O NOS UNIMOS, O NOS HUNDIMOS!
¡VIVA BOLIVIA, LIBRE Y DEMOCRÁTICA!