22 de diciembre de 2011

Unidad

El futuro será de unidad, o no habrá futuro


Se ha roto positivamente una barrera que detenía en Bolivia el avance de la oposición democrática, y ojala que sea por mucho tiempo. Sucre –la Capital– ha mostrado el Poder de la Unidad, gracias a un acuerdo de último momento, que salvó a la oposición de dividir el voto y regalarle al MAS una inmerecida victoria, como ha pasado en otras ocasiones y lugares, cuando con apenas un 30% el etnonacionalismo populista y autoritario, ha logrado vencer, contra un 70% opositor, desarticulado, desagregado y disperso.

Ya dije (insisto, luego existo) que el Voto Nulo en las elecciones truchas del Organismo de la Justicia plurinacional (?) y luego el TIPNIS, mostraron que la unidad democrática es posible detrás de causas ciudadanas concretas, y que cuando se la logra, no hay fuerza antidemocrática –como es el MAS– que pueda vencer, ni en las urnas, ni en las calles. Este año que viene, el 2012, tendrá que ser un año para las causas de la unidad, habrá que promocionar acciones alrededor de temas que unifiquen y no separen, para que la población vea en los hechos lo que se puede lograr.

La Unidad es atrayente, la Unidad es reconfortante, la Unidad nos pone valientes; la Unidad hace votación. ¿Cuántos votos de los alcaldes electos la semana pasada en Quillacollo o en Sucre, en nombre de la unidad, pudieron desperdiciarse entre tanta candidatura? En cambio la Unidad atrajo la atención, la Unidad sedujo. Y quedaron como en la Ciudad Blanca, a la derecha Poppe, conocido organizador de grupos fascistas en América Latina, y autoproclamándose de izquierdas, en el otro extremo, el MAS y sus secuaces. Esa es la Bolivia posible, esa es la Bolivia viable.

La Unidad es de centro y es progresista; Bolivia no va a votar alternativamente por la derecha, por las logias del oriente o por la restauración que proclaman los pasados líderes, ahora en el exilio (aprovecho para hacer notar mi solidaridad y apoyo por su situación); como tampoco volverá a votar por los grupos corporativos de los mal llamados “movimientos sociales”, que llegados al poder se corrompen y mutan en grupúsculos mafiosos.

Una buena certificación de inteligencia política para Samuel Doria Medina por su voluntad y esmero en hacer unidad, y una llamada de atención a Juan del Granado, quien obtuvo un resultado marginal, no solo por la tozudez de presentarse solito, sino por el atavismo que el MSM carga encima, de no querer abrirse a las clases medias (sin ellas Juan no pude avanzar más de lo que ya hizo)  y querer competir con el liderazgo de Evo Morales “dentro del cambio”, donde el Jefazo es dueño inamovible y señor de señores. A Juan del Granado la Unidad lo necesita, lo mismo que a Samuel Doria Medina, y lo mismo que a los líderes cruceños como Rubén Costas, Oscar Ortiz o Germán Antelo, que deben olvidar el pasado y empezar un nuevo camino convergente. La unidad nos necesita a todos, sin excepción y sin exclusiones.