ALTERNATIVAS

28 de septiembre de 2010

Blog Action Day


"Blog Action Day" es un evento anual que reúne a los bloggers del mundo en una publicación sobre el mismo tema en un solo día, el 15 de octubre. Este año 2010 el tema es EL AGUA

El año pasado, más de 13.000 bloggers de 152 países participaron activamente. El objetivo es crear conciencia y provocar un debate mundial sobre algún tema importante, que afecta a personas de todo el mundo.

Para participar, todo lo que necesitas hacer es escribir un post en su blog sobre el tema de El Agua este 15 de octubre.

Registra su blog en http://blogactionday.change.org/. Los organizadores van a añadir un enlace a tu blog y tu mensaje aparecerá en el sitio Blog Action Day el 15 de octubre .

27 de septiembre de 2010

10.10.10 - Día de la DEMOCRACIA


Los símbolos son importantes en todo Proyecto. El día de la Democracia, el 10 octubre debe ser resaltado hasta convertirse en un SIMBOLO. Estamos proponiendo que todo grupo, toda persona, cualquier ciudadano interesado genere una iniciativa allí donde se encuentre.

Distribuyamos este post en la Red hasta donde podamos llegar.

1. Descargar en desde ESTE ENLACE un pequeño afiche para IMPRIMIR y poder colocarlo en las paredes, los postes, en la escuela, universidad, centro de trabajo, allí donde sea visible. Si cada uno hacemos diez fotocopias, podremos inundar medio país con estos papeles.

2. Organizar una red de teléfonos celulares con 10 amigos (eso es controlable, si piensas en 100 luego no podrás administrarla), dispuestos a organizar igualmente a otros 10. Pasar el siguiente mensaje (no más de 140 caracteres) que se repita de los 10 a los otros 10:

El 10.10.10 es día de la DEMOCRACIA. A las 10:00 de la noche REVIENTA UN PETARDO que haga mucho ruido. Unidos somos invencibles ¡Pásala!

3. A las diez de la noche, el domingo diez de octubre de 2010, vamos a hacernos escuchar con una PETARDEADA.

Invitar a todos los amigos y conocidos, ciudadanos y demócratas, indios y blancos, mestizos y negros, del oriente al accidente, en las ciudades y en el campo, a lanzar un petardo, explotar un cohetillo, reventar una “mata suegra” o lanzar un juego artificial.  El 10 del 10 del 10, a las 10:00 pm tenemos que tronar el cielo boliviano, para que todos se enteren que somos miles y miles, que estamos en todas partes y que estamos celebrando la democracia, dispuestos a defenderla si es necesario, como lo hemos hecho siempre a lo largo de la historia en nuestro país.

19 de septiembre de 2010

RAZAS

Parece que lo del “racismo(1)” en Bolivia es un verdadero tema para la teoría y la acción ciudadanas, por lo menos eso muestra la controversia que se ha armado sobre un asunto con el cual todos debiéramos estar de acuerdo: ¡Hay que luchar, sin contemplaciones, contra todo tipo de racismo, en cualquier parte del mundo, dentro y fuera de Bolivia! Es un compromiso inexcusable, que hace a la construcción de la Democracia y la ciudadanía en las sociedades que reconocen y practican la igualdad entre los seres humanos, que es un ideal de la cultura occidental en el mundo, desde la Grecia Clásica cuando la Atenas de Pericles, hasta nuestra Bolivia de hoy, enclavada tan lejos en el centro de la Amazonia y de los Andes(2).

A la sociedad boliviana le ha costado tiempo reconocer el racismo enraizado en nuestras culturas, fruto de años de discriminación, subordinación, exclusión, revanchismo y odios acumulados. Hace diez años (cuando nadie quería enfrentar el asunto) el AULA LIBRE a mi cargo, organizó un taller sobre este tema, cuyo tratamiento fue encargado al sociologo Huáscar Cajías de la Vega (†); el diagnóstico fue contundente, detrás de los mensajes regionalistas o del indigenismo, se oculta un sentimiento de no aceptación, rechazo y desprecio al otro, al diferente. En Bolivia esto es más complicado aún, porque raza y estrato social se corresponden (cuanto más indio, más pobre) en líneas generales, lo que lleva a integrar en un solo concepto explosivo la trilogía raza/pobreza/ignorancia.

Así se crean confusiones cotidianas, que a la fecha han sido exacerbadas. Busco trabajo, pero por algún motivo me tratan de manera distinta que a los demás, mostrando de antemano que se me considera en menor valía; ¿la razón por la que se me discrimina es porque soy indio o porque carezco de las capacidades suficientes para optar a ese trabajo? Es muy fácil que las razones sean distintas a ambas orillas de la discriminación, a un lado se crea que el postulante no sabe lo suficiente y al otro lado se asegure que no lo contratan por el color de piel, cuando seguramente hay de ambas cosas, como que realmente haya una déficit de formación, aunque suela suceder que eso se juzgue prejuiciosamente por presuponer que porque hablamos de diferentes maneras el idioma que nos comunica, los unos sabemos más que los otros, estamos mejor preparados o somos mejores en esencia, que es en lo que se suele terminar. ¡Eso es racismo! ¿Cómo se cura?

Una ley contra el racismo no es la solución al problema (más aún cuando se propone desde una estrategia racista(3) en sí misma), pero algo es algo. Más importante que una ley serían tres cosas, por lo menos tres: a) una política educativa de calidad para todos, que trate e incluya este tema prioritario a fondo, sin dobleces y sin demora; b) un política económica que elimine la pobreza extrema y que reduzca significativamente la pobreza, evitando relaciones de subordinación y dependencia, elevando así la autoestima de los más pobres; c) instituciones públicas y privadas que asuman hábitos de igualdad y respeto con todos los ciudadanos por igual. Pero aunque se dice fácil, cada uno de estos asuntos es muy complicado.

Imaginemos, por ejemplo, una educación antirracista, que no cuenta con profesionales idóneos. La mayoría de los profesores del sistema nacional de educación llevan consigo, muy dentro y sólidamente enclavado, los sentimientos atávicos del racismo a la boliviana, lleno de desprecio, resentimiento y complejos, que los inhabilita en estos temas, por descargar en ellos (y en sus alumnos) la furia del vendaval étnico desatado. O los partidos políticos, que postulan grandilocuentes propuestas antirracistas y se proclaman democráticos, pero instituyen filtros de exclusión interna que terminan germinando verdaderas oligarquías burocráticas, que en Bolivia han mostrado y muestran vínculos raciales inocultables. Y así, poniendo ejemplos podríamos pasarnos tiempo, explicando lo difícil que deviene esto.

Se complica aún más, si recordamos que la nueva Constitución ha dividido nuestra sociedad en dos tipos de ciudadanías, rompiendo con el principio de igualdad, sobre la base de la pertenencia a uno u otro grupos según nuestros orígenes, lo que genera una distorsión de enormes proporciones, separando al boliviano del boliviano, y otorgándoles fueros y privilegios distintos a unos frente a otros, por tazones de origen (¿qué puede ser más racista que esto?). Si realmente queremos luchar contra el racismo es lo primero que debiera cambiarse, o mínimo suavizar el golpe, permitiendo por lo menos que esa clasificación étnica (racial en el fondo) se haga por voluntaria adscripción, frente a la rudeza racista de la clasificación imperante según origen.

Al punto: una cosa es identificar las actitudes y las expresiones lingüísticas y gestuales que expresan el racismo en nuestras sociedades, pero otra cosa es el tipificar las acciones que constituyen un delito. Si alguien le dice a un chofer inmigrado a la ciudad, que no sea prepotente con los peatones al conducir, o que se bañe de vez en vez  porque su coche huele feo, ¿le está faltando al respeto?, o está esgrimiendo una queja en tanto usuario de un servicio (el transporte) pésimamente organizado. ¿Puede el impetrado sostener que esa queja se debe a una actitud racista y discriminatoria?

Quien se sienta afectado, puede estar expresando en su defensa, más bien un complejo de inferioridad muy acusado en nuestro medio (lo compartimos y no se salva nadie, incluido el que escribe: un campesino frente a un citadino, un indígena frente a un cholo, un mestizo frente a alguien mínimamente más blanco y con algo más de dinero, un oligarca o un burgués de la más rancia cuna –como si las hubiera– frente a un turista alemán, o peor aún frente a cualquier chileno), y confundir un reclamo con una agresión, no por sus falencias, sino por su condición física.

Haría entonces falta también una ley contra los complejos, que tipifique cuando las reacciones y acciones defensivas de los tantos acomplejados que somos, se convierten en una agresión delictiva. Así les ponemos coto.

Este escrito se expresa a propósito de esta manera, para poner en evidencia un problema subyacente al racismo: los complejos de inferioridad que hay que superar, para tener completo el paquete y no construir otra vez más una casa sin cimientos. Sabemos que una absurda ley contra los complejos sería algo inútil e inservible, casi tanto como una ley como la que quiere aprobar el MAS contra el racismo y la discriminación, acentuando las diferencias raciales en una equivocada concepción de discriminación positiva, en una sociedad que ellos mismos exacerban como pluri/múltiple, en vez de basar su lucha en una plataforma que valore y acreciente las similitudes, en tanto seres humanos y bolivianos iguales; que es como se lucha con éxito contra el racismo y sus expresiones, en los lugares del mundo que han decidido efectivamente avanzar en esto.

Pero como estamos contra el racismo y por algún lugar hay que comenzar, no debemos oponernos a una primera ley antirracismo, por principio. Ya la estaremos mejorando en el futuro.

NOTAS:

1 Racismo: conjunto de creencias que aseveran la superioridad natural de un grupo racial sobre otro tanto a nivel individual como institucional. El racismo se refiere a la creencia de que la biología más que la cultura es la primera determinante de las actitudes y las acciones. El racismo va más allá de la ideología, sin embargo, involucra prácticas discriminatorias que protejen y mantienen la posición de ciertos grupos y preservan la posición inferior de otros.

2 Expresado de esta manera pareciera rebuscado el tema de unir Atenas con La Paz, pero se hace así para reconocer y expresar en clave intercultural, la importancia del pensamiento y los saberes occidentales en la cultura, incluida la andina, que serían irreconocibles sin la sustancialidad de sus aportes.

3 Para entender mejor esa estrategia racista, léase el documento apócrifo, atribuido a Alvaro García Linera: http://bit.ly/du9Ojx

2 de septiembre de 2010

la hora del CEMENTO

Cada vez que Evo aMorales (la “a” es por lo del avioncito) Ayma desciende en las encuestas de popularidad, ¡agárrense!, porque nacionaliza o confisca alguna cosa, y mejor si funciona o sirve para algo; ya habrá tiempo para echarlas a perder.



La zaga empezó con la nacionalización del gas, o por lo menos así se llamó ese golpe de efecto de recién llegado el 1º de mayo de 2006. Cuando el año 1952 el MNR nacionalizó las minas de estaño en Bolivia, nacionalizó las minas, no el estaño. Evo Morales en cambio nacionalizó el gas, no los pozos desde donde se lo extrae, que los siguen manejando las empresas transnacionales de siempre; es decir Evo no nacionalizó nada. ¡Confiscó!

Confiscó las acciones de los bolivianos que el año 1994 se habían repartido entre los mayores de edad, que éramos los dueños de la mitad de las empresas con el 49% del paquete accionario (con las utilidades se financiaba el BonoSol), hasta que nos lo quitó Evo aMorales Ayma. Esas y no otras fueron las acciones confiscadas y transferidas a YPFB, junto a un miserable 3% de las transnacionales, que fueron compradas por el Estado boliviano para completar el 51% de las empresas, que permitieron iniciar la patraña de ineficiencia y corrupción que empezamos a ver ahora en cada una de ellas.

El resultado no puede ser más claro: no solo seguimos importando diesel, ahora importamos gas y gasolina (autosuficientes desde 1954), las inversiones están por los suelos, igual que la exploración y producción hidrocarburífera, el año 1999 se abrieron 64 pozos, el 2000 fueron 65, el 2001 volvimos a 64; el 2006 fueron 9, el 2007 bajaron a 5, el 2008 solo 4 y el 2009 llegamos a 3.

Ahora le tocó al cemento. A Samuel Doria Medina le tocó, o más bien a sus socios, nacionales y extranjeros, porque Doria Medina hace tiempo que dejó las acciones y la gerencia de SOBOCE para dedicarse a la política y hacer un tipo de oposición que quiso ser constructiva, pero con este gobierno no se puede ni eso.

Un 33% de la fábrica chuquisaqueña FANCESA ha vuelto a manos del Estado boliviano –esta vez al plurimúltiple–, por intermedio de la Gobernación en Sucre, que no solo tendrá que hacerse cargo de parte de la administración de una empresa organizada, eficiente y exitosa, sino que tendrá que pagar por ella, dicen que más de 40.000.000 de dólares americanos, que como en las otras expropiaciones nadie sabe por qué no van a construir escuelas o carreteras, u otras empresas nuevas, sino a destruir sociedades que están funcionando bien. Vamos a esperar un ratito y veremos cuánto tarda esta pandilla de ineficientes que nos gobierna, en acudir a la importación de cemento, porque dejamos de abastecernos. ¿Un año, dos? No le doy mucho más, porque la demanda está en alza y todos los días se construye más.



Un momento. Si se construye más es que la economía funciona y crece, y el país se desarrolla. Tengamos cuidado con confundirnos. La construcción crece porque los bolivianos estamos invirtiendo nuestros ahorros en ladrillos, el dinero disponible en la banca ha crecido a la par que los ingresos por exportaciones del país, fruto de los precios de las materias primas, el contrabando, las remezas y el narcotráfico y los bancos no saben qué hacer con el dinero (que no pueden colocar fuera por restricciones gubernamentales), colocando en cartera de créditos nacionales apenas el 70% de lo que tienen, porque la gente no quiere invertir y arriesgar en empresas productivas, sino en el propio contrabando y en ladrillos. Estamos creando nuestra propia burbuja inmobiliaria, a nuestro estilo y a nuestro tamaño, pero burbuja al fin. Y para sostenerla y que no se reviente muy pronto, en menos de dos años estaremos importando cemento; espero que no sea desde Venezuela, que ya varios negocios ha montado sobre nuestras espaldas.