ALTERNATIVAS

6 de diciembre de 2011

"Vivir Bien"



Para los amigos @mivozmipalabra @AndrsGomezV @e_liana @payorivero @vascarrunz quienes desde Twitter se han metidos en una amigable gresca sobre el “vivir bien”, dado que 140 caracteres no me alcanzan, a vuelo de pájaro les quiero decir que Twitter es un arma poderosa, cargada de futuro si desde Bolivia se trata, porque está empezando a aparecer. Y con Twitter surgen renovadas formas de instalar debates, del twittear a la blogósfera, como ahora con el “Vivir Bien”, un dialogo que mostró como algunos amigos creen que la consigna masista tiene algo para proponer.

“Vivir Bien” es una aspiración humana, pero también puede ser una consigna, como con el MAS, que dispuso de ella de arriba para abajo. El socialismo democrático europeo acunó hace décadas algo parecido, ligado con el “bienestar”, mensurable por el acceso a servicios de calidad que se pudieran garantizar para la población, con la diferencia que los socialdemócratas supieron traducirlo en políticas concretas que acompañaron su desarrollo. Es decir, no hay “Estado de Bienestar” sin desarrollo económico; tampoco hay “Estado de Bienestar” sin desarrollo político-institucional de la igualdad y la participación ciudadana, es decir de la Democracia.

Nuestro “Vivir Bien” andino se construye desde la pobreza, sin esperanzas, ni caminos para el crecimiento y se imagina como meta desde la cultura de la marginalidad (en unos años seremos como Suiza, decía Su Excelencia hace alguno años, al empezar). Como me acaban de twittear: “si en casa somos 10 bastan 10 panes por día, si tenemos 20 estamos quitando 10 a otros; eso es vivir bien”. No toma en cuenta que el asunto no es a panes, sino con manufacturas complejas y actualmente globales, que no se quedan “en casa”, como los iPhones, sin los cuales ya no puedes vivir bien. El vivir bien es una propuesta-resultado de la escasez, mientras que desde las sociedades del conocimiento y redes distribuidas en formación, aún en medio de la crisis actual, se plantea el bienestar desde una cultura de la abundancia, también en construcción. Si los japoneses se hubieran propuesto el “vivir bien” masista, actualmente serían un país empobrecido que no pudo superar las secuelas de una vieja guerra…

Y peor aún cuando el concepto “vivir bien” es una consigna con un alto grado de subjetividad. Imaginemos la Cumbre Trucha de Cochabamba en una semana más, no repleta, pero si llena de los seguidores y asociaciones corrompidos por el MAS, algunos en el extremo, ligados al narcotráfico, el contrabando, el lavado de dinero y otras experiencias al borde de lo delincuencial, predicando “Vivir Bien” y reformando entre ellos la currícula educativa de nuestros colegios para alcanzar sus metas. Por favor… no me hacen reir, sino asustar con la idea.

Prefiero creerles a mis padres y a mis abuelos, que ellos quisieron enseñarme también a bien vivir , que no es otra cosa que una razón ética para ser en el mundo, que funciona y puedo dar fé de ello, porque que fueron hombres y mujeres honestos, solidarios, trabajadores, consecuentes con sus ideas, que no quisieron hacerle daño a nadie. También construyeron su mundo, material e inmaterial, y gozaron dignos de esos frutos. Con ellos aprendí de la libertad y la igualdad, la democracia y el socialismo, y supe que luchar por eso era fundamental. No los he decepcionado (creo) y junto a los míos que vienen, quiero seguir ese buen ejemplo, que es algo que ayuda realmente a vivir bien.

23 de noviembre de 2011

Ejercicios de UNIDAD

Dos acontecimientos marcaron octubre: la histórica marcha del TIPNIS y la victoria del voto nulo que sumado al blanco no dejaron resquicio para que la derrota del MAS fuera inobjetable, más allá de la manipulación de la información que ha impulsado el gobierno en ambos casos.

Después de años de fortaleza de un bloque corporativo dominante hasta el abuso, la ciudadanía,  ayudada por grupos opositores, supo aprovechar las circunstancias, llamando a la solidaridad paceña en el primero caso, y a votar por el rechazo a las elecciones a magistrados y jueces masistas, amañadas desde un inicio, en el segundo. El resultado fue exitoso gracias la UNIDAD. Ambas experiencias demostraron que si hay unidad en la oposición y se presenta una sola propuesta, se puede derrotar a cualquier fuerza antidemocrática, en las urnas, lo mismo que en las calles.


El MAS sabe que no puede contener la desagregación y la decadencia del bloque corporativo que lo sostiene, bloque de poder que se ha degradado alrededor de los intereses circunstanciales de actividades como el contrabando, la corrupción o el crecimiento de grupos informales que medran del Estado Plurinacional, a más del narcotráfico, junto a las federaciones de cocaleros que preside el mismísimo Jefe del Estado. Si no puede controlar el desgaste, el MAS debe por lo menos debe evitar la unidad del bloque alternativo, y pondrá todos sus esfuerzos en ello.


Al frente, los grupos y dirigentes de la oposición parecen no haber tomado nota. Ninguno de ellos puede, por sí solo, enfrentar con éxito al autoritarismo; solo la unidad puede garantizar una victoria democrática, como en las elecciones judiciales o en la batalla por el TIPNIS; pero han de estar sobrecogidos por lo que esto implica para cada uno de ellos, de grandeza, de desprendimiento, de entrega a una causa, virtudes de las que hasta ahora carecen.

Por eso, la tarea ciudadana del momento es promover las condiciones de la unidad desde la oposición, abriendo esta complicada discusión en todos los espacios mediáticos y políticos. La meta debiera ser que ningún aspirante a candidato o candidata pueda tomar la decisión por si solo(a) y se vea obligado(a) a consultar, a concertar, a ceder y entregar, para que mecanismos de selección acordados entre todos y todas los y las interesados(as) produzcan una sola opción, y quien no quiera hacerlo, merezca el repudio explícito de la ciudadanía.

10 de noviembre de 2011

LA “CUMBRE” EN SU PROPIA GASOLINA

Crece la visión de que se han hecho mal las cosas desde el gobierno etnonacionalista y autoritario de Evo Morales Ayma; los resultados son exiguos tras seis años de gestión plurinacional, durante un tiempo en que, como nunca, el dinero ingresó como por un tubo, o tres tubos, a decir verdad, porque crecieron los precios de las materias primas, las remesas de los emigrantes y el negocio de la coca-cocaina. No crecieron, ni las inversiones, ni la producción, ni la calidad de vida. La bonanza se fue en regalos, sueldos, bonos, viajes, avioncitos y lujos improductivos, haciéndonos creer a los bolivianos que el Estado era de todos, mientras pocos lo disfrutan como si fuera propio.

Bolivia sigue viviendo de la faena extractiva y depredadora de los recursos naturales; la minería y los hidrocarburos, como desde hace cincuenta años, son el sostén de la economía, gracias a dos empresas (YPFB y COMIBOL) creadas cuando la Revolución Nacional  de1952, la una subvencionada y la otra en el límite de las pérdidas; hoy por hoy cuesta más caro producir que vender, como en los peores tiempos, antes del 21060. El año 2012 habrá que reducir gastos y aumentar el déficit; consecuentemente la protesta social crecerá intransigente, desde las corporaciones y los sindicatos hasta ayer afines al gobierno masista, pero que a diferencia de los partidos políticos "tradicionales", no tienen la responsabilidad de negociar y consensuar resultados, y se pueden lanzar sin más a bloquear calles e incendiar oficinas.

Ante tal situación, el gobierno ha anunciado una “Cumbre” social y política, que permita reencausar las cosas al proponer un nuevo "programa de gobierno" que supere la "ya cumplida agenda de octubre". Pero el verdadero motivo es salvar el momento y amagar las responsabilidades frente a la crisis que se nos viene encima a todos; para ello Evo Morales y sus seguidores han decidido que la mejor manera (el gobierno ya no piensa en 500 años, sino en salvar la coyuntura) es suspender la subvención a los hidrocarburos y cargar sobre el pueblo los varios años de derroche; que las decisiones impopulares las asuman el pueblo y sus organizaciones, frente al malestar social que se avecina.

¿No se nacionalizaron las empresas para subvencionar el desarrollo en beneficio de los más pobres y las mayorías, valiéndose de la apropiación estatal de los excedentes? Entender esto es lo fundamental y el centro del debate; claro que desde un punto de vista empresarial la situación es insostenible, pero desde la política, la bandera que el MAS y el populismo masista enarbolaron fue la promesa de subvencionar el desarrollo, para que los menos privilegiados y más vulnerables gozaran del apoyo estatal, financiado por los excedentes de la venta de nuestros hidrocarburos. Si no es así, ¿para qué se nacinalizó? ¿Para pagar con las ganancias de las ex-privadas más sueldos, más bonos y más aviones y lujos para el presidente y su corte palaciega?

Finalmente: ¿No es el gobierno quien debe asumir las decisiones, a veces antipopulares, a las que nos obliga la economía?

No seamos cómplices de la irresponsabilidad y el despilfarro. Hay que decir un NO rotundo a la eliminación de las subvenciones, porque para eso exactamente el pueblo votó por el MAS y puso a Morales Ayma en la Presidencia.

Hay que decir un NO rotundo a participar en una “Cumbre” amañada para descargar sobre otros la responsabilidad y la culpa que les corresponde a quienes se farrearon la bonanza, y no asistir a la cita de diciembre, que solo convocará a los obsecuentes, quienes deberán responsabilizarse de los errores del reciente pasado y del cercano futuro.

1 de noviembre de 2011

NOTICIAS

UNA BUENA NOTICIA: Las imágenes del lider y conductor de los pueblos Evo Morales Ayma, impresas en las computadoras que el gobierno boliviano ha repartido entre los maestros SE PUEDEN BORRAR.


UNA MALA NOTICIA: El gobierno ha amenazado ya, a todos aquellos maestros que por dignidad o por buen gusto, borren la imagen del nombrado, serán sancionados y les quitarán la compu que les dieron.

NOTA: Aquellos que no por buen gusto o por dignidad, borraran de la misma manera la imagen presidencial, por descuido o porque quieran vender la computadora en el mercado negro, también serán sancionados y les quitarán la compu... pero eso no tiene mérito.

23 de octubre de 2011

SUMAS Y RESTAS ELECTORALES I (parciales)

Si se preguntara a los miembros de la Banda de Ovando sobre cuántos son los votos emitidos en estas elecciones, ellos contestarían que 4.081.550 refiriéndose, a los votos emitidos para el Tribunal Constitucional, o 4.076.271 al hablar del Consejo de la Judicatura; para el Tribunal Agroambiental tenemos sumados 4.082.795, y para el Tribunal Supremo de Justicia tenemos en varones 3.975.939 votos emitidos y en mujeres llegamos a 3.860.067. Así está puesto en la página del Órgano Electoral plurimultiple como datos oficiales, en este momento (domingo 23 de octubre a las 15:00 de la tarde).

El padrón de inscritos habla de un total de 5.243.375, lo que nos deja con una abstención, en todos los casos superior al 20%, de 1.076.948 para el Tribunal Agroambiental, 1.084.232 para el Consejo de la Magistratura, 1.078.447 para el Tribunal Constitucional y 1.267.436 para el Tribunal Supremo de Justicia en varones y 1.383.308 en mujeres. Un promedio de 1.178.074 de votantes, lo que representa un 22,47% de abstención promedio en estas elecciones judiciales, algo superior a una media histórica de aproximadamente un 18%. Lo correcto sería utilizar un 5% de esa abstención para sumarla al rechazo.

La primera presunta salta a la vista y el Tribunal Electoral tendrá que responder en algún momento: ¿Por qué, si los 5 votos emitidos por cada elector venían en una sola papeleta, tenemos cifras diferentes como votos emitidos para cada uno de los tribunales en cuestión? Desde la lógica más simple esto es imposible, devela un error fatídico en el sistema de cómputo.

Segundo detalle, la cantidad de votos emitidos (según contabilizados hasta el momento) es en realidad la de 20.326.504, porque cada ciudadano ha votado 5 veces. De esa cantidad, los votos válidos son apenas 8.346.963 mientras que el voto protesta, el voto rechazo, la suma de los blancos y nulos es de 11.979.541 superando en más de dos millones y medio a los válidos. Este dato no es útil para el análisis, porque se refiere a una suma bruta de los votos, da una idea de la dimensión del rechazo ciudadano a las elecciones y la contundencia de la victoria del nulo sobre cualquier otra expresión.

La fórmula para calcular el rechazo es ese promedio dividido entre cinco (2.395.908), más el 5% del total de la abstención (235.615), lo que suma la friolera de un número promedio de 2.631.523 electores que le han expresado su rechazo, malestar o protesta frente al amañado proceso electoral en las Judiciales 2011.

Veamos ejemplos concretos.

Se han elegido 29 jueces titulares y 29 suplentes. Los jueces y magistrados electos son 7 titulares y 7 suplentes para los tribunales Agroambiental y Constitucional, 6 titulares y 6 suplentes para el Consejo de la Magistratura y 9 titulares y 9 suplentes al Tribunal Supremo de Justicia.

Se pueden sumar los votos de los 58 jueces electos y tendremos un total parcial de 5.677.040 votos, que son un 27,93% del total de votos emitidos,  frente a un total parcial de 11.979.541 entre nulos y blancos, que hacen un 58,96% de votos emitidos; el resto de votos, un 13,11% se han repartido entre los candidatos no electos. Esa es la realidad.

Pongamos un par de ejemplos extremos: La candidata con mayor votación entre todos y todas es Cristina Mamani Aguilar, que ha sumado hasta el momento 460.436 votos a nivel nacional y ha sido electa al Consejo de la Magistratura. Su votación se enfrenta a los 2.408.290 de votos nulos y blancos en esa misma franja, y es apenas el 11% de los votos emitidos para ese Consejo.

La Jueza elegida con menor votación hasta el momento es Silvana Rojas Panoso, suplente en el Tribunal Supremo por el departamento del Beni, ha logrado conseguir 22.745 votos en la franja de candidatas mujeres a ese Tribunal, frente a 139.373 votos blancos y nulos en la misma franja y departamento, y lo que es peor, frente a los 2.348.978 de votos nulos y blancos que se han expresado hasta ahora para el Tribunal Supremo a nivel nacional.






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