ALTERNATIVAS

28 de octubre de 2019

IMPOSSIBLE


BOLIVIA: Esto está muy difícil y puede generar un cuadro de violencia en poco tiempo más. Ninguna de las partes quiere ceder desde una postura que aplicada a ambos en discordia es mitad verdad, mitad mentira.

El gobierno del MAS, encabezado por Morales Ayma sostiene que ha ganado limpiamente las elecciones y que le lleva una diferencia al segundo de más de un 10%, lo que legalmente lo habilita sin más trámites para un cuarto mandato. Para demostrar ese hecho desafía a revisar los resultados electorales acta por acta y voto por voto, en una auditoría presidida por organismos neutrales de procedencia internacional. "Presenten una prueba de fraude" –dice Morales Ayma– y asegura convocar a una segunda vuelta en ese mismo instante.

Ni yo ni nadie le cree, porque el Presidente sabe que una segunda vuelta es su derrota, ya que, si bien las encuestas previas a las elecciones le daban una victoria en primera vuelta que podía culminar o no en un balotage, en segunda vuelta no hay encuesta que le otorgue la victoria, frente a Mesa Gisbert, el candidato que ha quedado segundo, con más de medio millón de votos de diferencia.


La tensión en las calles está subiendo, más aún cuando desde hoy, lunes 28 de octubre, los sectores campesinos y quienes apoyan a Morales Ayma en las ciudades, que estuvieron contenidos por el propio MAS para mostrar una imagen de tolerancia y tranquilidad, han recibido el permiso para movilizarse y empiezan a bloquear caminos y tender un cerco a las ciudades, lo que acrecienta las posibilidades de un enfrentamiento civil de imprevisibles consecuencias.

Mucho me temo que en la interna masista, los más radicales estén viendo la oportunidad que esperaban para resolver de un solo golpe la tensión acumulada en lo que ellos conciben como los quinientos años de colonialismo y opresión, buscando una victoria militar de una parte de la sociedad sobre la otra.

Al otro lado la oposición, donde se ha logrado que la ciudadanía que no votó por Morales y que quiere que este se vaya, tiene el convencimiento irreductible de que ha existido un escandaloso fraude y que sin recurrir ni a recuentos ni otras "argucias–repiten , la segunda vuelta debe ser convocada en este mismo instante. Para ello moviliza a las y los ciudadanos que bloquean calles, sorprende con manifestaciones  espontaneas que se repiten todos los días en uno y otro lado, que incluso tienen paralizado el departamento más importante del país que es Santa Cruz. "Aquí no se mueve una mosca –dicen– hasta que no esté asegurada una segunda vuelta".

La oposición (la democrática al menos) tiene razón en una cosa, y es que viene arrastrando el peso de un referéndum (21F de 2016) en el que ganó y que fue desconocido por una maniobra artera de los gobernantes, que reclamó el “derecho humano” del Presidente para postularse por cuarta vez e indefinidamente por encima de la Constitución y las leyes. Si no respetó los votos en el pasado no hay razón para pensar que respetará los votos del presente. Y están en lo cierto, porque Morales Ayma no va a ir a una segunda vuelta así tenga que incendiar el país para evitarlo.

Otras alternativas han surgido en el horizonte: NUEVAS ELECCIONES, claman quienes por haber quedado en tercer o quinto puesto electoral, no tienen nada que perder en una segunda vuelta que los dejaría a un lado. "Si hubo fraude hay que anular estas elecciones, porque hasta los curules de senadores y diputados están en entredicho". Tiremos para atrás y a empezar de cero. Esta postura está ganando adeptos todos los días. Los hay más radicales aún, quienes dicen que, si bien Evo Morales debe irse, también debe irse Carlos Mesa, y así se contaría con una carta de negociación que abriría además las puertas a una nueva generación que está pujando y reclama por que se le ha limitado su participación.


El gran problema es que todas esas propuestas son inviables, dado que no hay quien las acepte y menos quien las ejecute. Todos los poderes y las instituciones están copados por el MAS; eventualmente la ciudadanía puede paralizar las ciudades durante semanas, pero no hay Presidente, Asamblea Legislativa, Órgano Judicial, Poder Electoral, Defensor del Pueblo, Director de un Instituto cualquiera, Jardinero de Palacio... que escuche sus reclamos y actúen en consecuencia. La opción sería que la muchedumbre tire abajo las puertas e ingrese al asalto a Palacio, pero eso es imposible de imaginar porque no hay fuerza para ello, dado que Palacio está bien custodiado por las Fuerzas Armadas y las policiales, a más que esto tiene que solucionarse en libertad y democracia.

16 de octubre de 2019

EL DIA DESPUÉS

Soy pesimista con las opciones que pueden alcanzar un triunfo en las elecciones. No visualizo nada que permita un buen augurio.

Solo hay dos posibilidades. O una victoria de Evo Morales Ayma y el MAS en primera vuelta, o una victoria de Carlos Mesa Gisbert y CC en la segunda.


lo que yo te ofrezco son
¡DOS FUTUROS VENTUROSOS!



I. ¿Qué pasa si Evo Morales Ayma, el candidato que burlando el resultado del 21F fuera el Presidente por cuarto mandato consecutivo?

1. La ciudadanía le va a hacer recuerdo todos los días que es ilegítimo e ilegal, usurpador de un mandato y un poder que no le corresponden, llamando con ello al desconocimiento de su autoridad, la desobediencia civil y al desacato. Los cabildos lo están anticipando.

2. La crisis económica que viene, desacelerando el crecimiento y poniendo al sistema en graves aprietos, porque es imposible continuar viviendo del crédito y de los ahorros. Las medidas impopulares de ajuste económico serán inevitables.

3. Los movimientos sociales y los sindicatos, que le han brindado apoyo, clientelares como son, van a querer cobrar esa predisposición, como están acostumbrados. No habrá disponibilidad económica ni política para cubrir esas deudas.


4. El talante del Presidente. Una personalidad proclive a imponer su voluntad por sobre todo criterio, no ayudará en nada, teniendo en cuenta que el MAS no gozará ya de los consabidos “levantamanos” que apoyen todo lo que se le ocurrra, sin sin 2/3 en la Asamblea Legislativa plurinacional.


Evo Morales, hace pensar en la cerrazón, la dureza, la imposición, su consabido autoritarismo; el aislamiento del país en el contexto internacional. Tampoco es una sorpresa, hemos vivido así todos estos años, solo que en bonanza y con buenos ingresos, lo que confirma el viejo dicho de que con dinero hasta la pobreza es llevadera.


II. ¿Qué pasa si Carlos Mesa Gisbert lograra la Presidencia, fruto de una victoria en la segunda vuelta electoral?


1. Tendrá que gobernar con una bancada minoritaria en la Asamblea Legislativa, primer poder del Estado que se levantará como una muralla infranqueable, obstruyendo sus decisiones.

2. La crisis económica que obligará a decidir ajustes insoslayables, sin poder recurrir al apoyo de las corporaciones sindicales, produciría una situación de alta convulsión social, con todas sus secuelas.

3. Las hordas masistas organizadas irrumpiendo calles y caminos, paralizando el país y generando violencia permanente, con paros y bloqueos, acusando al neoliberalismo, el imperialismo el el FMI, todos los días.


4. El talante del Presidente. Dubitativo, inseguro, sin partido ni bancada que lo acompañe. Gobernando solo con los amigos en quienes confía, esos que tienen mentalidad falsamente aristocrática y viven tan lejanos del pueblo y la realidad.


Carlos Mesa Gisbert, nos lleva inevitablemente a recordar a D. Hernán Siles Zuazo y la UDP, que es el único caso en la Democracia boliviana con un gobierno de características similares. Y la historia recuerda lo que pasó hace 35 años.

13 de septiembre de 2019

VIOLENCIA

Si justificamos la violencia de unos, estamos justificando la violencia de otros; la violencia de todos. La violencia es violencia, venga de donde venga (salvo si es en defensa propia).

No hay salida, si creemos que unos son los violentos buenos y otros son los violentos malos.


Parafraseando el viejo dicho que se hizo famosos en boca de Franklin Delano Roosevelt: “Serán unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta”. Eso me da asco.

Lo que ha sucedido anoche en Santa Cruz no tiene justificación alguna. Le regala al MAS, en plena recta final de las elecciones generales, la posibilidad de relanzar un discurso que en sus labios yacía muerto: el odio blanco, el separatismo cruceño, el racismo colonial; hasta ahora se habían cuidado de repetir eso solo entre los suyos en el campo, evitando las clases medias urbanas que se consideran mestizas sin importar su origen. Ya no, ahora podrán racializar la campaña, reavivando la indignación de los que se estaban yendo de sus filas y pensaban votar por otros.

¿Y la oposición? Yo quiero ver a Mesa Gisbert y a Oscar Ortiz condenando drásticamente la actitud vandálica de quienes sembraron la violencia en las calles de Santa Cruz. Si no dicen nada, o si dicen poco, sabremos que estamos en lo mismo de siempre, lo que durante doscientos años nos ha mantenido en la ignorancia y el atraso.

Se tenía que decir…
Y he dicho

25 de agosto de 2019

HIPÓTESIS

1. Morales Ayma va a ganar las próximas Elecciones Generales en Bolivia el 20 de octubre de 2019.

El resultado electoral repetirá la experiencia de las últimas cuatro elecciones; el segundo tendrá entre el 25% y el 30% y el tercero bordeará el 10%.


2. El nuevo gobierno del MAS encabezado por Morales Ayma será el más débil de todos los anteriores.

Enfrentará problemas políticos, económicos y sociales: a) la sociedad democrática se encargará de recordarle todos los días, que es un gobierno ilegítimo, ilegal y un usurpador autoritario del poder, b) la crisis económica que viene (esto no será Venezuela, pero la crisis será profunda) obligará medidas impopulares, y c) las corporaciones y sindicatos aliados al MAS (clientelistas por excelencia) cobrarán sus facturas y no habrá condiciones para satisfacerlos.


3. Pasadas las elecciones, las grietas que dividen la sociedad boliviana se habrán vuelto más grandes, más profundas y peligrosas.

Los discursos étnicos, racistas, regionalistas, culturalistas y otros, se habrán fortalecido hasta alcanzar grados estables de conflicto que, así como sirven para fidelizar electoralmente a los electores masistas, perjudican en alto grado la gestión de gobierno y la convivencia social. Para el próximo gobierno este será un problema fundamental.

4. Esos grandes problemas obligarán al MAS a acuerdos políticos y sociales, así sean coyunturales, fuera de su entorno .

La corrupción, la inseguridad ciudadana, la reforma judicial, la crisis del sistema de salud y otros, no se pueden resolver exclusivamente desde el gobierno, pues este es parte de esos problemas y desde esa ubicación, no puede congregar alrededor suyo las fuerzas ni los consensos necesarios para enfrentarlos y resolverlos.


5. Las propuestas de futuro podrán basarse en la necesidad de superar esas barreras, poniendo la unidad nacional como un paradigma para superar nuestros problemas.

Es imprescindible la creación de un espacio institucional en desarrollo, desde la sociedad civil, para sembrar y consolidad el concepto de RECONCILIACIÓN nacional, e imponerlo como vanguardia discursiva los próximos cinco años, en beneficio de un nuevo proyecto político, alternativo, atractivo y poderoso.

12 de agosto de 2019

El eje es el EJE*


El periódico El Deber de Santa Cruz ha confirmado este sábado 10 de agosto un dato que ya conocíamos pero que viene bien recordarlo, para tomar decisiones, políticas y de vida, porque como en cada elección, estamos definiendo nuestro futuro. 

Dice El Deber que el 73% del electorado boliviano vota en el Eje Central, es decir, en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz + El Alto. Tres de cada cuatro compatriotas emiten su voto en esos deartamentos, que son decisivos, por lo tanto.



Nadie puede pretender ganar una elección si al menos no cuenta con el apoyo de uno de ellos. Por ejemplo, si la preferencia a una candidatura se concentra solo en el Beni y o Pando, el correspondiente partido no puede darse el tupé de contarnos que pretende ganar las elecciones. O sólo en el sur, entre Tarija, Potosí y Chuquisaca, tampoco le pueden decir a la nación que van a ganar, o que tienen la oportunidad de alcanzar una segunda vuelta en un albur de la suerte, que es el caso del Carlos Mesa, que, al repetirlo y repetirlo, solo nos está mintiendo.

Por eso sostengo que amenazar con que "o votan por mi, o estarán votando por el continuismo ilegal de Morales Ayma" es un chantaje a la ciudadanía, porque no se sostiene en la verdad, desde la que más bien debiéramos votar por quien veamos más conveniente para solidificar trincheras efectivas de resistencia en el próximo futuro. Es más importante decidir, por ejemplo, nuestros diputados uninominales que esforzarnos inútilmente en concentrar el voto en alguien que no lo merece, porque no ha hecho su trabajo de campaña y en ningún caso será parte de la resistencia.

¿O alguien imagina, por ventura, a Carlos D. Mesa, espada o mazo en mano, defendiendo la democracia, encabezando su bancada en una batalla de verdad, frente a los tribunales, en las calles, o en una huelga de hambre, o desde la clandestinidad?

Y no me digan que por decirlo, y aclarar así la percepción de mis lectores, estoy favoreciendo a otros candidatos, y menos a los indeseables que sabemos. En tanto que jubilado e independiente, no me cabe favorecer a nadie, sino decir lo que creo desde mi saber y mi experiencia. Hubiera apoyado, de existir una mínima oportunidad de que un segundo bien posicionado se aprontara a dar batalla a Morales Ayma, pero no es el caso; y apoye o no apoye, reniegue o no reniegue, no soy nadie para cambiar la realidad que viene.

Tampoco esto pretende apoyar a Oscar Ortiz, quien, desde mi punto de vista socialdemócrata, es la derecha y yo no apoyo nunca a las derechas, aunque los partidos en Bolivia, unos y otros, son bolsas de gatos donde caben de todos los colores. Y esto sirve para el MAS, lo mismo que para CC o para BDN.

Lo que si reconozco de Ortiz es que tiene un bastión de entre los grandes que defender, que es Santa Cruz, y no puede perderlo e irse, como le piden los y las mesistas, haciéndole al MAS semejante regalo, porque esa si es una trinchera para resistir lo que viene y proyectar desde allí un futuro mejor y en democracia, para el país entero.

Y miren Uds. que paradoja, lo mismo reconozco de varios candidatos y candidatas a senadores y diputados en Comunidad Ciudadana que van a estar en la Asamblea Legislativa, o en SOL.BO con Lucho Revilla y Pepo Bedregal, o en Juan del Granado, para LaPaz, o de UN con Samuel Doria Medina y Soledad Chapetón en El Alto; o las varias Agrupaciones Ciudadanas no formalizadas aún, que las conocemos como plataformas, inclaudicables con el 21F, que son trincheras democráticas insustituibles. Pero esa es otra historia, que habrá que dilucidar en las subnacionales y tendrá que ser escrita en otra ocasión.

Por el momento es suficiente saber que si alguien no gana al menos en un departamento, entre La Paz, Cochabamba o Santa Cruz, muy poco tiene que ofrecer.


*Nota: Este texto fue escrito antes de conocer las encuestas de la noche del 12.08.2019. Despues de conocerlas ha sido modificado en pequeños detalles de forma, que no hacen a su contenido.