ALTERNATIVAS

27 de mayo de 2011

entre dos posturas

Alfredo Barrenechea desde el Perú: "Hay una batalla ideológica por el alma de América Latina. Y las dos ideas en boga son dos ideas equivocadas. Por un lado, la que viene del consenso de Washington y que cree que el mercado resuelve todos los problemas; o sea, más privatizaciones, menos regulación, menos Estado. Por el otro lado, está la respuesta, también equivocada, que podríamos llamar chavista: Gobiernos autoritarios que violan las constituciones, que redistribuyen sin crecimiento. Creo que el gran atractivo de la figura de Lula es que ha tratado de dar, y en parte ha dado, una propuesta alternativa y de transacción entre las dos posturas"

13 de mayo de 2011

el NO de Baltasar



Cuando escuché en la tele lo de Evo Morales, que invitaría a Baltazar Garzón a asesorarlo sobre la demanda marítima contra Chile, quedé sorprendido. El juez español no suele ser parte en problemas que no vienen bien a su imagen de magistrado de la democracia y los derechos humanos, y menos asesorando al Presidente de Bolivia, que camina a cooptar el Poder Judicial en su país, convocando a una elección popular (única en el mundo) de jueces comprometidos de antemano con el poder y al servicio del régimen. Más bien Garzón ha de estar preocupado por lo que Evo empieza a significar para las democracias.

El Presidente argumenta que habría (nótese el tiempo gramatical, un cientista político lego sabe que así no se hacen las cosas) de invitarlo por ser un abogado conocido (sic), con quien habló en España en ocasión de su última visita. "Peor aún" –pensé– mientras imaginaba a Garzón enterándose por la prensa internacional de la propuesta. Y tal cual, si no fue por la prensa y hubo un llamado presidencial de por medio, fue a destiempo y mal gestionado, lo que nos puso (una vez más) en el ridículo de un país improvisado, con una administración que no coordina, porque no sabe a dónde va ni lo que quiere.

Baltazar Garzón le dijo que “NO” a Evo y le dio una o dos razones para sacárselo de encima, aunque el desplante fue evidente, al Presidente primero y al pueblo de Bolivia también (algo nos toca a todos, finalmente este señor funge como nuestro presidente), como quien dice “tengo cosas más importantes que hacer”. Yo pregunto: ¿Son nuestra Cancillería y nuestro servicio exterior un repositorio de subnormales, incapaces de hacer una gestión bien hecha y asesorar al Mandatario para que diga las cosas a tiempo y haga las propuestas cuando ya estén listas, para no quedar como un pobre tipo, ante su pueblo y la comunidad internacional, una y otra vez?

Otra posibilidad peor es que tengamos un Presidente que tiene una idea mientras desayuna y la hace pública a la hora del almuerzo, dejando en off side a todo su equipo, involucrándonos a todos y “le mete nomás”, mientras algunos quedan con la misión de llenar la gestión gubernamental con remiendos. En esa lógica (¡sálvese quien pueda!), mañana se despierta el presidente con la idea de aprobar la tortura en el país como un medio de averiguar la confesión de los delincuentes, tal cual propone su amigo y senador por el MAS, el ex alcalde de Achacachi de apellido Rojas, y le mete nomás, como hacía Melgarejo: “o me seguís coraceros, o me destapo los sesos”.

Que envidia da Garzón, poder ponerlo en su sitio, sin temor a que lo tomen preso.

6 de mayo de 2011

la justicia etnoplurimultiple

En mi calidad de ciudadano, quiero hacer constar mi rechazo al proceso de selección asamblearia y elección popular de jueces y magistrados para los más altos tribunales en Bolivia. Declaro que en tanto la ley me obliga a asistir a las urnas y depositar mi voto para elegir entre una lista de masistas (cuyo nivel de formación no alcanzará para la comprensión de los problemas jurídicos que se les presentarán a ese nivel de la magistratura, ymenos para dictaminar justicia), pifiaré mi voto, escribiendo en él alguna consigna en defensa de la independencia de la justicia, la libertad y la democracia. Considero también que mi deber cívico será convencer a mis compatriotas a actuar de la misma manera.



Cuando escucho repetir, como un leitmotiv, que somos el primer país en el mundo que va a elegir jueces y magistrados de sus tribunales superiores por voto popular, me pregunto cómo es que en tres mil años de democracia no se le ocurrió a nadie poner en práctica semejante fórmula, mientras que los bolivianos lo logramos hacer en apenas treinta.

En mi condición de Decano, a la cabeza de la Carreras de Derecho y/o Ciencias Políticas en la Universidad Nuestra Señora de La Paz (con lo poco de autoridad que este lugar pueda otorgarme), declaro y advierto, que los resultados del inaudito proceso electoral, al que nos obligan el MAS y la Constitución etnonacionalista del Estado Plurinacional de Bolivia, serán el inicio de un periodo nefasto, donde la justicia en Bolivia quedará en manos de fiscales y jueces obsecuentes, dependientes y sometidos a la voluntad, necesidad e interés del gobierno de Evo Morales Ayma. Esta situación no será nueva en Bolivia, pero será aún peor que antes, y frente al mundo, como en ninguna otra parte, intentará legitimarse con el voto ciudadano, al que la población está obligada.

3 de mayo de 2011

Alerta

Es la segunda vez que lo leo. La primera la escribí yo en este mismo blog, cuando dije que el conflicto del mar con Chile en manos de Morales y sus colaboradores podría desencadenar un conflicto fronterizo militar, como un conato de enfrentamiento. Esta vez la advertencia es de Andrés Oppenheimer.

Hace medio siglo que los cubanos viven en un estado de alerta militar permanente contra supuestas invasiones. Chávez no ha dudado en movilizar al ejército venezolano a la frontera con Colombia. Correa también lo ha hecho en Ecuador y ha puesto al país en pie de guerra un par de veces. ¿Por qué Morales no habría de hacerlo, si están cortados con la misma tijera? Ellos saben que el descontento popular se puede contrarrestar con el “enemigo externo” y no dudarán en hacerlo, llegado el caso.

Con seguridad que está entre sus planes.

2 de mayo de 2011

apuntes apresurados sobre Osama †

Detrás de Osama Bin Laden está un atentado terrorista de dimensiones extraordinarias e inaceptables; puesto en su dimensión (al otro lado del mundo y de la historia), este atentado execrable puede ser visto, como parte de un enfrentamiento en el que potencias occidentales están involucradas detrás del petróleo y sus enormes negocios, si uno es, por ejemplo, ciudadano iraquí, o pakistaní, o somalí, entre quienes ha de haber un sentimiento de legítimo rechazo a la invasión y ocupación extranjera de sus países (no Libia, que tiene otro origen, más bien de entre los levantamientos populares árabes pro-democráticos del momento).

También detrás de Osama esta Al Qaeda –la base o la red, según se quiera– que no ha dejado de existir tras la muerte de su referente (no su centro, porque las redes no tienen centro). Se trata de una experiencia innovadora en términos de organización, que aprovechando la cultura organizacional de las redes de comunicación contemporáneas, supo y sabe organizar núcleos sin conexión aparente, independientes y autónomos en todas partes del mundo, que a la sola señal desde cualquier punto de su estructura reaccionan porque cada quien sabe “lo que tiene que hacer”. Esa realidad no ha cambiado y perdurará más allá de la muerte de Osama Bin Laden.

Finalmente está el recuerdo boliviano, de un 11 de septiembre de 2001, cuando Evo Morales Ayma, entonces dirigente cocalero y candidato en Bolivia, fue uno de los primeros dirigentes latinoamericanos en pronunciarse y felicitó a Osama Bin Laden por su certera capacidad de herir al imperialismo en su corazón nuevayorkino. Los norteamericanos han de tenerlo archivado en su memoria institucional, porque ha de ser algo que por lo menos yo, no olvidaría.

Pero de ahí a poner a Evo como un símil de Osama, de Gadafi o de Idi Amin Dada, es un poco como demasiado. Y menos desearle una suerte similar a los nombrados, que veo en muchos lugares en las redes sociales, donde se ha producido como una catarsis de la oposición boliviana y sus aristas poco democráticas, expresando rencores y resentimientos desde este otro (nuestro) lado, que tampoco debiéramos permitir, ya que se supone que es el lado ilustrado y con mayor capacidad no solo de entender lo que nos está pasando, sino de buscar una solución pacífica, dialogada y democrática, que beneficie a todos los bolivianos sin excepciones.

Aclaremos en contra de estos excesos y exabruptos: Evo Morales es un Presidente boliviano, democráticamente elegido por una gran mayoría de su pueblo (eso es incontrastable) y ha de ser por ello, uno de los liderazgos más legítimos en América del Sur. Otra cosa es que este liderazgo y sus seguidores sean incapaces de gobernar por ignorantes e ineptos (que lo son) y que estén alineados discursivamente con los grupos más radicales del mundo y de nuestro subcontinente. Son el producto (igual que los otros ya nombrados) de lo más triste, pobre, retrasado y miserable del planeta, y eso quiere decir, que una parte de ese tipo de población está asentada en nuestro país y que se expresa así, con sus evos y sus lineras, sin salidas ni horizontes de futuro. Es un deber de quienes podemos comprender y leer esta realidad, el construir, de una vez por todas, una alternativa histórica que nos saque de esta miseria y nos integre a los procesos de desarrollo democrático global, para que nunca más hayan binladens, ni gadafis, ni chavez, ni (ahora sí) morales en el mundo.