ALTERNATIVAS

22 de mayo de 2013

SIEMBRA VIENTOS...

Ni tú, ni yo, ni nadie, sabíamos que presentar la demanda boliviana por el mar ante el Tribunal Internacional de La Haya significaría romper con la insistencia multilateral en la OEA. Renunciar a la tesis boliviana de la multilateralidad y aceptar la tesis chilena de la bilateralidad, donde solo ellos tienen para ganar, más aún si el Perú sigue y seguirá siendo un país tranca (peor si no se lo toma en cuenta).

La renuncia es más que no tratar el tema marítimo en la Asamblea General, es abandonar un camino que Bolivia siguió consecuentemente durante décadas. Evo Morales ha impuesto otro rumbo, altamente riesgoso a la demanda boliviana.

Nuestra nueva estrategia (que yo la pensé envolvente, al estilo masista: "metale con todo y sin importar nada") parecía contemplar varias batallas en escenarios distintos. En los organismos multilaterales de la región y el mundo, en los tribunales internacionales, en el dialogo directo entre Chile, Perú y Bolivia, en la diplomacia directa, en el invento este de la diplomacia de los pueblos. Bolivia dando batalla en todos los rincones.

A decir de Chile fue su diplomacia la que amenazó con evitar-empantanar-denunciar la inclusión del centenario reclamo boliviano en la agenda de la próxima Asamblea General, entendiendo que el conflicto se trasladó definitivamente al ámbito bilateral gracias al nuevo contencioso internacional planteado por Bolivia. Ellos dicen que no se puede, según estatutos y normas de la OEA, tratar el tema en dos ámbitos distintos al mismo tiempo.

Y parece que tienen razón, porque Bolivia ha retirado después de 34 años consecutivos su solicitud de incluir este reclamo entre los temas a ser reconocido y discutido por todos los países del continente americano.

Ni tú, ni yo, ni nadie lo sabíamos, porque no somos expertos. Los expertos tampoco lo dijeron o son expertos de cuarta, como suelen proliferar en este gobierno. El resultado es amargo. Hemos cambiado el escenario difícilmente conquistado en 1979 a otro que no garantiza sino el reconocimiento al pedido boliviano de exigirle a Chile que negocie de buena fe (?) una solución al conflicto, corriendo el riesgo de que el resultado pudiera sernos adverso.

Magro resultado. Un primer paso en falso de la nueva estrategia del etnonacionalismo autoritario que no mira más allá de sus narices y se autosatisface con el apoyo interno y la esperanza de miles de bolivianos engañados con espejitos de colores. Hay personas en Bolivia que creen que el Tribunal de La Haya tiene la potestad de decidir que Chile nos devuelva o nos otorgue una salida al mar con soberanía.

17 de mayo de 2013

LOS DEMONIOS

Lo del Porvenir en Pando fue parecido, o tiene un cierto paralelismo. El gobierno movilizó a campesinos para contener las protestas en ese departamento el año 2008, como ahora ha pedido Evo Morales que se haga con sus seguidores, que deberán llegar y manifestarse en las ciudades del país, contra los reclamos de los y las trabajadores/as. Dicen que en el caso de Pando alguien les repartió armas, alguien les incitó a utilizarlas (eso es lo que afirma y quiere probar la defensa de Leopoldo Fernández) y todo terminó en una tragedia.

Espero que ahora no suceda nada parecido, pero el llamado de Evo Morales a sus huestes es en sí mismo peligroso. A veces uno suelta a los demonios y luego no sabe como contenerlos.

La COB está ejerciendo un derecho, el de protestar como cualquier sindicato, porque algo le parece mal; el mismo derecho que tenemos todos como ciudadanos frente al Estado, con este gobierno o con cualquier otro. Es un principio democrático.

El potenciamiento del Estado plurinacional como un Estado-empresario, dueño de los medios de producción y por lo tanto expoliador, apropiador y concentrador de la plusvalía (para utilizar un anacronismo maravilloso), genera por sí mismo un sindicalismo fuerte, tendencialmente unido, independiente y aguerrido, ante la conducta pro-empresarial que inevitablemente asume en beneficio propio el principal empleador que es el gobierno. Es un tema estructural.

Lo que el gobierno está haciendo, en cambio, es incumplir un deber, que es el de gobernar dando respuesta a las demandas y reclamos de la gente. Lo de llamar a sus seguidores para confrontar las demandas (o ideas, en otros casos) no es un rol gubernamental, salvo cuando los gobiernos no son democráticos, como es el caso. Por eso los demonios los convoca el MAS. La ciudadanía y las instituciones civiles, equivocadas o no, están expresando su reclamo y ejerciendo sus derechos.

No creo que vayamos a sobrepasar los límites, porque los bolivianos sabemos detenernos siempre a tiempo. Pero importa denunciar la conducta, la actitud, la vocación antidemocrática del MAS y de Evo Morales, para comprender lo que se viene, lo que va a suceder acá y en otros países con gobiernos populistas y autoritarios como este, con el agravante de que este, el boliviano, mantiene una carga ideológica etnonacionalista y racializa con facilidad la interpretación de cualquier conflicto, lo que lo hace estas convocatorias más peligrosas aún.

14 de mayo de 2013

DE BLOQUEADOR A BLOQUEADORES

Dicen que Morales está desmoralizado. Él mismo lo mencionó hablando de Huanuni al borde de la quiebra. A pesar del crecimiento de los precios de las materias primas, que nos dan la falsa sensación de haber crecido, YPFB no explora más y le cuesta al Estado casi mil millones de dólares americanos en subvenciones, la COMIBOL trabaja en el límite, con algunas minas casi en quiebra, las AFPs ingresan cada vez menos y su sostenibilidad está en entredicho.

Vale decir, la nacionalización y estatización son un rotundo fracaso. La política ultraestatista da sensación de ganancias ahora (por mérito de otros, que es lo mismo que gozar de indulgencias ajenas), pero es insostenible en el tiempo.

El Estado plurinacional no ha podido crear y poner en marcha ni una fábrica de calcetines que funcione y Bolivia sigue viviendo de las empresas creadas en la República desde la Revolución Nacional en 1952. Lo demás es puro cuento: “estamos muy bien, crecemos como nunca”. Paralelamente los paros, huelgas y bloqueos se suceden en todas las ciudades.

¿Que debiera hacer el Presidente Morales para frenar al bochornoso desorden que tiene al frente?


¡MENTIR! Eso sabe hacer. Que aplique ahora la táctica de la re-elección. Digo, prometo y comprometo y luego no me acuerdo.

Si las finanzas estatales andan tan bien como predican (95.000.000.000 de $us en 7 años dicen los presupuestos aprobados), es hora de GOBERNAR OBEDECIENDO AL PUEBLO y que nos llegue a todos algo de lo que se dice tener. No vale sólo a los cocaleros. No sólo a los grupos prebendales y casi mafiosos que se autodenominan movimientos sociales. No sólo a la burocracia masista, ineficiente y corrupta.

Prometer aumentos, pensiones buenas para los jubilados, alguna compensación, alguna subvención. ¿No nacionalizaron y expropiaron para eso? ¿De qué sirve a los jubilados que justamente ahora los Fondos de Pensiones pasen a manos del Estado y a ser administrados por el gobierno, si cada vez vamos a recibir menos? Podrían decir, por ejemplo, que a los trabajadores y a los maestros se los va a tratar como si fueran militares; generar y aprobar de puño y letra alguna ley consecuente.

Y no cumplir. Decir que se tomó la decisión presionados por las movilizaciones. A eso se llama “estrategia envolvente” y el MAS es especialista. Ya todos sabemos que Evo Morales es un mentiroso. Diga lo que diga, prometa lo que prometa, yo no le voy a creer. Pasado mañana dirá y hará todo lo contrario.

13 de mayo de 2013

MÉNAGE À TROIS

Es lo que hay, por lo menos hasta el momento. La oposición está atrapada entre Juan, Samuel y Rubén (de izquierda a derecha), que se perfilan y trabajan para consolidar sus propias candidaturas, bajo la promesa de buscar más adelante la mentada “unidad”.



Para que se construya un “polo de unidad”, un referente que se muestre fuerte y capaz de enfrentar la ilegítima postulación y candidatura de Evo Morales, es necesario el acercamiento, pero está claro que la unidad de los tres es prácticamente imposible.

Juan del Granado y Rubén Costas son antípodas ideológicos. El uno es un socialista que reivindica para sí el auténtico “proceso de cambio”, mientras el otro un conservador de la derecha boliviana, muy cercano a los restauradores. La unión entre ambos es inimaginable y ambos lo dicen, cada que alguien quiere escucharlos.

Samuel Doria Medina puede unirse ya sea con Juan que está a su izquierda, o con Rubén, que está a su derecha. De hacia dónde se incline Samuel (o de la capacidad que tengan los extremos de atraerlo) dependerá el tipo de candidatura de unidad que tendrá el país para las elecciones de 2014.

Si simpatizas de la oposición democrática y quieres apoyar una salida alternativa al autoritarismo etnonacionalista de Evo Morales, ¿cual acercamiento preferirías? Teniendo en cuenta que esto es lo que hay y no otra cosa, ayudarías y votarías por un acuerdo que acerque a Samuel con Juan del Granado, o te sentirías más cómodo con un acuerdo entre Samuel y Rubén Costas?

2 de mayo de 2013

DERECHOS EXPECTATICIOS

Toda acción (u omisión) tiene su precio, y el tiempo lo cobra inevitablemente.


Cuando el año 1989 Jaime Paz, siendo tercero entre los candidatos ganadores y amparado por la norma electoral de ese entonces, logró convencer al Gral. Banzer de apoyar su elección como Presidente de la República y cruzó “los ríos de sangre” (como vino a apodar la historia a semejante decisión), la política se transformó en Bolivia y las barreras ideológicas se diluyeron; la “democracia pactada” se corrompió, haciendo posible negociar todo hasta con el mismísimo diablo para conseguir los objetivos aspirados; pero a “palabra empeñada, palabra cumplida”, los actores de ese entonces fueron firmes con el acatamiento de sus compromisos.

Después de años hice con Jaime Paz esta misma reflexión y entre las cosas que él me dijo, resalta el hecho de que el mío era un reclamo tardío. En su momento nadie protestó, nadie del entorno bramó consternado por los hechos; como ahora los cortesanos de Evo que tampoco dicen "esta boca es mía", se hacía fila para ver si tocaba ser ministro, subsecretario (se llamaba así a los viceministros), gerente de algúna empresa estatal, embajadore, o cosas así, tan del poder por el poder, que a veces da vergüenza recordarlo. A mí me tocó dirigir las políticas gubernamentales para la juventud y quedé al margen de los grandes acontecimientos (por eso, a veces hablo fuerte sin que se me mueva un pelo), pensando que estábamos construyendo el camino del socialismo democrático, como ahora deben pensar otros ingenuos, que están consolidando la revolución y “el cambio”.

Con Evo lo supimos desde un principio: todo vale para consolidar la revolución; es la ética del cambio. Hay que destruir la institucionalidad democrática e instalar la dinámica sin tiempo de la revolución, donde las decisiones se adaptan a la coyuntura, sin más responsabilidades que "obedecer al pueblo". El aparato (los aparatos) del Estado (al servicio exclusivo de una casta que inevitablemente se oligarquiza con el tiempo), se mimetizan con "el pueblo", se anula la intermediación y se empodera a pequeñas mafias prebendales, que en Bolivia llevan el nombre de "movimientos sociales". Funciona así en todos los modelos del neo/fascismo remozado; pero igual que en las peores mafias, hasta allí tiene valor y peso "la palabra empeñada". Hasta los regímenes más autoritarios, inmorales e injustos (que no es el caso, aunque estamos en camino) se sustentan en la fortaleza de la palabra del caudillo.

Evo Morales hace tiempo que empezó a labrar el surco de siniestros acontecimientos. Sin importar la ley (“yo le meto nomás”) ha roto también con su palabra. Lo pactado entre él y el entorno político boliviano, que viabilizó la Constitución del Estado Plurinacional, ha sido desechado de una manera ruin. “Si aquí lo puse, no me acuerdo” nos ha espetado el Presidente, y ha marcado con ello el devenir de la política: no importará lo que se sostenga, comprometa y diga, todo podrá pasar al cajón de los olvidos y cada quien hacer lo que tenga que hacer, en beneficio propio. La política se ha deshonrado, el honor (?) se ha perdido para siempre. Rearmar la hasta ahora maltrecha confianza (que ha quedado subsumida en un fango de mentiras) en lo que se promete y se pacta, costará años, sino décadas. Triste el apodo con el que se tendrá que juzgar desde la historia esta ladina conducta embotada de patrañas, solo por lograr continuar en el poder.

Había otros caminos. La reforma constitucional y el referéndum –se le dijo y se le pidió–, cumpliendo la Constitución y con las leyes, era la manera correcta, con la que seguramente los masistas hubieran logrado similares resultados, sin enlodar la política hasta tan hondo. Ha quedado claro que Evo Morales, ultrajando su propia investidura, es capaz “de matar a su propia madre, con tal de asistir a la fiesta de los huerfanitos”.

Pero palabra que no se cumple, otorga derechos (si quieren expectaticios, como le enrostramos a Chile hace pocos días, por sus ofrecimientos incumplidos). El Dr. Victor Paz Estenssoro hizo el año 1964 algo ligeramente parecido a lo que Evo ahora, aunque utilizó otros ardides y un mejor camino: reformó la ley en su puro beneficio, pensando en sí mismo. Pero su reelección otorgó derechos, permitió pensar y argüir la ilegitimidad del régimen y la posibilidad de desconocer la autoridad así adquirida. El botín movimientista de ese entonces finalizó con un Golpe de Estado que aupó al Gral. René Barrientos Ortuño a gobernar los destinos de la nación, y se inició una historia que duró 20 años, sin democracia, donde mandó a palos el más fuerte. Se instauró el tiempo de las dictaduras.

Evo Morales se ha convertido en un tirano al margen de la ley, así lo elija el pueblo con el cien por ciento de sus votos (menos uno, así sea solo el mío), porque todo lo que se hace y se haga desde Palacio a partir de ahora, será para cumplir sus deseos y saciar sus apetitos de poder; las leyes, la justicia, las asambleas y los parlamentos,  la política, su propio partido, cuentan hacia adelante mientras le sean funcionales. ¿Cuántos no se sentirán tocados hoy? ¿Cuántos pensarán que han adquirido nuevos derechos, así sean puramente expectaticios?