19 de diciembre de 2016

SIN LEY

Cuando era niño (y de esto hace ya mucho tiempo) vi una película de Disney que me impactó por ser la historia de un ser fantástico y tierno: Dumbo, un elefantito volador. En esta película hay una canción que repite algo así como "y yo nunca vi, ni espero ver, a un elefante volar". Con la imaginería de un niño yo inventaba seres fantásticos vi ni espero ver...


Uno de los seres que nunca esperé ver, es un Presidente, quien al tomar posesión jura, por Dios y por la Patria y todos los héroes habidos y por haber el "cumplir y hacer cumplir" la Constitución y las leyes, afirmar, embriagado de poder e hinchado de adulo, que no hay que respetar la ley, porque si la respetara no "podría llegar a nada"... Es decir, el Primer Mandatario es un perjuro, hace un llamamiento público a delinquir, hace apología del delito.

Mientras la mitad del país sufre falta de agua potable por la desidia e eficiencia gubernamental, mientras la economía se debilita cada día y la estabilidad se mantiene recurriendo al crédito y al ahorro, mientras caen las exportaciones y crece el déficit de la balanza de pagos, y crece también el déficit presupuestario dedicado a construir palacios, comprar alfombras persas y mantener aviones de lujo para que vuelen Alvaro y Evo, el Congreso del MAS que ha pagado la movilización de siete mil personas, debate y se concentra exclusivamente en la re-re-re-re del primer tapón para el desarrollo y la renovación política del país.

Me impresiona que haya sido por unanimidad; que nadie se haya levantado para decir que no estaba de acuerdo, que en medio de tanto dirigente, representantes de grupos e instituciones sociales, entre tanta gente de la cual dependen decisiones que nos pueden afectar a todos, no haya ni uno, ni una, que levante la voz para protestar contra semejante abuso e iniquidad delincuencial.

Pero no me sorprende, cada quien es como es, cree y valora en la vida lo que le enseñaron sus padres, lo que aprendió entre sus primeros amigos, lo que le obligaron sus necesidades... y como lo he repetido a lo largo de estos diez últimos años, ninguno de nosotros podía esperar que la imprescindible y necesaria inclusión indígena y la construcción del "todos somos iguales ente la ley" se hiciera con la delicadeza que teatralizaría un grupo de lores ingleses haciendo política. Lo que se dice y se hace en el MAS y desde el MAS es lo que ellos pueden hacer, y ese es el motivo por el que estoy absolutamente seguro que no hay correctivos posibles, le van a meter nomás hasta hundirnos a todos en el fango de la división, la desconfianza, el descrédito, la mentira y al final de los finales, el retorno a la realidad de pobreza y desamparo de que nunca hemos salido realmente.

Lo que me sorprende es que hayamos llegado tan al límite en nuestra querida Bolivia, que exista una agrupación política que en su Congreso Nacional y en boca de su máximo líder, diga que hay que violar las leyes y queden impunes. Eso se susurrará por lo bajo en una reunión de noche, entre una pandilla de bandoleros dispuestos a asaltar un banco, o preparando el alijo para enviar cocaína en el próximo vuelo a Caracas...

Así no se construye país, así se organiza una banda de facinerosos...

No respetar las leyes significaría, por ejemplo, no pagar impuestos; pero si alguien llamara a defraudar al 20% de la población que sostenemos con nuestros trabajo los sueldos de la burocracia masista, al día siguiente estaríamos acusados, con cuatro fiscales a la puerta y posiblemente recluidos en las cárceles, por la desgraciada suerte de nos ser masistas y contar así con la gracia de Dios, que es la condición para decir y hacer lo que se quiera y pasar impune ante todo fiscal o juez que debiera acusarlos y juzgarlos.



La mitología de Hollywood guarda una extensa cinematografía dedicada a sociedades sin ley, donde el orden se mantenía a balazos entre probos policías y una caterva de rufianes que querían hacer de las suyas. Cuando escucho a Morales Ayma decir lo que dice, me imagino que está avizorando una sociedad sin ley, donde solo él mande y ordene en nombre de los buenos, y donde nos agarremos a balazos en las calles para mantener su gloria.

La única ventaja que se le otorga a la democracia y a la posibilidad de buscar construir un tiempo donde sea posible un destino común para todos los bolivianos, es que la angurria de poder, la necesidad de mantenerse en la silla presidencial para evitar que se conozca lo que hicieron con la confianza y el dinero de los bolivianos, está a la vista de todos, dentro y fuera del país; queda claro que los masistas son seres "capaces de matar su a su propia madre, para asistir al baile de los huerfanitos".