El llamado a la UNIDAD de la ciudadanía ha sido una de las consignas de la campaña de Carmelo Lens para la Gobernación del Beni, que se ha alzado con la victoria. Quiero afirmar que cada vez que la ciudadanía logra unificarse alrededor de una bandera democrática y llamar a la acción con una sola voz, es imbatible*; no hay etnonacionalismo ni populismo autoritarios, que puedan derrotarla. Se ha dado ahora en el Beni, pero antes lo hemos visto con el voto nulo en las elecciones judiciales, con la movilización cuando la octava marcha del TIPNIS, o en elecciones cuando la alcaldía de Sucre o en Quillacollo.
ALTERNATIVAS
24 de enero de 2013
LA UNIDAD Y LA VICTORIA
El llamado a la UNIDAD de la ciudadanía ha sido una de las consignas de la campaña de Carmelo Lens para la Gobernación del Beni, que se ha alzado con la victoria. Quiero afirmar que cada vez que la ciudadanía logra unificarse alrededor de una bandera democrática y llamar a la acción con una sola voz, es imbatible*; no hay etnonacionalismo ni populismo autoritarios, que puedan derrotarla. Se ha dado ahora en el Beni, pero antes lo hemos visto con el voto nulo en las elecciones judiciales, con la movilización cuando la octava marcha del TIPNIS, o en elecciones cuando la alcaldía de Sucre o en Quillacollo.
Sobre los USOS Y COSTUMBRES
Lo del asambleísta departamental, violador y masista, abre el debate sobre los usos y costumbres de cada quien. Más aún cuando en su defensa se ha argumentado que ese tipo de práctica sexual es parte de los usos y costumbres en las comunidades campesinas de la región.
En algunos pueblos del África la ablación es parte de sus usos y costumbres, y hay quienes han argumentado tal condición para defenderla frente a sus detractores, que en nombre de los derechos humanos, de las personas y sobre todo las mujeres, hemos condenado tal práctica, no solo como cruel, sino como un resabio de ignorancia y de barbarie.
De igual manera y siendo cuidadosos para no producir entre los afectados la falsa idea de que se discriminan sus costumbres al valorarlas, o de que quienes las juzgan den la sensación de ser superiores por no haber practicado en la vida semejantes hábitos (lo que rompería todo dialogo con un interlocutor extremadamente sensible y susceptible, por su condición de 'históricamente marginado'), tiene que llegar el momento de discutir lo que es permisible o no, sin complejos.
Así como los sectores más atrasados y menos educados de nuestra sociedad defienden su derecho a practicar usos 'ancestrales' y mantener costumbres, sean cuales fueren, quienes hemos gozado del privilegio de desarrollar nuestra personalidad en ambientes mejor cultivados, con información y formación más compleja, y habiendo conocido de antiguos y profundos pensadores universales, las condiciones éticas que permiten a una sociedad vivir y desarrollarse de otra manera (en el sentido de cultivar normas de respeto y valoración de los demás, como las que se exige para uno mismo), no podemos quedar callados e indiferentes. Tenemos que perder el complejo que nos ha impuesto la derrota político-ideológica infligida por el MAS a las clases medias, profesionales y más educadas para la vida, en nombre de culturas rurales y campesinas que no han alcanzado aún el nivel de complejidad necesaria para entender estos asuntos más allá de los limites culturales que impone el aislamiento de sus propias etnias.
Al pan, pan y al vino, vino. Si esas son las costumbres y los usos de algunos grupos minoritarios de nuestra población, son rasgos culturales denigrantes, indefendibles y que deben ser denunciados, como una forma incorrecta e inmoral de ser y de hacer las cosas.
¡Una violación es imperdonable, no hay argumento para defenderla!
20 de enero de 2013
¡VICTORIA!
9 de enero de 2013
¡Esto es inaceptable!
Los masistas en acción:
Doble identidad. Doble nacionalidad. Doble discurso.
El que un o una candidata tenga doble nacionalidad no es el problema, porque no debiera importarnos, menos en un mundo globalizado como el de hoy. Pero quedan dos asuntos pendientes, el primero es el esconder y mentir, presentarse como beniana y ser cruceña, para luego descubrirse que en realidad nació un año antes en Inglaterra; como ahora dice su nuevo Carnet de Identidad boliviano, el año 1984 cerca de Londres. El otro problema es que nuestras leyes, pechoñas, atavicas y provincianas, como quienes las redactaron y aprobaron, dicen que para optar a estos cargos hay que ser boliviano o bolivana de nacimiento, y parece que este no es el caso; razón de más para entender la mentira.








