ALTERNATIVAS

31 de agosto de 2018

¡Bolivia dijo NO!

La construcción del compromiso con las causas ciudadanas, habilitadas desde la Red, tarda largo tiempo en hacer masa crítica, pero cuando lo logra, es sustancial para  alcanzar resultados coherentes con las demandas ciudadanas.

Este sábado 1º de septiembre de 2018, en la ciudad de Sucre, nos vamos a encontrar cientos de activistas que trabajamos en y desde las Plataformas, los Grupos y Colectivos ciudadanos, detrás de una sola causa: La Democracia.

Nuestro objetivo es que se cumpla la ley y se respete el voto ciudadano, de tal manera que el sistema impida que Morales Ayma y García Linera se re-re-repostulen por cuarta vez, cuando la Constitución limita a dos los mandatos posibles.


Seremos bolivianos y bolivianas de toda laya y condición, de diferentes colores de piel, de culturas distintas, de religiones varias y de ideologías contrapuestas. Lo que nos une es el 21F y su consigna: ¡Bolivia dijo NO!

Triunfaremos si superamos los escollos que vamos a encontrar, cuestionadores de la convocatoria, protestas contra los que están en la testera, reclamos por hablar 30 segundos más, insistencia en saber qué es lo que está detrás de los organizadores… y todos los peros a los que nos obliga la desconfianza recurrente que nos tenemos los unos con los otros.

La consigna interna debiera ser: no podemos pedir lo que no sabemos dar; refiriéndonos a que todos pedimos unidad a los políticos, pero ahora que nos toca, tendremos que dar la prueba de que somos los ciudadanos los que realmente estamos capacitados para construirla.

Para ello, NADIE DEBE SALIR FUERA DEL 21F y el ¡Bolivia dijoNO! Si nos mantenemos dentro de ese círculo y cuidamos de no romperlo, terminaremos siendo amigos, aprenderemos a confiar los unos en los otros, y seremos invencibles.

Sobre esa base debiéramos lograr tres objetivos. Uno primero es una proclama al país, en una página, que diga quiénes somos y lo que queremos, y denuncie a Morales Ayma como un un tirano que quiere perpetuarse para siempre, a costa de la corrupción, la mentira, la violencia y la muerte, el empobrecimiento y el retraso de un país que merece encontrar un destino propio y digno entre las naciones.

También debemos ponernos de acuerdo en al menos una actividad nacional que muestre nuestro empoderamiento, y haga temblar los cimientos de un gobierno que en pocos meses más será delincuencial y no por la cocaína del Chapare, sino porque no cumple las leyes ni el mandato del pueblo soberano.

Y finalmente se debe elegir un grupo de coordinación que tenga la capacidad de hablar con las fuerzas políticas, para que una candidatura de unidad pueda, con nuestro apoyo, ganarle las elecciones al MAS, sea o no Morales Ayma el candidato. Podemos ganarle –pienso– en las urnas y en las calles.

Eso es todo. Pasado mañana podría amanecer diferente el país, si logramos hacerlo. A eso vamos.

2 de agosto de 2018

IZQUIERDA Y DERECHA, la diferencia

La diferencia entre derecha e izquierda está en la concepción de lo que somos y hacemos los seres humanos. Eso de que en el Parlamento francés unos se sentaron a un lado y los otros al otro, lo que originó ambos términos, debe ser verdad, pero es solo una anécdota que en realidad no explica nada.

Quienes quieren detener el desarrollo de las ideologías, pensando en eso de que ya no importan la derecha ni la izquierda, que son términos obsoletos, están haciendo ideología pura y dura. Mientras existan ricos muy ricos y pobres muy pobres seguirá esto de la izquierda y la derecha.


Las derechas consideran que los seres humanos somos portadores de cualidades naturales que no se pueden alterar, así como unos son más trabajadores que otros, o más inteligentes, o creativos, el ser ricos o pobres es también parte y fruto de esa condición natural y no se puede cambiar. Así como existen gordos y flacos, hay también pobres y ricos. Es más, afirman que es positivo que sea así, porque el esfuerzo "natural" por crecer individualmente es el motor del desarrollo, la innovación y el cambio social. Los más aptos arrastran el tren de la historia, como una locomotora a los vagones de un tren.

Las izquierdas, en cambio, consideran que los seres humanos no son seres que responden a leyes naturales como las arañas, los canguros o los ornitorrincos, sino que son algo distinto, que han construido sus propias "leyes" de desarrollo.

Las abejas, por ejemplo, no requieren constituciones políticas o ponerse de acuerdo en cómo convivir con sus diferencias, es más, las que nacen obreras serán obreras por los siglos de los siglos, igual que los zánganos; las abejas no conocen el mundo de la libertad. La libertad es un hecho cultural, no natural, solo los seres humanos podemos decidir cada minuto sobre cual será nuestro futuro, individual y social. Por eso somos responsables de lo que somos y de lo que vaya a pasar (y esto sirve para juzgar a derechas e izquierdas por igual).

Desde ese punto de vista el mundo humano es pura construcción social, desde lo básico como la alimentación y la sexualidad, hasta lo más complejo, como el enmarañado enjambre de relaciones destinadas a la producción de los bienes socialmente necesarios para la reproducción de la especie; y eso implica la distribución del excedente y la riqueza.

Un ejemplo actual es el trabajo femenino que a lo largo de siglos no solamente fue poco valorado sino invisibilizado; limpiar la casa o cambiarle los pañales al niño, o cuidar a los abuelos, no era considerado un trabajo, no tenía ningún valor intercambiable en el mercado, por lo tanto y por mucho que trabajaran las mujeres, estas dependían de los hombres que accedían a trabajos reconocidos y valorados, y podían por ello traer el dinero y mantener la casa.

Ser de izquierda significa entender que la distribución de la riqueza es un hecho social, creado por los seres humanos a lo largo de la historia, y que por lo tanto es susceptible de ser cambiado: así como se hizo se deshace y se vuelve a construir, esta vez mejor, más equitativo y más igualitario. Claro que se dice fácil, pero es una ambición tan difícil que se asemeja a una utopía. Pero detrás de las utopías hemos construido y mejorado el mundo.

Y allí entra la responsabilidad ética desde la izquierda. Si se es consciente de que la desigualdad económica es un hecho histórico/cultural y que por ello se puede cambiar, al valorar la actual situación donde los ricos son cada vez menos y cada vez más ricos, y los pobres son cada vez más numerosos pero siguen igual o peor de pobres, no se puede sino asumir el compromiso de hacer algo para cambiar semejante realidad. No hay otra manera, es un asunto de vida, de valores, de integridad, de compromiso...

28 de julio de 2018

LO ESTAMOS LOGRANDO

La “unidad” en las filas de la oposición frente a las tiranías civiles, es algo difícil no solo de lograr, sino de imaginar. En Bolivia es casi imposible un programa común entre fuerzas ideológicamente divergentes.

Es lo que pasó con las mujeres entre las Kuña Mbarete que hace algunos meses sembró de pañuelos rojos el país entero, pero cuando tuvieron que sentarse a dialogar y elegir un grupo coordinador, entre conservadoras y progresistas, no lograron discutir ni diez minutos y se pelearon, deshaciendo en pedazos los sueños de quienes pensaron en su momento eso de que “nosotras las mujeres lo vamos a lograr”.

Con esa imposibilidad cuentan los tiranos para sostenerse en el poder y reproducirse pensando en la eternidad. El poder y los privilegios los unen a ellos, y a “las minorías eficaces” que los apoyan recibiendo migajas, sin poner en discusión nimiedades que solo preocupan en democracia.

Por ese motivo, cuando la ciudadanía encuentra un espacio, un tiempo y una consigna que nos agrupa, esto vale más que todo el oro del mundo. “¡Bolivia Dijo NO!” es el lugar y la consigna para sumar, porque bajo ese paraguas cabemos todos y todas, más allá de nuestras diferencias. Hace pocas semanas hicimos huir al tirano del estadio en Cochabamba, mientras miles de gargantas coreaban ese reclamo: la ley se cumple y el voto se respeta.

El régimen de Morales Ayma va a hacer hasta lo imposible por desarticular esa unidad que es un sentimiento que se comparte y se expresa; es un clamor que forma parte de lo cotidiano, y lo vamos a ver el 6 de agosto en Potosí, cuando Morales Ayma y su séquito de aduladores hagan una nueva aparición pública, de las que ya ni se atreven.

Están trasladando policías y militares para reprimirnos, junto a una inédita “policía sindical”, que no es otra cosa que grupos de civiles armados, dispuestos a defender al tirano a como dé lugar, en Potosí mañana y en cualquier otro sitio donde se los necesite en el futuro. Igual que en Venezuela o Nicaragua, el libreto es el mismo y como Maduro y Ortega, aquí lo encarna Morales Ayma.

Ese es el motivo por el que el MAS necesita que los opositores democráticos intentemos hacer pública una candidatura, cualquiera que sea, para que nos enfrentemos entre nosotros. Ahora los masistas proponen a Mesa, y Carlos con madurez y sabiduría convoca a ni pensar en ello; “no soy candidato” –dice– y yo le creo.

El ¡Bolivia Dijo NO! Hay que cuidarlo como el bien más preciado de la coyuntura, nada puede distraernos, nada debe desviarnos. El ¡Bolivia Dijo NO! no es de nadie porque nos pertenece a todos y todas, cada uno de nosotros ha hecho lo que ha hecho para que esto sea posible, no vamos a jalonearlo pretendiendo ser sus dueños, para un lado y para el otro hasta hacerlo jirones.

Más bien es momento de la colaboración, que debe ser el principal valor que enarbolemos. Durante seis u ocho meses debemos callar y mordernos la lengua, si fuera necesario, antes de expresarnos mal de quienes estén fortaleciendo la consigna, y menos hablar de candidatos; sea quien sea, esté donde esté, venga de donde venga, piense lo que piense. Aquí estamos para crecer, para cerrar filas, para acumular fuerzas.

Y a quienes actúen en contra ruta, hay que “bulearlos” hasta que se callen, hasta que se sumen, hasta que comprendan y repitan su propio "¡Bolivia Dijo NO!", que es la unidad invaluable. Primero la Ley, el voto del pueblo, el cumplimiento del 21F, que es irrenunciable, vinculante y obligatorio; eso nos une.

Después competimos entre los diferentes, pero en libertad, bajo reglas democráticas y elecciones transparentes.

11 de julio de 2018

SOBRE CARLOS D. MESA G.

Primero mi solidaridad con él, porque será los próximos meses la victima con quien ensañarse, de este gobierno ebrio de poder y decidido a hacer lo que sea necesario para atornillarse a la Silla Presidencial por los siglos de los siglos, amén. Sin importarles el rol de Vocero de la Causa Marítima ni el impacto que causará sobre el cuerpo de jueces del Tribunal en La Haya, o en Chile o en la comunidad internacional donde Mesa tiene un prestigio incuestionable, la decisión de perseguirlo hasta el último rincón de la tierra has sido tomada, en la línea que anunciaron hace meses, de llegar a 2019 sin que quede una sola voz contraria a la repostulación de Morales Ayma y menos aún, alguien que le pueda ganar con el suficiente margen como para que ni la manipulación o el fraude sirvan para algo.

Segundo, una pregunta inevitable. Cuando el régimen lo pone contra las cuerdas, no quedándole otra que defenderse utilizando todos los medios que le otorga la desportillada institucionalidad democrática que pervive a pesar de todo, ¿estará Carlos D. Mesa dispuesto a dar un paso al frente y decidir liderar la consigna del 21F y asumir sus consecuencias? ¿Entiende Carlos Mesa que golpear ahora la mesa y sacudir la historia, con toda la fuerza de la rabia que produce una acusación injusta y tirada de los pelos, es ponerse en la mira de régimen para crecer con su palabra, como la espuma, y terminar irremediablemente de candidato ganador, exactamente como nos dice que no quiere ser?

Y tercero, sobre la mezquindad de la oposición, ya no de los líderes, sino de la gente, que de pronto hemos desatado viejas broncas guardadas en el baúl de los rencores, despotricando también contra él, como se nos ocurrió hacer con otros, como cuando Samuel Doria Medina salió a defenderse contra otra acusación tan absurda como esta, reavivando su terquedad de querer ser, lo que a estas alturas es en parte un mérito más que una desventaja, que también lo es. Si la ciudadanía no contiene sus ímpetus de negación de quien pudiera tomar una batuta y esgrimirla como una espada cargada de Libertad y Futuro, malos tiempos nos esperan.

No bastan las plataformas ciudadanas, no son suficientes los clamores de unidad, las marchas de juventud y fuerza que salen a las calles exigiendo el cumplimiento de la ley y el respeto al voto mayoritario del 21F. Si no nos callamos cuando se nos da por hablar mal de quienes han sobrevivido a doce años de destrucción y desconcierto, también mal podremos quejarnos de lo que hagan ellos, los que pueden mañana enfrentar efectivamente y en nuestro nombre a la tiranía. No importa que sean Carlos, o Samuel, o Ruben, o Jaime o Luis, o renovando, Soledad, Rodrigo, Christian, María, Juan, Perico o como se llamen. ¡Hay que apoyarlos a todos, para que crezcan! Después les pediremos rendir cuentas sobre lo que vayan a hacer con ese nuestro apoyo.

14 de junio de 2018

¡MORALES AYMA ESTÁ EN MOSCÚ!

La diplomacia se ha especializado hace siglos en la recepción de visitantes ilustres que viajan de un país a otro; y cómo no, de la llegada de Jefes de Estado que visitan otro país. Esas llegadas se clasifican en Visitas de Estado, Visitas Oficiales o Visitas Privadas.

Las Visitas de Estado requieren de al menos dos años de preparación, como ha informado la Cancillería boliviana, y se acompañan de un pesado protocolo que conlleva alfombra roja en el aeropuerto de llegada, recepción por el Jefe de Estado del lugar o su Canciller, el embanderamiento de la ciudad visitada, la organización de una cena o comida de recepción y otra de despedida que ofrece al irse el Jefe de Estado visitante, declaración de Huésped Ilustre por el ayuntamiento o alcaldía de la ciudad, intercambio de condecoraciones, firma de convenios bilaterales, encuentros biministeriales o en grupo sobre temas ya acordados, y otras de menos boato. 

Las Visitas Oficiales no requieren tanto protocolo, se preparan con solo meses de anticipación, mantienen un protocolo menor aunque parecido al primero, y culminan normalmente con la firma de acuerdos puntuales sobre asuntos de mutuo interés. Y las Visitas Privadas son como su nombre dice, privadas, cuando el Jefe de Estado visitante arriba a un país por razones personales; en esos casos el Estado receptor provee la seguridad necesaria y todo puede terminar con una visita protocolar al dueño de casa, un estrechón de manos y algunas fotos para el recuerdo.

Por lo visto hasta ahora, sabemos ya qué tipo de visita programó el Kremlin para el Jefe de Estado Boliviano, ni más ni menos que la de otras personalidades que llegan a Moscú acompañando a sus selecciones de fútbol al Mundial, lo que en este caso el encuentro con Putín duró tan poco que podría calificarse como una visita de cortesía.

Será interesante ver cómo ha clasificado oficialmente el Kremlin la visita de Morales Ayma en medio del despliegue de actividades del Sr. Putin por la inauguración del Mundial de Fútbol. Se puede asegurar es que no se trata de una Visita de Estado y que los mil millones era un cuento para justificar el viaje, y que son convenios ya acordados y firmados que Morales exhibirá a su retorno como trofeos, pero que no estuvieron en la agenda Putin en ningún momento.