ALTERNATIVAS

5 de agosto de 2019

OSCAR ORTIZ


Durante los últimos días se ha acrecentado el pedido para que Oscar Ortiz, el candidato de BDN renuncie a su candidatura que está en tercer lugar, justificado por el deseo de que esos votos se dirijan a Mesa Gisbert, candidato de CC, con el argumento de que sólo así se podría alcanzar una segunda vuelta electoral entre este último y Morales Ayma.

Según la encuesta publicada ayer por Página Siete este pedido es razonable, ya que un 65% del voto de Ortiz, de faltar este, podría trasladarse a Mesa, logrando que la diferencia entre Morales Ayma y Mesa Gisbert sea menor al 10%, bajo el supuesto que el MAS no supere el 50% del voto ciudadano, cosa que está por verse, dado la potencialidad de su campaña, los recursos a los que puede echar mano, el voto que viene de fuera, el de las comunidades campesinas marginal e incontrolable, el Tribunal Electoral a su favor, etc.

Pero este pedido es imposible, porque Ortiz no puede abandonar Santa Cruz, que es el bastión del poder regional del MDS que lidera el Gobernados cruceño Rubén Costas, quien pretende ser el próximo Alcalde de esa capital, mientras Ortiz, cabalgando la victoria regional en las generales de Octubre, se postularía a la Gobernación.

Ese es el motivo principal por el que el candidato cruceño no puede dejar a los suyos a su suerte y no puede aceptar el pedido de hacerse a un lado. Es más, de lograr una clara victoria regional, con una dispersa pero importante votación en otras regiones, su poder podría erigirse como la única trinchera legislativa contra la posible radicalización del autoritarismo desde el gobierno nacional. Tampoco eso es despreciable.

Finalmente es ahora, más que nunca, que los cruceños necesitan instalar un liderazgo, individual y partidario (político/ideológico) con raigambre nacional. Hoy se lo plantean a sabiendas de su poderío económico y lo determinante que será en el futuro; por donde vaya Santa Cruz se irá Bolivia, eso lo sabemos todos, y no podemos dejar semejante bastión en manos de Morales Ayma.

30 de julio de 2019

¡CHANTAJE!

Los últimos días he recibido preguntas y reclamos sobre la posición que he asumido frente a las elecciones generales del 20 de octubre. Amigos y hasta desconocidos han apelado a mis resentimientos, frustraciones y hasta odios, lo que tenía previsto de antemano, porque así sucede en medio de las campañas cuajadas de pasiones.

Prometo solucionar el tema con un o una psicoanalista una vez terminada la campaña. Mientras tanto me contentaré con explicar las razones que me han llevado a concluir que no vale la pena concentrar el voto en ninguna candidatura y esgrimir la consigna de que cada quien vote como bien quiera.

A finales de octubre del año 2018 sostuve una reunión con el líder de Comunidad Ciudadana y un par de altos dirigentes, en la que acordamos tres cosas, sin pedir yo nada a cambio:

1. Construir un relato desde la oposición democrática, como horizonte político alentador con capacidad de enamorar a la ciudadanía, para enfrentar la repostulación trucha e ilegal de Morales Ayma y García Linera, que cuenta con un relato propio que no ha sido respondido aún, a pesar de sus serias limitaciones.

2. Organizar un sistema que permitiera que a todo militante, simpatizante o adherente se le otorgara un lugar y una tarea, para no dejar descolgados y sin rumbo a miles de personas interesadas en participar, cosa que hoy sucede.

3. Preparar una base de datos para organizar desde un inicio el Control Electoral como una forma de reclutar voluntarios, activándolos y capacitándolos desde un inicio.

4. También hablé de la necesidad de acopiar insumos. Cien mil banderas –dije en ese momento–, porque había que llegar hasta el último rincón de la patria, portando narrativa, organización, candidatura y material de campaña. “Somos diferentes –me aclaró José Antonio Quiroga– aquí cada quien va a cocer su propia bandera”. Quedé patidifuso y ni se me ocurrió seguir con la lista de gorritas, chalecos, pelotas, credenciales, cintillos, etc.

Estoy seguro que, de haberse cumplido esas tareas, la realidad sería distinta hoy, y que estaríamos en condiciones no solo de disputar una segunda vuelta electoral, sino de ganar en la primera. Yo hice mi trabajo y todas esas herramientas fueron puestas a disposición pública, con el apoyo de personas amigas que creyeron en un proyecto de tal envergadura.

Y ahí están los resultados. No hay narrativa esperanzadora, todo se reduce a un programa que nadie va a leer. Tampoco hay organización partidaria, ni para acompañar las candidaturas senatoriales o uninominales, que ahora se promuevan por cuenta y riesgo de respetables candidatos y candidatas que no tienen ninguna experiencia. No hay material y es una pena ver a quienes apoyan este descomunal esfuerzo, caminando sin distintivos, sin colores, sin afiches, sin nada de nada. Mucho me temo que no hay capacidad siquiera de organizar un acto de masas para abrir o cerrar esta campaña.

Y para qué mencionar el Control Electoral. Más de treinta y un mil mesas con un promedio de 280 electores cada una, que hay que vigilar y de las que hay que conseguir un acta y llevarla a un centro de cómputos para defender el voto, frente a la manipulación que la ciudadanía teme que podría convertirse en un bochornoso fraude. Espero que sea cierto que Oscar Ortiz viene preparando su Control Electoral responsablemente desde hace un año.

¿Así piensan enfrentar a Evo Morales Ayma? Les pregunté a los de Comunidad Ciudadana, uno a uno y varias veces, ante el augurio de un estruendoso fracaso.

El 29 de marzo de 2019 escribí: LA ESTÁN CAGANDO MUCHACHOS

El 19 de mayo volví a insistir: UNIDAD UNIDAD UNIDAD

El 29 de mayo los mandé a rodar, tirando las puertas para no volver jamás.


De octubre de 2018 a esta fecha, la candidatura de Carlos Mesa se ha desplomado de una intención de voto de 39% a un 25%. Las fallas estructurales que sufre esta campaña no tienen remedio, porque ya no pueden realizarse los ajustes necesarios, o porque es demasiado tarde para hacerlos.

Carlos Mesa va a perder las elecciones y Morales Ayma va a ganar seguramente en la primera vuelta. Y no es por culpa de Oscar Ortiz, ni porque yo u otros atrevidos critiquemos tantos errores.



La encuesta inicial levantada por Ilia Fortún hace un año fue útil para iniciar y negociar la candidatura en solitario (por eso le acusan de ser el responsable de la falta de unidad). Decía que a Mesa lo apoyaría una mayoría electoral si se presentaba solo, lo que le permitió expulsar de su lado a todos los que querían acompañarlo, esgrimiendo la idea de la #UnidadPosible. Pero una vez encaminada, era menester sumar a todos y todas las y los bolivianos que le habíamos dicho NO a la repostulación indefinida de Morales Ayma, para lo que era imprescindible abrir las compuertas y otorgarles un merecido lugar a quien viniese a ofrecer apoyo y trabajo; al no hacerse así se permitió la pérdida del impulso inicial y la Candidatura, cada vez más solitaria terminó por desbarrancarse.

La consigna que les queda, ya que o no tienen o lo han perdido todo, es el “O votan por mí, o están brindando su apoyo al candidato ilegal que quiere eternizarse”. Y esa consigna, bajo la óptica que he resumido suena a un chantaje, porque ellos, yo y todos ustedes (que leen estas lineas) saben que la opción de ganar se ha esfumado, consolidando las terribles consecuencias futuras por semejante absurdo. Y se ha perdido porque hay quienes no han hecho las tareas correspondientes; no por otra cosa.

He decidido hacer una campaña solitaria, invitando a la ciudadanía a no dejarse engatusar, a no esperanzarse por imposibles, y concentrarnos en construir una o varias trincheras democráticas y verdaderas, para resistir lo que viene a continuación. Pero esa es otra historia y tendrá que explicarse en otra ocasión.

19 de mayo de 2019

UNIDAD UNIDAD UNIDAD

Pasado el huracán Almagro, que al menos a mí me dejó patidifuso, por esa capacidad de borrar en un zipizape lo que anteayer dijo y defendió, para reemplazarlo con una aceptación tácita de la impostura del gobierno del MAS y de Morales Ayma, que han impuesto (ahora si que con todas) su re-re-reelección contra la Constitución y la mayoría de las y los bolivianos que votamos NO a la posibilidad de cambiar esa norma que la impide. Pasado el vendaval –digo–, se ha reforzado el clamor general que le pide UNIDAD a la oposición democrática, como único camino de terminar con la tiranía que gobierna Bolivia.

UNIDAD   UNIDAD   UNIDAD
¿Cómo lograrlo?


Permítaseme ensayar alguna receta, a modo de soliloquio y con la esperanza de ayudar en la reflexión y decisiones de quienes están concernidos en ello:

¿UNIDAD en torno a quién? A no dudarlo y dado que no hay tiempo ya para otra cosa, en torno a los candidatos con mejores opciones, que nos gusten o no, son Carlos Mesa y Gustavo Pedraza. ¡Pero si has sido tan crítico con ellos–me dirán– y es cierto, pero también he dejado claro que no nos queda otra.

¿Quiénes están dispuestos a unirse? En primer lugar habría que mencionar a los no-competidores, que sin perder mucho, ni en votos, ni en identidad política, podrían apoyarlo; me refiero a Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina. El apoyo claro y firme de ambos mostraría que hay un camino de #UnidadPosible y cambiaría el escenario, insuflando esperanza y optimismo a una candidatura que a ojos vista y por sus propios errores se ha desinflado las últimas semanas.

Ambos personajes son sustanciales en estos momentos y estoy seguros que no habrán de quitarle "el poto a la jeringa" ante una necesidad semejante. El vuelo internacional que ha logrado Tuto Quiroga peleando contra el dictador Maduro en Venezuela, junto al prestigio recuperado por Samuel Doria Medina tras su renuncia y su llamado consistente a la UNIDAD en la política local, son factores que han de servir de combustible para "gatillar" una recta final de la campaña; la presencia de ambos puede recuperar varios puntos electorales de ventaja a favor de Carlos Mesa. Y ni qué decir de la experiencia acumulada, sobre todo en temas de control electoral, que requieren de un know how que Comunidad Ciudadana no tiene ni de lejos y que en los meses que quedan no va a lograr construir, a pesar de la gran voluntad de los bolivianos de a pie por intentar colaborar en ello.

¿Quiénes no están dispuestos? Oscar Ortiz y seguidores, es decir el núcleo cruceño que sostiene la fortaleza del MDS (los verdes, para los amigos), que pareciera que han decidido contentarse con un pequeño espacio de representación parlamentaria, a cambio de romper toda posibilidad de victoria electoral de la candidatura mejor posicionada.

El resto de candidatos (y lo digo con respeto, porque conozco de ellos y sé de sus méritos y valores), son, en este caso, irrelevantes, aunque como "lo gentil no quita lo valiente", bien haría Comunidad Ciudadana en considerarlos.

Si esto es verdad, la #UnidadPosible está en manos de Carlos Mesa y sus muchachos. A más de convocar la sensibilidad ciudadana de quienes somos conscientes de que no queda otra que apoyarlos y votar por ellos, mientras fideliza parte del descontento que votó por el MAS pero ahora busca otros derroteros, tiene que hacer Política (con mayúsculas) de altura, es decir, coger el teléfono y llamar a Oscar, Samuel y Tuto y proponerles una salida conjunta. Hasta ahora ellos han expresado su voluntad, pero al igual que a muchos, no les "han tirado bola" y tampoco se trata de que se pongan a rogar por apoyarlo; pero el dialogo entre ellos permanece abierto, o sea que no estoy pidiendo demasiado.

Digo Política de altura, porque estos señores, poderosos en sí mismos (dinero, poder, prestigio, que de tenerlos, los tienen), le van a preguntar: ¿A cambio de qué, Carlitos? Y ahí se pondrá a prueba la grandeza de Carlos Mesa, que tiene que ceder espacios y ofrecer cosas, que esa es la política desde siempre; sobre todo con Ortiz, que a estas alturas tendría que justificar un viraje con algo muy grande que pudiera conseguir en beneficio de los suyos. La UNIDAD alrededor de uno mismo es algo que se construye, no que cae desde el cielo a cambio de nada.

Si quienes dirigen Comunidad Ciudadana creen que ellos solos pueden enfrentar y vencer a Morales Ayma están equivocados y tienen que tomar conciencia de ello. Ya lograron posicionar la candidatura de Mesa como la única posible y lo hicieron con el discurso de que “toda alianza nos perjudica”, y estuvo bien porque fue efectivo. Ahora ya no sirve, ésta es otra etapa, donde lo preponderante debe ser “nosotros somos la UNIDAD (posible)” y eso es haciendo, dando, cediendo, negociando, atrayendo, atando, construyendo…

12 de mayo de 2019

La OEA en el Chapere

La figura de Luis Leonardo Almagro Lemes, Secretario General de la OEA es controvertida. Militante del Frente Amplio del Uruguay, coalición de la izquierda democrática que gobierna ese país desde hace décadas, pero expulsado del mismo por su posición frontal y confrontacional contra la tiranía de Maduro en Venezuela, fue Embajador y Canciller de Tabaré Vasquez y José Mújica.
Su visita a Bolivia los próximos días no es un viaje improvisado; se viene organizando hace meses en la sede de la OEA en Washington y está referido a actividades programadas con la Cancillería boliviana relacionadas con actividades del Organism Interamericano que Almagro preside, centralmente sobre el rol de la OEA durante las próximas elecciones generales en 20 de octubre de 2019. Hasta allí no hay Chapare, ni coca/ccaina, ni proclamaciones truchas.
Como los masistas son ladinos y se consideran vivillos, además, quieren aprovechar esta visita para poner en la agenda, tanto el Chapare para destacar el gran esfuerzo plurinacional para que la coca no se convierta en clorhidrato, como para hacerlo sentar a la derecha del Evo en el atril levantado en pleno aeropuerto de Chimoré, único sitio que puede dar cabida a semejante multitud, que los masistas están obligando a concentrar para proclamar al candidato ilegal que quiere ser Presidente por cuarta vez, aunque las leyes bolivianas establezcan un máximo de dos, y un referéndum lo prohíba.
¿Se va a prestar a esto el Sr. Almagro?
No, no se va a prestar. No va a ir a la proclamación, de eso estoy seguro, por razones de principio también, pero y sobre todo, porque su investidura no lo permite, y encontraría frente suyo el rechazo de la mayoría de los países miembros de la OEA. Al Chapare puede que vaya, finalmente es una invitación de su anfitrión, aunque Almagro sabe perfectamente lo que esto significa y a más de felicitar por los esfuerzos a Su Excelencia, como es de rigor y educación, tendrá que reflexionar públicamente sobre lo que significa el tráfico y el consumo de cocaína en la región. Habrá que ver con qué nos sale el controvertido Sr.
Pero lo que sí tiene que hacer Almagro es reunirse con Carlos Mesa y con Oscar Ortiz (pudiera incluir a otros más, pero no es relevante), así sea por separado, y brindar declaraciones claras sobre lo que es y no es la democracia en el Continente, y decir cosas al respecto también sobre Bolivia. Esto depende mucho de la gestión que Carlos y Oscar puedan hacer; al menos le he pedido al primero (a ver si lo considera) que llame a Almagro y le advierta (aunque él ya lo sabe, seguro) del contexto al que está llegando; y haría muy bien el Representante Residente de la OEA en La Paz, enriqueciendo la Agenda de Trabajo del Secretario General, con un encuentro trascendente durante su visita, con las oposiciones que representan al final de los finales, lo poco de democracia que queda en este nuestro país maravilloso.

29 de marzo de 2019

LA ESTÁN CAGANDO MUCHACHOS

No me gusta escribir este tipo de cosas, pero si no las digo ahora me va a salir una úlcera del tamaño del un volcán, porque considero que estamos aún a tiempo de hacer mejor las cosas y lo pongo así, para que ellos reaccionen de buena manera, aunque casi es demasiado tarde. Aclaro que, como yo, muchos que pensamos lo mismo, vamos a trabajar por una candidatura como la de Carlos D. Mesa G., con o sin su permiso, porque la situación trasciende la buena o mala voluntad suya o la de quienes organizan su campaña. Este es un problema de todas y todos los bolivianos, o sea que no se me recientan, como suelen hacer, acostumbrados como están a mirar tan desde arriba.

Y es que, así como la caída de Morales Ayma en las encuestas se ha estancado en un 30% de intención de votos, el crecimiento de Carlos Mesa se ha estancado también en un 30%, quedando ambos empatados, lo que no es suficiente, dadas las circunstanciaras que impelían a construir una tendencia de concentración del voto ciudadano en una candidatura ganadora, porque el descontento del electorado oficialista esta vez sí lo hace posible; porque la apuesta era superar esa barrera, dado el buen gatillamiento del inicio de la campaña que lo mostraba como un potencial vencedor. Finalmente si en las anteriores elecciones Reyes Villa, Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina se movieron en el rango de un 26 a un 29 por ciento, ¿cual es el mérito de Carlos Mesa si solo va a repetir esa votación?

Algo anda mal, muy mal.

El único motivo por el que la ciudadanía diversa y unida puede apoyar y concentrar su voto en una candidatura, en este caso la de Comunidad Ciudadana, es para sacar a Morales Ayma del poder y recuperar la Democracia en Bolivia, a sabiendas de que lo que se viene será un gobierno de transición, que lo único que podrá hacer será devolver la independencia a los poderes estatales, fortalecer las instituciones para que deje de imperar el capricho de un caudillo, respetar las leyes, meter a los corruptos en la cárcel y avanzar en un posible Acuerdo Nacional para enfrentar futuros temas que nos son trascendentales.

Contrariamente, la última orden interna en Comunidad Ciudadana fue que las plataformas aliadas deben autodestruirse, porque dentro de Comunidad Ciudadana no se aceptan corporaciones, ni gremios, ni sindicatos, ni nada de nada que quiera expresarse orgánicamente a su interior; aunque sí aceptan a las personas como individuos, uno por uno. Los dirigentes están preocupados, porque sus plataformas son antiguas, existían antes que Comunidad Ciudadana y les otorgan, mas que esta, identidad y cohesión a su trabajo. Yo me imagino a las plataformas, los sindicatos, los gremios, los movimientos sociales, las barras del fútbol, los clubes de amigos, las promociones de cursos en colegio, como gallinas sin huato, buscando otro corral donde los valoren, los acepten y los tomen en cuenta. "No queremos servir sólo de escaleras" -dicen-.

El país no va a juzgar a Carlos Mesa ni a su equipo porque tengan un maravilloso programa, ni por lo apuestos y bellas que son, ni por lo honestos que parecen, ni por los principios que proclaman. No los vamos a juzgar porque supieron mantener la naturaleza y pureza de su proyecto -como me han dicho alguno de ellos con las mejores intenciones; porque por mantener incolumne lo que piensa un grupito, pueden (podemos) perder las elecciones y repetir lo que nos ha venido pasando los últimos tres comicios generales. El país los va a premiar por intentar unirnos, sin exclusiones, a moros y cristianos, indios y blancos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, cambas y collas, conservadores de derechas e izquierdistas democráticos y hasta masistas descontentos y frustrados (que los hay y muchos), para votar por Carlos, para controlar el voto, para defenderlo contra el fraude que se viene preparando. Por eso los vamos a juzgar.

¡O sea que déjense de pendejadas, y pónganse a trabajar!