ALTERNATIVAS

16 de octubre de 2011

LAS LECCIONES DE HOY

Tres son las enseñanzas que nos dejan las elecciones judiciales de este domingo, junto a la contundente victoria del rechazo (abstención + votos nulos+ votos blancos), que es un verdadero plebiscito popular a la gestión gubernamental de Evo Morales Ayma y sus seguidores:

1.- La ciudadanía ha reaccionado definitivamente y sin retorno, frente a los acontecimientos políticos y económicos, expresado su descontento. Seguramente los motivos son diversos y no se debe afirmar que se trata de una voz unívoca, sino al contrario, ninguno de los grupos, personas o líderes que hemos procurado este resultado, puede arrogarse la victoria del rechazo como si fuera propia.

2.- El gobierno deberá entender que se le está solicitando un cambio de actitud y de perspectivas en el manejo de los aparatos estatales bajo su responsabilidad. Ha llegado la hora de un alto en el camino, un balance profundo y de rectificar las equivocaciones, abriendo la escucha y atención a opiniones diferentes, con las cuales consensuar las decisiones que quedan por tomar y administrar los próximos tres años de gobierno del MAS.

3.- La oposición tiene que aprender que la unidad hace la fuerza. Que si los opositores (en un espacio político que va desde el liberalismo social hasta el socialismo democrático, incluido el ecologismo emergente y el indianismo democrático) al modelo neopopulista del etnonacionalismo autoritario, caminamos en una sola dirección, el MAS no volverá a ganar otras elecciones. Pero si la unidad no se logra construir y consolidar por sobre las aspiraciones y los proyectos personales de algunos dirigentes que creen que son irremplazables y únicos, volverá el MAS a aprovechar de la dispersión y el desacuerdo.

Esta responsabilidad pesa sobre las personas que de manera lúcida, hamos demostrado un compromiso militante con la democracia. Ya no podemos permitirnos el lujo de la desunión. Es imprescindible un impulso de unidad que abarque todo el espacio democrático no populista, no étnico, no racista y no excluyente, para garantizarle a la población que su voto de descontento y rechazo ha sido escuchado y tomado en cuenta, como una consigna de lucha central e insoslayable.


Propongo construir una Mesa Ciudadana de Unidad Democrática, que trabaje desde abajo con las instituciones, grupos, movimientos y personalidades que, sin exclusiones, estén aptas y habilitadas para enfrentar este desafío; sobre todo los y las más jóvenes, que han demostrado las últimas semanas, que están dispuestos a una batalla democrática en nuevas condiciones y con reglas renovadas. Una Mesa de Unidad que provoque una reacción de la ciudadanía y la opinión pública, que estigmatice y haga imposible todo intento personalista de fragmentación de lo que el voto rechazo de hoy nos está mostrando y reclamando.

15 de octubre de 2011

NO al engaño electoral

Ha llegado el momento de las elecciones judiciales, un experimento único en el planeta Tierra, que convoca a la población de un país para que legitime a través de su voto (que es obligatorio en Bolivia) la elección de jueces y magistrados con jurisdicción nacional, que han sido previamente escogidos por el partido gobernante y avalados por Su Excelencia, el omnímodo Presidente Evo Morales Ayma.

Recordar que la convocatoria a la presentación voluntaria de los candidatos (solo abogados, desde luego) incluyó la presentación de los correspondientes méritos (sobrevaluando la experiencia sindical) y una presentación oral de 20 minutos, frente a los legisladores que ni asistieron siquiera a escuchar las horas de cháchara pre-electoral. Llegado el momento de la votación en la Asamblea Legislativa, se presentó la lista por orden alfabético y sin ninguna referencia personal, a la que votaron los masistas, haciendo honor a su contundente mayoría, de acuerdo a una lista ya pre-establecida.

[caption id="" align="aligncenter" width="220" caption="Candidato(a) electo(a) como juez o magistrado"][/caption]

El Órgano Electoral Plurinacional, a través del Tribunal Supremo Electoral (para resumir se le apoda “La Banda de Ovando”), convocó a las suigéneris  elecciones para el domingo 16 de octubre: Prohibido hacer campaña, no se pudo apoyar ni criticar a ningún candidato, la prensa antes de hacer una entrevista debió hacer aprobar el cuestionario por la propia Banda de Ovando. Y el para el día de la votación, no hay control electoral, ni delegados ciudadanos en las mesas, ni observadores nacionales de ningún tipo, no se permiten resultados a boca de urna, se suspende el uso de la tinta indeleble, tampoco hay copias de las actas de escrutinio o si las hay, no hay nadie a quien entregárselas.

Resultado, un día antes de las elecciones, el 90% de los potenciales electores no conoce ni puede mencionar siquiera un nombre de candidato en su región; tampoco sabe la gente qué es lo que está votando y eligiendo, ni para qué. Lo que sí se sabe es que hay la posibilidad de un fraude monumental que le permita al gobierno decir, si o si, que ha triunfado y que los bolivianos somos los únicos seres humanos en el mundo mundial y en la historia que hemos elegido a nuestros jueces por voto universal y directo.

¿Para qué? Para tres cosas: 1) para avalar desde la justicia todo lo que decida el Gobierno nacional, así sea contra la ley, como acostumbra (“una justicia que defienda al Estado, que es de todos”, dicen), 2) para que desde la próxima semana se acreciente la persecución judicial a los opositores (políticos y periodistas fundamentalmente), y que no haya fiscal ni juez donde defenderse y 3) para que Su Excelencia tenga quien le diga que ¡SI!, cuando pregunte si es legal el volverse a postular para un tercer mandato como Presidente plurinacional. Ese es el fondo-fondo del asunto; para eso nos han metido a todos en este lío y han previsto semejante fraude.

Por eso la gente ha dicho que va a votar NULO. Para no avalar con su voto obligado la designación de una caterva de obsecuentes, que se harán llamar magistrados con mayúsculas. Hay muchos que han decidido no ir a votar pese a las sanciones, otros que piensan que es mejor votar en blanco.

Abstención + votos en blanco + votos nulos = rechazo ciudadano y popular al engaño electoral.

El gobierno sabe que el voto rechazo será contundente y puede llegar a ser definitivo. Yo pienso que estas elecciones son el peor error que el MAS ha cometido y que marcarán un antes y un después, más claro aún que el pasado “gasolinazo” de diciembre del 2010.

Para curarse en salud, la Banda de Ovando ha anunciado que no se contabilizarán los votos blancos o nulos, y que los resultados desglosarán solamente los votos que sean válidos. El Vicepresidente de lo plurinacional –Álvaro García– ha remarcado que con solo 131 votos o más, cualquier juez elegido gozará de legitimidad. Desgraciadamente para ellos, la diferencia entre votos válidos y votos emitidos puede llegar a ser tan grande, que no habrá manera de ocultar el rechazo popular.

A más de todo ello, un segundo factor que será determinante el día de mañana, es la absoluta desorganización. No solo que la gente no sabe ni cómo ni para qué votar, sino que las reformas introducidas en las maneras y los medios para emitir el voto, generarán una enorme confusión. Desde los dos millones doscientos cincuenta mil metros cuadrados de papel que han sido necesarios para imprimir cinco millones de una enorme papeleta de 90 x 46 centímetros, con casi cincuenta fotografías y nombres cada una, en cinco columnas de cuatro colores, hasta el recuento de veinticinco millones de votos (porque cada ciudadano votará cinco veces) a mano y sobre una hoja de papel tamaño resma, que nadie sabe a qué hora terminará, rellenado en la noche y entre cuatro, un acta sobre la que no hay garantía alguna de que no pueda ser cambiada por otra en el camino, sin que nadie pueda reclamar o denunciar nada de nada.

Esto es una broma de mal gusto. Imaginarán ustedes las razones, más que suficientes para salir a votar, marcador en mano y unas ganas enormes de tachar.

9 de octubre de 2011

ANULAR

La indignación ciudadana con las elecciones judiciales es tal, que en las redes sociales se podría intentar medir la proporcionalidad de la bronca con el sistema propuesto por la gente para anular su voto.

Se ha propuesto que con marcadores (indelebles o de agua, da igual) se marquen todas las casillas, sea con una raya o una equis, o una mancha vertical (recuerde que hay que marcar las cinco columnas, sino le pueden hacer valer un voto.

Se ha propuesto una manera práctica y se puede ver en http://bit.ly/nOaZe7

No hay que olvidar que en esta ocasión no hay delegados de mesa que controlen la validez de los resultados que se envían al Órgano Electoral Plurinacional (así se llama ahora la que fuera una prestigiosa Corte Electoral), donde la Banda de Ovando se encargará de sumarlos y vaya uno a saber cómo lo harán y a favor de quienes, porque tampoco hay control de nadie en ese momento. Entre cuatro paredes pueden manipularlo todo sin que haya nadie que les diga nada.

Se ha propuesto una manera de dejar testimonio de lo que ocurra o hacer denuncias, por teléfono, celular (mensajito), correo electrónico o llenando un formulario en el lugar http://mivotocuenta.org.bo/

Si la bronca y el rechazo es tan fuerte se pueden utilizar otros métodos. Cosas que se dicen en la Red: marcar los votos con engrudo en la papeleta, o con Carpicola, o con una barra de Uhu, produce el mismo resultado, aunque no sé cómo podrá cada mesa contabilizar ese tipo de voto.

Con un lanzallamas sería genial, pero no se debe, porque está prohibido.

1 de octubre de 2011

EN LOS LÍMITES DEL ENFRENTAMIENTO CIVIL

coyuntura para principiantes


Seis años de etnonacionalismo en el gobierno de Bolivia han bastado para convertir nuestro país en un lugar para violencia intercultural. Bolivia es un país productivamente atrasado, dependiente de la extracción de minerales y gas, pero nunca como hasta ahora, con tal alta corrupción gubernamental y un centro productor y exportador de cocaína. Lo más grave, una sociedad donde se han reavivado las diferencias y los odios étnicos.


El partido de gobierno (MAS) es una agrupación política campesina sin estructura orgánica, que funciona como una federación de sindicatos, que encuentran así una forma de acceder a las ventajas del poder estatal y a la distribución de dinero gubernamental, que se utilizan para la captación de adhesiones y el mantenimiento de lealtades, a cambio de un apoyo obsecuente con todo lo que determine el régimen. Evo Morales es el caudillo, autoproclamado lider espiritual aimara, promete a los suyos la victoria sobre siglos de colonialismo de cultura occidental.

Los primeros años de gobierno le sirvieron para concentrar todo el poder posible, borrando la independencia de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y centralizando las decisiones en sus manos como cabeza del gobierno, líder del partido gobernante y jefe de las federaciones agrarias de campesinos que cultivan coca. Logrado este primer objetivo, le corresponde ahora la construcción de la hegemonía, o el "poder total", como dice Alvaro García Linera, Vicepresidente.

La coca es un elemento central para entender lo que está pasando en Bolivia. Los cocaleros del Chapare, cuya producción se destina a la elaboración de cocaína, han apoyado y financiado gran parte de las campañas del actual Presidente. Desde el Palacio de Gobierno en La Paz, son los cocaleros,  sus asociaciones gremiales y otros aliados, quienes determinan (en última instancia) el destino de la nación, apoyados por los servicios de seguridad de los gobiernos de Cuba y Venezuela. La idelogía del grupo gobernante ha decantado, como antaño, en un desarrollismo dependiente y depredador, y su conducta, como antaño, en prácticas populistas de lo nacional-popular boliviano, como el viejo MNR.

Los campesinos cocaleros están ahora decididos a ampliar su frontera agrícola y han penetrado en el “Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure” (TIPNIS), tierra protegida desde décadas y uno de los lugares de mayor biodiversidad en el planeta Tierra. Allí viven otras comunidades aborígenes que están siendo avasalladas y que protestan por ello, habiendo iniciado una larga caminata, hasta la sede de gobierno en La Paz, para reclamar el respeto a sus territorios ancestrales. Evo Morales ha desatado sobre ellos una represión violenta, pero la solidaridad y el apoyo de las ciudades han obligado al gobierno a retroceder en sus pretenciones.

Ante la imposibilidad de detener y dispersar la protesta que se acerca a la capital del país, el gobierno está organizando (la fecha es el próximo 12 de octubre, con el simbolismo que implica) a los campesinos aimaras en una contramarcha sobre la ciudad capital, que podría derivar, como nunca en la historia de Bolivia, en un enfrentamiento étnico de proporciones. Aimaras contra yuracarés, chimanes y trinitarios, acompañados por cientos de ciudadanos de todas las clases, razas y culturas, asemejan en algo esta historia al inicio de las masacres étnicas en Ruanda. Así de grave aparece el problema, si no detenemos esto a tiempo.

Hay altos dirigentes en el gobierno boliviano del MAS que sueñan con una victoria para que el colonialismo interno pueda imponer a los aimaras sobre toda otra cultura, como en las peores épocas de fascistas y nazis en otras partes del mundo.

La mayoría de mestizos que conforman las clases medias urbanas, observan casi impotentes el avance de los acontecimientos, mostrando su clara solidaridad con las etnias indígenas minoritarias de los marchistas del TIPNIS, pero poco pueden hacer en su defensa, desorganizados como están y sin representación política, dadas las asimetrías impuestas desde una Constitución Política etnoracial recientemente aprobada.

La pregunta obligatoria es: ¿Quién o quienes se benefician con un enfrentamiento civil de estas características? Tengo tres hipótesis, que pueden correr paralelas. Los sectores no democráticos de la oposición residual, que desean que Evo Morales terminé ya, sin entender que el final debe ser democrático y por las urnas, o no habrá final; unidos a ellos pueden concurrir intereses de otros gobiernos que sienten que el MAS es una verdadera molestia en el continente. Otros grupos informales que tienen rencores profundos, porque han sido (o se sienten) lastimados, humillados, vejados, entre los que destacan los aparatos represivos del propio Estado. Finalmente está una caterva de psicópatas que creen que están haciendo la revolución (para ellos con mayúscula) y que caminan desde el gobierno hacia el enfrentamiento final, y de ellos se conocen varios con mucho poder de decisión e influencia sobre los actores de este encontrón. Entre todos pueden estar azuzando el conflicto, minuto a minuto.


No permitamos que esto suceda.


Protejamos a los marchitas del TIPNIS que caminan hacia La Paz.


Denunciemos las intenciones fratricidas del etnonacionalismo autoritario que gobierna Bolivia.