ALTERNATIVAS

31 de enero de 2017

TIRAR LA TOALLA*

Estados Unidos de Norteamérica votó por Donald Trump y su proteccionismo trasnochado, en contra de la globalización; fue una reacción tardía que otros vivieron antes, afirmando sus costumbres e identidades locales frente al monstruo estandarizador que pasó por encima de todos con el peso de una aplanadora, de allí tanta Europa de las Regiones, el localismo y líderes con mentalidad provinciana en el mundo, de allí tanto financiamiento a las identidades como el indigenismo indoamericano. En América Latina nos encontró vulnerables, con nuestras sociedades y estados a medio construir y una cultura ciudadana poco desarrollada, lo que fue y es una desventaja para enfrentar los retos que significa participar (que en en capitalismo puro y duro quiere decir competir) en los procesos desatados por la marea expansiva del mercado global.

La respuesta defensiva** fue el populismo, las promesas fáciles a los problemas urgentes; el tiempo de las decisiones apresuradas se impuso dada la premura de las demandas emergentes, lo que dio sustento a la acción antisistémica, que piensa el poder por encima de las instituciones y algunas veces hasta por encima de las leyes. Unas sociedades más que otras tuvieron y tienen la capacidad de frenar este ímpetu que resultó en esencia antidemocrático, y unas más que otras dejaron inermes sus instituciones, como en el caso venezolano o boliviano.

Pero Estados Unidos de Norteamérica no es Bolivia ni Venezuela. Finalmente Evo Morales Ayma podrá quedar en la historia de la política internacional como un jefe tribal que alcanzó la presidencia de un país con el que hizo lo que quiso hasta dejarlo como nos va a dejar, y del que se recordarán dichos como el de los homosexuales que se volvieron tales por comer pollo o los calvos por tomar Coca-Cola en exceso. El caso de Trump es otra cosa, se trata de la primera potencia del mundo, el mismísimo imperialismo que tiene la culpa de todo, que ha decidido ocultarse en su caparazón y meter la cabeza en un hoyo ante los desafíos de la globalización. Estados Unidos de Norteamérica ha tirado la toalla.

Es por eso que Trump abre una nueva era. Trump es la rendición, es el bajar los brazos y escabullirse del esfuerzo que significa para cualquier Estado el tratar de liderar el escenario a escala global. Trump es la puerta para que otros asuman ese rol, justo cuando parece que los chinos sí están dispuestos. Una China autoritaria, capaz de tomar y ejecutar decisiones en tiempos cortos; una sociedad cuya cultura se sustenta en valores distantes a los de libertad, igualdad o solidaridad y la defensa de los derechos humanos y las democracias; una China, en fin, que está física y mentalmente preparada para salir de su introspección milenaria y arrasar con el mundo, llevándose por delante lo que sea necesario.

En Europa o en Norteamérica (Canadá y EE.UU.) hay leyes que penalizan a las empresas que sobornan gobiernos extranjeros donde las transnacionales invierten; en China no. En occidente hay reparos culturales, legales e institucionales sobre las actividades industriales y comerciales depredadoras del medio ambiente, y si no, el activismo social está para compensar su falta; en China no. En las democracias de occidente existen parlamentos donde la construcción de mayorias para aprobar una ley o echar otra para abajo tiene un costo de movilización y convencimiento muy complejo, porque la construcción de pactos y consensos implica la participación de muchos y eso toma su tiempo; en China no.

Estados Unidos se ha rendido frente al costo interno que significa liderar al mundo, por eso ha elegido un líder provinciano, una opción que se mira el ombligo y retrocede décadas, pensando en su industria automotriz y en sus agricultores y sus vaqueros, en tiempos del Internet y del conocimiento***. Estados Unidos de Norteamérica ha decidido cederle la hegemonía mundial a otros. Se viene una nueva repartija del mundo, los latinoamericanos seguiremos siendo el "patio trasero" de la potencia decadente, y será mayor la autonomía de las potencias regionales emergentes, por eso resentiremos el cambio con demora y será menos dramático y violento que en otras latitudes, pero debemos ser conscientes de lo que está sucediendo, porque el atractivo del autoritarismo asiático será muy fuerte, alentando el empoderamiento de los sectores más regresivos y conservadores de nuestras sociedades durante mucho tiempo.

¿Cómo combatirlo? ¿Cómo no irnos a pique con el barco que ha decidido encallar? Conocemos la receta base, pero habrá que dedicarle tiempo a encontrar los condimentos adecuados a la coyuntura: ¡No más muros! Más apertura, más institucionalidad, mayor respeto a las leyes, impulso y sostenibilidad jurídica a las inversiones nacionales y por encima de las fronteras, respeto a la ciudadanía y a sus derechos, a los derechos humanos también; más participación por canales legales y pacíficos, menos confrontación callejera, menos corrupción, menos narcotráfico; más democracia y mejor democracia. Educación, educación y educación, el capital humano es lo más valioso de todo en este tiempo. Y pactos y consensos sólidos, a largo plazo y altamente participativos, un país dividido en dos (como Venezuela o Bolivia actuales) no tiene nada que  incidir ni competir ni conseguir en esta época.

La respuesta boliviana a los tiempos de Trump debe ser la reconciliación interna y la búsqueda de un nuevo régimen que haga del acuerdo y de los pactos nacionales el sostén de sus decisiones; sin ellos los desafíos de la globalización serán infranqueables, y el desarrollo y progreso nacionales serán imposibles.

* Mientras escribía esto me tocó leer otro en el periódico El País de Madrid que explica el fenómeno Trump de manera parecida. Para que no se diga que ando copiando ideas, lo pongo como referencia:
http://elpais.com/elpais/2017/01/16/opinion/1484595953_620288.html

**Defensiva en cuanto reacción (en curso) de sectores o grupos sociales, instituciones o gobiernos, incapaces de enfrentar el embate globalizador; se dio en todo el mundo occidental, en los países más desarrollados y en los menos, aunque según la fortaleza y capacidad de sus élites alcanzó distintos resultados.

***Hago hincapié en el Internet por tratarse de un salto tecnológico en la comunicación como lo fue la Imprenta hace quinientos años. En ese entonces se crearon las condiciones para el mundo democrático que hoy conocemos y para la formación del liberalismo y socialismo como doctrinas para el desarrollo institucional y cultural. Las sociedades y grupos que no pudieron enfrentar los desafíos de semejante cambio, igual que hoy, quedaron marginales a los procesos modernizadores.

24 de enero de 2017

ESTO ES PERSONAL

Nadie puede concentrarse en tanta cifra mal dispuesta y expuesta sin ningún criterio ni orden, como las del discurso presidencial de este 22 de enero; o sea que escuché las comparaciones del antes y después, quedándome con la cuenta de que sí, algo pasaba antes con mucha menor intensidad que ahora, en "mi gobierno" como ha insistido tantas veces el Jefazo. Se robaba menos, se mentía menos, se trabajaba mejor y con más eficiencia que ahora; también eramos menos racistas, aunque la sociedad discriminaba más, y teníamos mejor educación que ahora. Para qué hablar de la justicia, antes era discriminadora, de los pobres y de los indios, pero ahora es una cloaca llena de masistas sin dignidad ni honradez ni honor, que se venden a cualquier precio y al mejor postor. De la coca-cocaína mejor ni hablar, del antes y el después que es el ahora...

Para no ser injustos, hay que reconocer hoy funciona (subvencionado) un teleférico en la ciudad de La Paz y que forma parte del orgullo de vivir en esta ciudad maravillosa.

Pero hay una cosa en el discurso presidencial que me tocó en lo personal y que no puedo dejar pasar. El Presidente dijo sin dudarlo y con la certeza del que sabe que fue así, que los bolivianos en el exterior antes estaban abandonados a su suerte, que no podían hacer un trámite ni renovar un documento, mientras que ahora, durante "mi presidencia", están atendidos desde excelentes consulados que trabajan de sol a sol; y es mentira. No que trabajen de sol a sol, que eso no me consta, sino que antes estuvieran desatendidos.

Yo fui Ministro Consejero en la Embajada de Bolivia ante el Reino de España cuando logramos la regularización de los migrantes indocumentados en ese país, que eran decenas de miles. Con un Canciller de verdad acordamos un tiempo de amnistía para los indocumentados y un sistema de tramitación excepcional, que no solo benefició a los bolivianos, porque lo hicimos en conjunto con colombianos, peruanos y ecuatorianos. Lo excepcional fue que logramos que 47.000 compatriotas bolivianos que vivían ocultos, escabullendo a la policía y trabajando en los puestos más bajos y marginales obtuvieran sus papeles de radicatoria y permisos de trabajo para vivir tranquilos en la Península Ibérica. Y eso no se ha vuelto a hacer hasta ahora.

El entonces Presidente, Carlos D. Mesa G., ordenó la tramitación de papeles en tiempo record y envió una misión itinerante que otorgaba documentos y certificaciones en todos los consulados e incluso en algunas ciudades donde no habían oficinas consulares. Yo tuve la oportunidad de coordinar y dirigir ese proceso desde Madrid y guardo hasta el día de hoy copia de la documentación que acredita sus resultados. Por eso me molesta que el Presidente Morales Ayma, diga las cosas sin saber de ellas, sin respeto al trabajo de los demás, sin consideración a lo mucho o poco que se hizo bien en el pasado, y en la creencia de que fue con su llegada que se inició la historia del país. No fue así señor Morales, usted llegó cuando todo estaba hecho y supo, en muchos casos y de buena manera, aprovechar el trabajo de quienes le antecedieron. Es de señores el reconocerlo y el no hacerlo se llama deshonestidad.

Cuando llegó el MAS al gobierno, los contratos del gas estaban firmados, los pozos extrayendo y funcionando, las tuberías tendidas, lo consumidores en el exterior comprando. Y así en todo, en la minería, en la manufactura, en la exportación de soya y quinua, en la producción de leche y castaña, de papel y de cartón; del litio no había nada y sigue sin haber, lo mismo que del hierro en el Mutún. Es verdad que ahora se saca un carnet de identidad en menos tiempo, pero eso se debe a que el sistema está computarizado y que antes no existía la tecnología suficiente para hacerlo como ahora, en Bolivia, en la China o en Groenlandia.

Lo mismo que los ingresos, que no expresan un aumento significativo de los volúmenes producidos de cada uno de los bienes que se exportan (que mas bien han disminuido sino desaparecido, como la producción de ENATEX que se vendía en Estados Unidos), sino el crecimiento de los precios. Todos los países de la región nos beneficiamos de esta coyuntura del mercado, unos más que otros y todos redujimos la pobreza, crecieron nuestras clases medias, mejoró nuestro sistema productivo, mejoramos nuestras ciudades, construimos carreteras..., esto no fue Morales Ayma, fue la coyuntura.

Los cuentos que nos cuenta Usted son para consumo interno, para que una parte de la población que no tienen información ni formación suficientes, se crea estas mentiras y siga votando por Usted. Estaba yo cansado de repetir estas cosas y ni pensaba escribirlas otra vez, como un leitmotiv de cada enero, hasta que escuché esto de los migrantes bolivianos, porque me toca a mi de cuerpo entero; por eso decidí poner estas letras, para repetir lo que todos ya saben, que los discursos del Su Excelencia en enero son una tira de inventos para el consumo interno de un masismo enajenado.

19 de diciembre de 2016

SIN LEY

Cuando era niño (y de esto hace ya mucho tiempo) vi una película de Disney que me impactó por ser la historia de un ser fantástico y tierno: Dumbo, un elefantito volador. En esta película hay una canción que repite algo así como "y yo nunca vi, ni espero ver, a un elefante volar". Con la imaginería de un niño yo inventaba seres fantásticos vi ni espero ver...


Uno de los seres que nunca esperé ver, es un Presidente, quien al tomar posesión jura, por Dios y por la Patria y todos los héroes habidos y por haber el "cumplir y hacer cumplir" la Constitución y las leyes, afirmar, embriagado de poder e hinchado de adulo, que no hay que respetar la ley, porque si la respetara no "podría llegar a nada"... Es decir, el Primer Mandatario es un perjuro, hace un llamamiento público a delinquir, hace apología del delito.

Mientras la mitad del país sufre falta de agua potable por la desidia e eficiencia gubernamental, mientras la economía se debilita cada día y la estabilidad se mantiene recurriendo al crédito y al ahorro, mientras caen las exportaciones y crece el déficit de la balanza de pagos, y crece también el déficit presupuestario dedicado a construir palacios, comprar alfombras persas y mantener aviones de lujo para que vuelen Alvaro y Evo, el Congreso del MAS que ha pagado la movilización de siete mil personas, debate y se concentra exclusivamente en la re-re-re-re del primer tapón para el desarrollo y la renovación política del país.

Me impresiona que haya sido por unanimidad; que nadie se haya levantado para decir que no estaba de acuerdo, que en medio de tanto dirigente, representantes de grupos e instituciones sociales, entre tanta gente de la cual dependen decisiones que nos pueden afectar a todos, no haya ni uno, ni una, que levante la voz para protestar contra semejante abuso e iniquidad delincuencial.

Pero no me sorprende, cada quien es como es, cree y valora en la vida lo que le enseñaron sus padres, lo que aprendió entre sus primeros amigos, lo que le obligaron sus necesidades... y como lo he repetido a lo largo de estos diez últimos años, ninguno de nosotros podía esperar que la imprescindible y necesaria inclusión indígena y la construcción del "todos somos iguales ente la ley" se hiciera con la delicadeza que teatralizaría un grupo de lores ingleses haciendo política. Lo que se dice y se hace en el MAS y desde el MAS es lo que ellos pueden hacer, y ese es el motivo por el que estoy absolutamente seguro que no hay correctivos posibles, le van a meter nomás hasta hundirnos a todos en el fango de la división, la desconfianza, el descrédito, la mentira y al final de los finales, el retorno a la realidad de pobreza y desamparo de que nunca hemos salido realmente.

Lo que me sorprende es que hayamos llegado tan al límite en nuestra querida Bolivia, que exista una agrupación política que en su Congreso Nacional y en boca de su máximo líder, diga que hay que violar las leyes y queden impunes. Eso se susurrará por lo bajo en una reunión de noche, entre una pandilla de bandoleros dispuestos a asaltar un banco, o preparando el alijo para enviar cocaína en el próximo vuelo a Caracas...

Así no se construye país, así se organiza una banda de facinerosos...

No respetar las leyes significaría, por ejemplo, no pagar impuestos; pero si alguien llamara a defraudar al 20% de la población que sostenemos con nuestros trabajo los sueldos de la burocracia masista, al día siguiente estaríamos acusados, con cuatro fiscales a la puerta y posiblemente recluidos en las cárceles, por la desgraciada suerte de nos ser masistas y contar así con la gracia de Dios, que es la condición para decir y hacer lo que se quiera y pasar impune ante todo fiscal o juez que debiera acusarlos y juzgarlos.



La mitología de Hollywood guarda una extensa cinematografía dedicada a sociedades sin ley, donde el orden se mantenía a balazos entre probos policías y una caterva de rufianes que querían hacer de las suyas. Cuando escucho a Morales Ayma decir lo que dice, me imagino que está avizorando una sociedad sin ley, donde solo él mande y ordene en nombre de los buenos, y donde nos agarremos a balazos en las calles para mantener su gloria.

La única ventaja que se le otorga a la democracia y a la posibilidad de buscar construir un tiempo donde sea posible un destino común para todos los bolivianos, es que la angurria de poder, la necesidad de mantenerse en la silla presidencial para evitar que se conozca lo que hicieron con la confianza y el dinero de los bolivianos, está a la vista de todos, dentro y fuera del país; queda claro que los masistas son seres "capaces de matar su a su propia madre, para asistir al baile de los huerfanitos".

13 de diciembre de 2016

BUFONADAS

A veces nos gustan cosas que dicen o escriben otros. A mi me gustó lo que dijo ayer Tuto Quiroga refiriéndose al Congreso del Movimiento al Socialismo que se llevará a cabo en un par de días más en Montero, Santa Cruz. Le preguntaron a Tuto su opinión sobre las resoluciones que podría tomar este Congreso partidario, fundamentalmente la idea de proclamar a Evo Morales Ayma como candidato del MAS para las próximas elecciones generales el año 2019.

Tuto me pareció brillante, resumo lo que dijo: El MAS puede decidir lo que quiera en su Congreso, por ejemplo puede proclamarme a mi (refiriéndose a él mismo) como Presidente de la Conferencia Episcopal, o a Evo Morales Ayma como Presidente de la Asociación Boliviana de Fútbol, o -agrego yo- a mi amigo Puka Reyesvilla como próximo Papa. El Congreso del MAS goza de plena libertad para hacerlo, otra cosa es que pueda llevar a la realidad esa decisión; mientras tanto, decisiones así solo serían bufonadas para divertir (o distraer) al público.


Desde ya que ni la Asociación de Fútbol, ni la Conferencia Episcopal, van a reconocer ni aceptar semejante decisión, porque los candidatos proclamados están inhabilitados para postular a dichos cargos, y si quisieran hacer de este imperativo una realidad tendrían que intervenir desde el gobierno y por encima de la ley la iglesia o el fútbol. Ni que decir con el papado, a mi amigo Puka no le queda otra que aceptar que nunca será Papa (Rómulo I, se hubiera llamado), por mucho que ningún Congreso lo proclame, antes hay que ser cura, obispo y cardenal, no hay opción, estamos inhabilitados para dirigir los destinos de la cristiandad.

Igual con la Presidencia del Estado, Morales Ayma y García Linera están inhabilitados para candidatear, el pueblo boliviano ha puesto las reglas, de manera democrática y por mayoría, intentarlo sería ir contra la soberanía que reside en el pueblo según la Constitución, las costumbres ancestrales y hasta el sentido común. Es hora de cambiar de candidatos, es hora de cambiar de administradores, es hora de renovar las ideas. Y esta decisión es sabia.

Los grandes problemas de la nación, a saber, el relanzamiento de la economía en crisis, la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad, la reforma de la justicia trucha, la superación de los de por si bajos (ahora bajísimos) niveles de la educación, requieren de un Acuerdo Nacional. De todos estos asuntos o salimos juntos los bolivianos o no salimos; el verdadero daño producido por Morales Ayma contra el país ha sido el dividirnos, el resaltar las diferencias y los odios, el agudizar las contradicciones, el acrecentar el egoísmo, hasta llevarnos al borde mismo de ser un estado fallido como nos consideran ya en el mundo y la región. Ese es el pecado masista.

Una solución a ese problema y la alternativa a semejante estropicio político e institucional, solo puede construirse reorganizando desde la base misma el relato de nuestra existencia como país y como pueblo. La decisión de impedir e imposibilitar la re-re-repostulación de Morales Ayma a la Presidencia es una determinación de carácter trascendente para abrir las puertas de un futuro que hoy pareciera estancado para el conjunto del pueblo boliviano, para los que son conscientes de ello y para los que no.

2 de diciembre de 2016

ANÓNIMO

NO SUELO PUBLICAR TEXTOS ESCRITOS POR OTRAS PERSONAS, PERO ESTE ES UN CASO EXCEPCIONAL.

Es lo mejor que he leído hasta ahora sobre el accidente de aviación de la compañía LaMia y su trágico saldo de muertos. Me ha llegado anónimo por Whatsapp y no he podido identificar a su autor. Acá va:

CHAPECOENSE Y LA “FORMA BOLIVIANA" DE HACER LAS COSAS

El Chapecoense ha sido víctima de la manera boliviana de hacer las cosas, que algunos especialistas han denominada como “laxa”, para decir que en nuestro país “se pasan la normativa por el culo”. Un calificativo que alude a la época que vivimos, donde los brutos gobiernan y donde los mediocres, militantes del MAS siempre, se encargan de cosas delicadas, como el agua, la educación, incluso el fútbol, y ahora, según se constata, de la administración de los servicios aeronáuticos.

Un vuelo que no debió salir porque se sabía que le podía faltar combustible: se mintió con respecto a su punto de partida, se declaró el aeropuerto de Cobija pero se despegó de Viru Viru; y alguien, de la autoridad aeroportuaria nacional, lo autorizó. Un vuelo que salió como salen las flotas interdepartamentales, a la “quete”, con un irresponsable al mando y que luego se revientan en las carreteras llevándose vidas por delante. Una amistad y una relación de parentesco en el gobierno que otorgó y facilitó la licencia de operación de una línea aérea de estructura endeble, pobre, sin ningún respaldo económico, patrimonial y técnico. Es decir, un “bluff”. 

Relaciones obscuras con la dirigencia del fútbol latinoamericano que la “mercadeaba” entre los clubes y selecciones sin reparar en que era una empresa insegura. Una mezcla letalmente peligrosa de un empresario-propietario piloteando “su” avión, tomando decisiones o evitándolas para evitar multas y no afectar sus ganancias. Un pequeño propietario pensando en su pequeña propiedad antes que en la vida de los demás. Una empresa que no tenía asegurado a su personal, a pesar de los riesgos del rubro, que evadió sus obligaciones con la normativa laboral vigente, sin ningún problema. Finalmente, una empresa con funcionarios que sabían que volaban sometidos a un alto riesgo, que sabían que los obligaban a jugárselas, pero que callaban porque ni modo “hay que trabajar”. La típica de un país en “proceso de joderse”.

El gobierno guarda silencio, como siempre "nadie sabe ni sabía nada". La Fiscalía no se pronuncia, cosa rara conociendo lo voluntariosa y presta que es cuando hay que hacer algún trabajo que beneficie políticamente al “Jefazo”. No sería raro que las componendas y los padrinazgos se estén moviendo para que los responsables no caigan y se culpe al barrendero o al carga maletas del aeropuerto. No sería de extrañar qué si siguimos hurgando, nos topemos con gente en puestos que no les competen, es decir, un psicólogo, un abogado, o peor aún, un bachiller en lugar de un ingeniero o especialista en cuestiones de aviación.

La institucionalidad del país está en entredicho. La cultura y la inteligencia de los bolivianos, también. Estamos quedando como un país de brutos y atrasados. Es el precio que vamos pagando por la fama y la manera de hacer las cosas de nuestros gobernantes y autoridades. Se confirma lo que en anterior oportunidad dije: si los bárbaros gobiernan, gente similar se hará cargo del control de las demás cosas. Y no es chiste. El plantel del “Chapecoense” ha sido víctima de esta realidad mediocre disfrazada de “Proceso de Cambio” y de la disparatada “revolución cultural”.